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09 marzo 2014

Lo que las mujeres están perdiendo gracias al PP


Quiénes creyeron que todos los logros, los progresos sociales y los avances en materia de igualdad y derechos que tanto sudor, sangre y vidas costaron a las generaciones que nos precedieron eran absolutos e inamovibles gracias a este fraude de crisis habrán podido comprobar que no es así y que una sociedad que se piense digna debe luchar constantemente por ellos. No creo que los ciudadanos medios hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades pero de lo que sí estoy seguro es que nos hemos acomodado demasiado. Hemos dejado que una casta formada por miles de políticos ineptos, retrasados mentales y corruptos decidieran por nosotros lo que mejor les conviene sin el más mínimo control ciudadano porque en esta sociedad siempre hemos estado más ocupados de hechos intrascendentes y televisados que de las cosas que en verdad importan: que las instituciones que financiamos sean un reflejo de nuestra sociedad y no una cortapisa al libre desarrollo de ésta.
Si esto es traducible a todos los aspectos de la vida sin duda en el tema que esto ha sucedido más que en ningún otro ha sido en el de la igualdad de genero pues, en los poco más de dos años que ha gobernado el PP, el retroceso ha sido espectacular hasta situarnos en aquella época franquista, esa que representa la base ideológica que orienta al Partido Popular, en la que la mujer debía de recibir una autorización de su marido para abrir una cuenta en un banco o tener su propia vida civil. En el PP hay mujeres que mandan más que muchos hombres como también en la Casa Real hay una infanta, se defiende diciendo que es una completa ignorante financiera, que dicen haber firmado lo que su marido les ponían por delante por pur amor. Estas señoras que tanto mandan en el PP como María Dolores de Cospedal, Soraya Saenz de Santamaría, Esperanza Aguirre, Fátima Báñez devota y ministra de trabajo que jamás ha ganado un céntimo del sector público o Ana Mato incapaz de ver un Jaguar en su propio garaje han llegado muy alto en este partido de los grandes sobres repletos de billetes de 500 euros, precisamente, por actuar como hombres en un mundo de machos porque a saber cómo serán estas señoras en sus casas ya que, muy probablemente, estarán plegadas a las decisiones de sus machos alfa como dice que hacía la infanta Cristina con las finanzas de Iñaki. En el fondo estas mujeres deben su puesto a las estrategias de su clase social que lo que defienden es la máxima desigualdad con los trabajadores ya que su triunfo se debe a que la explotación a sus compañeras de género se ha acentuado gravemente durante estos años. No hay más que ver a la vicepresidente del gobierno Soraya como fue capar de programar su embarazo llegando hasta programar el nacimiento para ser la vicepresidenta y mujer más poderosa en España con vistas a su carrera y su futuro. Mientras, el gobierno de ultraderecha al que representa está pisoteando los derechos de millones de mujeres que no tienen su suerte: ser de buena familia y pertenecer a su casta política que le debe mucho al franquismo que ha sobrevivido en el régimen de 1978.
El aborto, ese tema tan cutre de tratar que después de 35 años ahora deja ver que no se ha avanzado nada en el tema de los derechos de la mujer, es la peor patada en los ovarios que ha sufrido este colectivo de la mano de un señor falangista como Alberto Ruiz Gallardón que, después de haberse autoproclamado el ala progresista del PP sin fundamento alguno, quiere arrebatar los derechos sobre su el cuerpo de las mujeres ganados durante muchos años por muchas mujeres que han estado a la vanguardia de la sociedad que las ha maltratado y despreciado para dárselo al clero que llevaba al asesino de Franco bajo palio. Los triste de todo esto es ver cómo las mismas mujeres del PP se comportaban como señores con falda no sólo al rehuir como miserables y cobardes el debate sobre este asunto en su propio partido sino, además, votando a favor de impedir que dicha ley llegase al Parlamento y aplaudiendo de manera infame al ministro de Justicia al final de la votación.

