13 marzo 2015

La discapacidad como nicho de empleo basura


Que el lenguaje se ha ido pervirtiendo para tratar de transformar la realidad es algo que ya no se duda en absoluto. Rajoy y el PP hablan de crecimiento negativo a la realidad de crisis económica que llevamos sufriendo desde 2008. En el mundo de la discapacidad la finura verbal por la que ha ido atravesando el concepto es terrible. Para entendernos y ser un poco bruto al cojo paralítico que se le llamaba antes, muchas veces de una manera repugnante y despectiva, se le empezó a llamar minusválido, luego discapacitado, después persona con discapacidad y ahora de ha inventado el eufemismo de es un ser que padece una diversidad funcional para hablar de la misma cosa. Y la realidad no es la misma y el interés del político de turno por las personas que padecen de falta de autonomía es la misma: el gancho perfecto para sacarse la foto justo antes de las elecciones y olvidarlos luego.
Pero la realidad tampoco es la misma. Ahora a la persona que padece algún tipo de discapacidad se las utilizan en las empresas, o en los centros especiales de empleo, como mano de obra barata pues a parte según el tipo de plantilla que tenga una empresa ésta está obligado a tener contratadas a cierto porcentaje de personas con discapacitad y las grandes empresas, públicas y privadas, crean centros especiales de empleo, el 90 por ciento de su plantilla debe estar compuesta por personas con algún tipo de discapacidad, para competir en precios dando servicios a empresas mucho más baratas pues contratar a personas con discapacidad tiene muchas exenciones fiscales y pagos casi nulos a la Seguridad Social.

El otro día entré equivocado a la oficina principal de CaixaBank, extinta CajaCanaria pues iba a un evento al lado y se me acercó un señor con una silla de ruedas eléctrica, de esas que pueden costar más de cinco mil euros casi lo que un coche, debidamente identificado como trabajador de la entidad para preguntarme que qué operación iba a hacer. Le dije que iba a la Fundación CajaCanarias y enseguida me sacó de mi error y pude asistir a la conferencia a la que quería ir. Si CaixaBank se tomara en serio lo de la discapacidad ese muchacho podría no estar atendiendo al público sino en una mesa haciendo gestiones financieras en una mesa como otros de sus compañeros pues, por lo que vi, su cabeza funcionaba. Muy bien y educadamente, por cierto. Yo como no puedo dejar de pensar en esas cosas me informé esa misma tarde en la red y descubrí que a la estrategia de poner a una persona con discapacidad haciendo este trabajo se le conoce en el mundo del marketing como Marketing Emocional y tiene la intención de provocar la sensación de que la empresa que contrata a ese tipo de trabajadores es sensible con el tema y que son muy buenos. Yo me sentí repugnado porque me intentaran enternecer con una cosa tan burda y contento porque en agosto de 2010 cerré mi cuenta de La Caixa y me abrí una online donde no me follan a comisiones.