16 marzo 2011

Nada (de nada)



Si hace apenas un mes hubiera leído que Izquierda Unida Canaria en Tenerife se iba a derechizar en un pacto que habría de inutilizar gran parte de las expectativas de la izquierda pactando con unos tránsfugas del PSOE que hasta hace muy pocos meses estaban defendiendo el sucio orden de cosas establecido en Canarias y que, además, este pacto habría de incorporar a fuerzas como el corrupto PIL de Lanzarote o una Nueva Canarias que hasta hace poco eran CC no me lo hubiera creído. Sin embargo para Ramón Trujillo el acuerdo en el que se está forzando las marchas estos días con estas fuerzas se está realizando sin tener en cuenta ni programas, ni candidaturas, ni análisis políticos, ni nada de nada. Recuerden la máxima de Julio Anguita cuando la famosa pinza de IU con el PP y en contra el PSOE de Felipe González en el poder y que aquí por un realismo político bastante perverso están olvidando: programa, programa, programa. Si fuera la derecha la que planteara una coalición de este tipo sin ningún tipo de programa seguro que algunos se rasgaría las vestiduras por atreverse a hacer algo que esta misma organización carece: de programa electoral. Según este anuncio anti programático de Trujillo ya todo vale pues de hecho hemos visto que la política es una mera formalidad para intermediar, mal, ante la ciudadanía según los cables de Wikileaks y que alguien simplón como Zapatero no manda nada sino quizás algo en su casa. Esta confederación pragmática por Tenerife, perdonen que no cite las siglas pero estas han cambiado muchos en estos días y lo seguirán haciendo bajo una vertiente siempre insularista, servirá a unos cuantos para lo que de verdad se ha visto que sirve la política: para el apoltronamiento como le sirvió a José Manuel Corrales en su momento con su paso al PSOE. IUC en Tenerife suple el prácticamente nulo trabajo que han tenido barrio a barrio o pueblo a pueblo, contadas excepciones como la del buen amigo en el sur de Tenerife, con este pacto forzado para romper las antidemocráticas barreras del 6 por ciento haciendo la casa desde arriba y no habiendo trabajado la política local cercana al ciudadano sino desde la nada (de nada).
Pero, ¿qué coño tiene de malo hoy en día tener una ideología mínima, ser paciente, trabajador desde la base con la coherencia y no optar por el pragmatismo que tapa agujeros hoy pero que no resuelve los fallos estructurales en los que nos encontramos? Pues en absoluto sino que es precisamente por esta noción suciamente pragmática e inmediata de lo que deben ser las cuestiones de la política, lo que se ha dado en llamar realpolitik, por la que estamos inmersos en esta grave crisis económico financiera que posee una vertiente de crisis social y política pero que no es más que una grave falta de la moral o por si se la quiere definir más rotundamente, del triunfo que hemos vivido de la más sucia, mezquina y repugnante inmoralidad. No confundamos el concepto general de moral con compartir las vertientes de pensamiento retrógradas de las visiones neocon y ultraconservadoras que tras la cortina de humo de elogios a la castidad y a dios ocultan una perversa trama liberal en lo económico pues yo, como Nietzsche, considero que la moral occidental debe ser superada y en estos años lo que hemos visto es que ésta se ha acabado por aferrarse más aún a nuestra sociedad hacia algo que puede ser considerado como nihilismo que no es más que un vacío que se siente hacia la nada (de nada).
Cuando vemos que en los países árabes las revueltas son más o menos reprimidas o que una guerra civil azota a Libia no dejamos de ver, a pesar de lo traumático de los distintos procesos, el tema con una cierta esperanza pero también con algo de resignación no sólo porque si el objetivo es tener una democracia ceremonial y hueca como la nuestra pues mal lo llevan sino también con un poco de envidia pues no dejamos de mirarlos como una frontera de liberación futura por la que seguramente no habremos de luchar nunca pero que tenemos siempre ahí, más que nada para que nuestras vidas nos parezcan menos miserables. Eso a pesar de que contamos con los mismos medios que es una red de Internet con servicios sociales como Google, Facebook y Twitter que los tiranos cuando se muestra ingobernable se apresuran en cerrar como los mismos impresentables del PSOE tratan de enjaular con aberraciones como la Ley Sinde en nuestro país. Yo comparto una cierta esperanza con Josep Ramoneda que le he oído varias veces manifestar El Dietario de Hora 25, que aprovecho para reivindicar aquí y cuya dirección del programa lo trata muy mal y no cuelga el audio o mejor el texto en la red, cuando expresa la posibilidad de que puede que estas revueltas vengan también a occidente. Ojalá porque si no los que no espera es una completa nada (de nada).
Llámeseme antiguo pero para mí es muy importante no sólo el discurso programático, si es por escrito mejor que mejor pues ya sabemos la mala memoria que de manera individual y colectiva sostenemos, sino el poder ser capaz de mantener un compromiso sostenido en el tiempo. Todas las veces que esto se nos ha mostrado desde el poder, no sólo desde los partidos que ocupan puestos políticos sino de aquellos que aspiran a medrar, que no sirve para mucho han acabado por empobrecer no sólo las vías democráticas que tienen los ciudadanos para manifestarse sino también a nuestra sociedad en general. El neoliberalismo radical que nos invade sólo se lo puede combatir con más conocimiento de lo que está aconteciendo en el mundo que nos rodea, cosa que generalmente acaba oculta tras el humo que nos tratan de vender, pero también despertando el sentido crítico ante todo lo que nos acontece a través de fomentar una desconfianza de todo aquello que huela a eso, a humo. Entiendo que es una forma un poco lenta de proceder, la vida humana es rápida no sólo en el crecimiento de un individuo de manera aislada sino en el día a día que las tecnologías nos arrastran, pero a veces es mejor que las cosas salgan bien a la larga que correr de manera ciega detrás de lo inmediato. Si esto no es así nos encaminaremos hacia algo que nos hará perder el rumbo y que no es otra cosa que una nada (de nada).
Canarias 24 Horas, 14 de marzo de 2011.