En lo que llevamos de año, y hasta el momento que escribo estas líneas, 15 mujeres han muerto asesinadas en manos de terroristas machistas lo cual significa un asesinato cada cinco días más o menos. Siempre se identifican bajo la misma tónica: no hay denuncias previas aunque a un mongoloide como Toni Cantó no le pese lo más mínimo en su conciencia porque parece que lleva bien lo de ser el miembro de la comisión de igualdad por un partido de corte falangista cobrando un sueldazo de los impuestos del contribuyente. Bajo este signo se celebra este año el 8 de marzo Día Internacional de la Mujer: el de descubrir a través de un informe de la UE que hasta 62 millones de mujeres en el Viejo Continente han sufrido alguna vez en sus vidas la lacra de la violencia machista sobre sus personas. Empeorando todo ello en el sur de Europa en dónde, con la excusa de la crisis, se han hecho leyes laborales que derogan los derechos de los trabajadores poniéndolos a la altura de la esclavitud en donde las minorías y las mujeres se están llevando la peor parte. Este 8 de marzo ha sido un día gris de los muchos que hemos vividos en estos años bajo el gobierno de la ultraderecha que representa el PP que se ha entregado completamente a los dictados del capital porque, ya lo sabemos bien, esta gentuza no respeta a nada ni a nadie.

25 noviembre 2013

Violencia contra la mujer


Sin duda por cada mujer que sube en la escala social hay cuatro o cinco hombres que para llegar al mismo puesto que ella lo han tenido todo mucho más fácil, por no decir que todo hecho, por la mera circunstancia de haber nacido bajo el signo del sexo masculino. Un hombre no tiene que enfrentarse cada día desde que sale de su casa con los prejuicios a los que hemos cargado históricamente a la condición de la mujer. Ellas tiene que poner buena cara a auténticos cretinos que flirtean con ellas porque si los ponen en su sitio son unas estrechas, tienen que recibir los escupitajos verbales de hombres que se creen en el derecho divino a piropearlas en cualquier momento del día y la noche, tienen que demostrar en todo momento que saben conducir mejor que nosotros cuando las estadísticas las avalan o que, sean guapas o las consideren feas, hay muchas más cosas detrás del cuerpo al que las miramos. Un cuerpo que, de facto, la mayoría de las veces no les pertenece porque somos los hombres los que les imponemos el ideal de belleza, su peso, la ropa que deben llevar o no y hasta unos sinvergüenzas con sotana, que se supone que han renunciado voluntariamente a la sexualidad aunque después son más sucios que nadie, les dicen lo que deben hacer y no hacer con el feto que estén gestando en su interior. Hasta el ministro de Justicia, el falangista Alberto Ruiz-Gallardón, se ha creído últimamente con este derecho.
