16 febrero 2019

Ana Oramas: una cacique en Madrid (a costa del contribuyente)




Vaya mitín, señora Ministra. ¡Esto no son las 3000 Viviendas de Sevilla sino es el Congreso de los Diputados y usted es la Ministra de Hacienda presentando unos presupuestos! Así comenzaba la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas, su intervención en el Parlamento interpelando a la Ministra de Hacienda, María Jesús Montero, tras la exposición de las cuentas del estado fallidas el pasado día 13 de febrero de 2019. Si lo que pretendía era ser ingeniosa en su intervención, las reglas de la retórica aconsejan usar la ironía y la broma de manera moderada para despertar interés de la audiencia durante los discursos, lo que parece un lapsus linguae mostrando desprecio de clase hacia las personas humildes que viven en barrios populares resultó muy revelador de lo que esta mujer, niña bien de la aristocracia tinerfeña, significa: una oligofrénica cuya bajeza moral supera su poca estatura física y que representa en Madrid, desde hace años a costa del contribuyente, no a los canarios sino a la casta criolla empresarial de Canarias que vive de explotar a los residentes, deteriorar nuestro territorio y atrapar todas las subvenciones posibles que éstos mismos se reparten sin corte alguno. La prueba del nueve que esta afirmación resulta acorde con lo expresado es que la señora Oramas salió a leer un discurso que alguien en su grupo, sus asesores, compañeros y ella misma, escribieron y que a ninguno se le pasó por la cabeza que despreciar a las personas que viven en las 3000 Viviendas, en Sevilla, es algo terrible cara a la opinión pública porque, como no iba a ser de otra manera, las personas que viven en este barrio son tan dignas como aquellas otras que viven en el Barrio de Salamanca en Madrid o el en Paseo Oramas que, la casualidad, lleva este nombre por su familia en una de las mejores zonas residenciales del Centro de La Laguna en Tenerife.

En la Península se ignora por completo el origen franquista del nacionalismo de conveniencia representado por Coalición Canaria porque sus diputados siempre tienen un perfil bajo salvo cuando algún voto en la cámara puede favorecer la investidura de un presidente, les de igual que sean del PP o del PSOE, o que el voto de éstos representantes sirvan para sacar una votación in extremis. ATI, la Agrupación Tinerfeña Independiente, se formó con los lodos que quedaron del fracaso de la UCD y su disolución en 1982 que en Tenerife estuvo conformada por franquistas, exfalangistas y cargos del Movimiento como el condenado a siete años por corrupción Miguel Zerolo o Luis Mardones. Este úlitmo fue el responsable del asesinato de un estudiante en la Universidad de La Laguna en 1977 cuando ostentaba el cargo de Gobernador Civil designado a dedo por Franco y que hace poco murió en la cama impune y sin haber pagado por este delito. Estos y otros personajes formaron en 1993, junto a nacionalistas de toda la vida de una escisión traidora de Izquierda Unida en las Islas, Coalición Canaria para representar a la burguesía criolla de Canarias a la que tan cercana resulta ser la señora Oramas por parentesco de familia política y sanguínea. Desde entonces esta agrupación de intereses ha ocupado el poder o bien en solitario o pactando ora con PP ora con PSOE para, en la actualidad, lleven ocho años ejerciendo la presidencia de Canarias a pesar de ser la tercera fuerza política tanto en votos como en parlamentarios autonómicos gracias a la manera caciquil por la que éstos entienden la política en Canarias y a nuestro injusto y peculiar sistema electoral.

En la Península tampoco se conoce la trayectoria de esta dirigente de CC que lleva en la política desde 1979, ¡cuarenta años!, y no ha tenido jamás ninguna otra actividad, por lo menos lícita, en el sector privado o de manera autónoma sino que ha vivido siempre de la política y de lo público a pesar de, como buena liberal, ha expresado muchas veces el desprecio por el sector público o que su grupo político haya dejado en la cuotas más bajas del estado a la sanidad y la educación canarias durante todos los años de gobiernos autonómicos. En 2008 dejó la alcaldía de La Laguna, poniendo a dedo a Fernando Clavijo que es el actual presidente de Canarias y que enseguida se vio manchado por los casos de corrupción Grúas y Corredor, dejando el municipio en la ruina para ser diputada nacional cargo que, desgraciadamente, todavía ocupa. Famoso ha sido siempre por su populismo y la manipulación de las clases más desfavorecidas, las mismas que ahora desprecia refiriéndose a las 3000 Viviendas, organizando cruceros entre las islas con personas de la tercera edad donde siempre ha residido el voto cautivo de ATI-CC a escasas semanas de las elecciones pagados, como no, con dinero público. Un dinero que tanto su familia como ella han sido muy adictos. En 2007 la policía vigiló un encuentro secreto con el condenado a siete años de prisión, exalcalde de Santa Cruz y responsable último político del mayor pelotazo juzgado en Canarias que es el de la Playa de las Teresitas Miguel Zerolo, y una tercera persona detectado gracias a pinchazos telefónicos que por la descripción de la policía apesta a que se estaba desarrollando, presuntamente, algo ilícito. De casta viene el galgo y tenemos dos ejemplos muy esclarecedores. La familia Oramas liquidó el primer tranvía de la isla de Tenerife porque sus empresas habían comprado las primeras guaguas de Tenerife y sabían que éstas solo se iban a consolidar funcionando en el área metropolitana en régimen de monopolio. Esta empresa fue el embrión de lo que es hoy TITSA, la empresa insular de transporte público tan despreciada y mal gestionada primero por ATI y ahora por CC. Alberto Rodríguez, el de las rastas de Podemos, contaba hace poco como su abuela era costurera para la familia Oramas y como cuando esta gente iban a recoger los trajes que la señora cosía les tiraban el dinero por el suelo entre burlas y desprecio.

Esta es la verdadera Ana Oramas y no la que al día siguiente de la intervención en el Congreso de los Diputados tras insultar a la gente que vive en las 3000 Viviendas convocó a los medios para pedir disculpas por sus palabras. Unas palabras que si se ve la intervención se nota como no se le pasa por la cabeza ni un solo instante, a pesar de los abucheos de muchos diputados, que éstas no daban a lugar porque el desprecio de la gente humilde se llama clasismo y en su caso resulta hasta aporafobia pues ella, en 40 años de dedicación a lo público, se ha mostrado como una completa inepta y en su ADN está impreso un sentimiento que hace que se sienta superior y que le ha hecho vivir siempre más allá del bien, del mal y hasta de lo legal. En este sentido, el mejor que ha expresado la nausea que esta señora produce entre la gente humilde y honrada, la gente de la clase social en la que me reconozco, ha sido Juan Carlos Monedero en su programa En La Frontera cuando, remedando la gran Labordeta, le dice que lo mejor que puede hacer esta mujer es irse a la mierda. Y que no vuelva nunca, habría que añadir.