09 marzo 2014

Lo que las mujeres están perdiendo gracias al PP


Quiénes creyeron que todos los logros, los progresos sociales y los avances en materia de igualdad y derechos que tanto sudor, sangre y vidas costaron a las generaciones que nos precedieron eran absolutos e inamovibles gracias a este fraude de crisis habrán podido comprobar que no es así y que una sociedad que se piense digna debe luchar constantemente por ellos. No creo que los ciudadanos medios hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades pero de lo que sí estoy seguro es que nos hemos acomodado demasiado. Hemos dejado que una casta formada por miles de políticos ineptos, retrasados mentales y corruptos decidieran por nosotros lo que mejor les conviene sin el más mínimo control ciudadano porque en esta sociedad siempre hemos estado más ocupados de hechos intrascendentes y televisados que de las cosas que en verdad importan: que las instituciones que financiamos sean un reflejo de nuestra sociedad y no una cortapisa al libre desarrollo de ésta.
Si esto es traducible a todos los aspectos de la vida sin duda en el tema que esto ha sucedido más que en ningún otro ha sido en el de la igualdad de genero pues, en los poco más de dos años que ha gobernado el PP, el retroceso ha sido espectacular hasta situarnos en aquella época franquista, esa que representa la base ideológica que orienta al Partido Popular, en la que la mujer debía de recibir una autorización de su marido para abrir una cuenta en un banco o tener su propia vida civil. En el PP hay mujeres que mandan más que muchos hombres como también en la Casa Real hay una infanta, se defiende diciendo que es una completa ignorante financiera, que dicen haber firmado lo que su marido les ponían por delante por pur amor. Estas señoras que tanto mandan en el PP como María Dolores de Cospedal, Soraya Saenz de Santamaría, Esperanza Aguirre, Fátima Báñez devota y ministra de trabajo que jamás ha ganado un céntimo del sector público o Ana Mato incapaz de ver un Jaguar en su propio garaje han llegado muy alto en este partido de los grandes sobres repletos de billetes de 500 euros, precisamente, por actuar como hombres en un mundo de machos porque a saber cómo serán estas señoras en sus casas ya que, muy probablemente, estarán plegadas a las decisiones de sus machos alfa como dice que hacía la infanta Cristina con las finanzas de Iñaki. En el fondo estas mujeres deben su puesto a las estrategias de su clase social que lo que defienden es la máxima desigualdad con los trabajadores ya que su triunfo se debe a que la explotación a sus compañeras de género se ha acentuado gravemente durante estos años. No hay más que ver a la vicepresidente del gobierno Soraya como fue capar de programar su embarazo llegando hasta programar el nacimiento para ser la vicepresidenta y mujer más poderosa en España con vistas a su carrera y su futuro. Mientras, el gobierno de ultraderecha al que representa está pisoteando los derechos de millones de mujeres que no tienen su suerte: ser de buena familia y pertenecer a su casta política que le debe mucho al franquismo que ha sobrevivido en el régimen de 1978.
El aborto, ese tema tan cutre de tratar que después de 35 años ahora deja ver que no se ha avanzado nada en el tema de los derechos de la mujer, es la peor patada en los ovarios que ha sufrido este colectivo de la mano de un señor falangista como Alberto Ruiz Gallardón que, después de haberse autoproclamado el ala progresista del PP sin fundamento alguno, quiere arrebatar los derechos sobre su el cuerpo de las mujeres ganados durante muchos años por muchas mujeres que han estado a la vanguardia de la sociedad que las ha maltratado y despreciado para dárselo al clero que llevaba al asesino de Franco bajo palio. Los triste de todo esto es ver cómo las mismas mujeres del PP se comportaban como señores con falda no sólo al rehuir como miserables y cobardes el debate sobre este asunto en su propio partido sino, además, votando a favor de impedir que dicha ley llegase al Parlamento y aplaudiendo de manera infame al ministro de Justicia al final de la votación.

En lo que llevamos de año, y hasta el momento que escribo estas líneas, 15 mujeres han muerto asesinadas en manos de terroristas machistas lo cual significa un asesinato cada cinco días más o menos. Siempre se identifican bajo la misma tónica: no hay denuncias previas aunque a un mongoloide como Toni Cantó no le pese lo más mínimo en su conciencia porque parece que lleva bien lo de ser el miembro de la comisión de igualdad por un partido de corte falangista cobrando un sueldazo de los impuestos del contribuyente. Bajo este signo se celebra este año el 8 de marzo Día Internacional de la Mujer: el de descubrir a través de un informe de la UE que hasta 62 millones de mujeres en el Viejo Continente han sufrido alguna vez en sus vidas la lacra de la violencia machista sobre sus personas. Empeorando todo ello en el sur de Europa en dónde, con la excusa de la crisis, se han hecho leyes laborales que derogan los derechos de los trabajadores poniéndolos a la altura de la esclavitud en donde las minorías y las mujeres se están llevando la peor parte. Este 8 de marzo ha sido un día gris de los muchos que hemos vividos en estos años bajo el gobierno de la ultraderecha que representa el PP que se ha entregado completamente a los dictados del capital porque, ya lo sabemos bien, esta gentuza no respeta a nada ni a nadie.