Yo soy de una generación que se tomó con alegría que hubiera un poco de libertad en este país, que el machismo de estado del régimen fascista de Franco se considerara cavernario y que nos sentimos con el deber y la ilusión de ser la semilla que sentara las bases de una nueva sociedad donde imperara la igualdad entre géneros y que, por lo menos en nuestra sociedad, fuéramos los últimos criados en la desigualdad, la humillación hacia el género femenino y la falta de respeto hacia el simple hecho de ser mujer. Cuando ahora leemos que hay jóvenes adolescentes, incluso en plena preadolescencia, que reciben insultos, humillaciones y hasta amenazas físicas de sus compañeros masculinos en porcentajes muy altos, el ministerio de Igualdad habla de hasta un sesenta por ciento según un estudio, nos damos cuenta que hace tiempo que perdimos la lucha de la igualdad de géneros por pensar que el objetivo era fácil y pensar que la lucha no tenía importancia. Nada más lejos de toda la realidad y hasta hay un partido, que aglutina a la misma falange que Franco amamantó, como es UPyD que mantiene a un completo cretino como Toni Cantó en la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados que no le dolieron prendas para decir que las mujeres denuncian mucho más de la cuenta cuando cada pocos días hay un cadáver de una nueva mujer asesinada y que se la reconoce por este signo: un excompañero resentido que la mata y una ausencia total de denuncia hacia la violencia largamente desatada por éste desgraciado.
La proliferación de las redes sociales y los dispositivos electrónicos de las nuevas tecnologías están siendo un campo abonado a que esta violencia sobre la mujer se extienda desde la sociedad adulta hasta la adolescencia y el final de la infancia. Si nosotros mismos no sabemos cuál es el uso más adecuado que se le puede dar a una cuenta de Facebook o a un teléfono con una aplicación de mensajería, mucho menos podemos enseñar como debe ser este uso a los más jóvenes. Somos el modelo en el que ellos se fijan y así imitan nuestro comportamiento, el más salvaje y animal, cuando difundimos un vídeo o una foto con carga erótica de una mujer como le pasó a aquella concejala del PSOE que, por cierto, acabó presentado programas picantes en Telecinco porque le valió la pena mandar a la mierda su condición femenina si había dinero por medio. Con qué autoridad moral les vamos a enseñar a que no hagan las mismas cosas que nosotros hacemos de una manera descarada, notoria y además con el aplauso y la risa de una buena parte de esta sociedad que no siente el más mínimo rubor por estas cosas.
En las sociedades que todavía se consideran primitivas es el grupo social entero el que se desvive por la educación de sus jóvenes porque saben que el futuro y la supervivencia social de éste depende de que la existencia de individuos adaptados. Nosotros, mientras, echamos toda esta carga en el sistema educativo llenándolo, muchas veces, de una responsabilidad que la mayoría de las veces es imposible de asumir. Si el objetivo último de una sociedad que se considera avanzada es someter y denigrar a la mujer porque esto es lo que se ha hecho en los últimos dos mil años de cultura judeocristiana, sin sentir que se debe reflexionar sobre esta costumbre, esto va a suceder ya sea con un viejo garrote o con el mejor móvil dotado de la última versión de Android, la 4.4. De nada nos servirá contar con las últimas tecnologías que hacen todo por nosotros si nuestra mentalidad todavía está en las tinieblas.

Este 25 de noviembre se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Como siempre este día habrá manifestaciones, políticos de turno que se hacen la foto en ellas y una suerte de buena voluntad transitoria con la que muchos nos iremos a la cama para levantarnos al día siguiente y seguir con los mismos hábitos de sociedad machista que tan terrible es con la condición de la mujer. Esperemos que alguna vez podamos pasar de la buena voluntad temporal hacia un cambio radical en igualdad que esta sociedad necesita.

04 marzo 2013

Toni, cantó



Hay que ser inconsciente, ser un verdadero imbécil, tenerlos bien puestos, buscar un cierto protagonismo barato a costa de las mujeres o una mezcla de todo ello como tuvo el actor, en mala hora medito a político en el partido falangista UPyD, al minusvalorar la violencia que se ejerce contra las mujeres en nuestra sociedad, que es eminentemente machista, y que en muchos de los casos podríamos considerar como actos de terrorismo de un sexo hacia el otro. Sin datos en la mano, y seguramente para hacerse el listo de turno, decía Cantó en su cuenta de Twitter que la mayoría de las denuncias de violencia de género son falsas, que los jueces no toman represalias contra este hecho y que un tercio de hombres mueren por violencia de género. Decía esto la misma semana en que un hombre miserable asesinaba a su expareja en Tenerife a la salida del ascensor de su casa y delante de sus hijos a cuchilladas. Lo hacía un tipo que cobra dietas como sobresueldo al de diputado en una comisión de igualdad en la que lleva ya más de un año, y ahí sigue, para dejar clara una cosa: que no tiene ni puta idea de lo que pasa en nuestra sociedad en materia de igualdad.
En nuestra sociedad no hay mayor terrorismo que el que ejerce una parte de los hombres contra muchas mujeres y que, sin duda a pesar de que encontrar datos fiables de los asesinatos machistas en una secuencia temporal muy grande es imposible porque la consciencia sobre la violencia de género es desgraciadamente muy reciente, deja cortas las 829 víctimas de la banda terrorista ETA en sus 53 años de existencia. Esta comparación no la hago por mero efectismo sino que se deriva de la estrategia interna del partido UPyD que mantienen a Cantó en su puesto, un partido que ha llegado al parlamento haciendo populismo, que ha basado toda su campaña en contra del terrorismo y la regeneración democrática a la que son ajenos, que está liderado por una resentida como Rosa Díez y por el que fascistas condenados como Ynestrillas piden el voto, a pesar de haber demostrado tener la misma sensibilidad que la de los lomos de los burros no sólo para temas de igualdad sino, sobre todo, carecer de la más mínima inteligencia para hacer una política profesional.
Sin embargo, lo más miserable de todo este asunto no es que Toni Cantó sea un bocazas que carece de la más mínima sensibilidad social para según qué temas, a pesar de pedir perdón más interesado seguramente en salvar su culo que en lamentar lo poco afortunado de sus declaraciones, ni que se reafirmara a las 24 horas de su imbecilidad suprema diciendo aquello de que no se puede hacer igualdad en contra de los hombres para seguir siendo un majadero sino que lo más repugnante de este caso es el apoyo dado desde su partido. En la comisión de igualdad del Congreso de los Diputados que tenía que debatir sus declaraciones el PP y UPyD llegaron a un acuerdo, por debajo de la mesa y con algún sobre seguramente, en el que si no se producía la reprobación de Cantó por sus repugnantes declaraciones el partido de Rosa Díez se retiraba de la reprobación contra Cristóbal Montoro, Ministro de Hacienda especializado en hacer amnistías fiscales a medida del extesorero Bárcenas y sus amigos o de chantajear a toda la ciudadanía con los datos fiscales reservados que maneja gracias a su cargo, para que al final suceda lo de siempre: que la opinión pública olvide cosas tan graves como lo que dijo Cantó estos días y que, de una manera completamente repugnante, se ha reafirmado tiempo después no sólo él sino la totalidad de su partido falangista.
Una lección que hay que sacar a todo esto es la más absoluta cota de miseria, desprecio hacia la ciudadanía y nausea a la que ha llegado la que, podríamos llamar, casta de políticos profesionales que en los parlamentos de todo tipo, empezando por los ayuntamientos, son capaces de vivir de espaldas al ciudadano sin enterarse realmente de las necesidades y de la forma de sentir de la población a la que tratan como imbéciles durante tres años y medio y que salen luego a la calle, a decir de manera falsa lo importantes que somos, unos meses antes de la cita electoral en cuestión. En este sentido, nunca estaré tan agradecido por haberme dejado ver esto de manera tan meridianamente clara como a Sí Se Puede, en realidad No Se Pudo, que en las pasadas elecciones, las mismas que llevaron a Cantó a decir gilipolladas siendo parlamentario a sueldo de la ciudadanía, urdieron un plan, destinado al fracaso, para enviar al parlamento a un sindicalista de los que tenían la representación sindical como cómodo medio de vida haciendo un pacto contra natura y traicionando a sus bases sociales y electorales que, en mi caso, jamás volverán a depositar un voto, ni por ellos ni por nadie, en unas urnas oficiales. Tal fue la debacle que hasta este partido falangista del que hablamos, UPyD, sin la más mínima estructura sólida sacó más votos en la provincia de Santa Cruz de Tenerife aunque todavía estemos esperando, más de un año después, a que rueden cabezas y no a que oligofrénicos sin oficio ni beneficio me dediquen insultos gratis.
El caso es que el despreciable de Toni Cantó se equivoca en la mayor: no es cierto que la mayoría de las denuncias de violencia de género sean falsas, alguna habrá como no puede ser de otra manera por las contingencias mismas que definen la vida humana en sociedad, sino que se denuncia más bien poco debido a circunstancias atávicas de la dominación masculina, de la alienación femenina a sus parejas o de la vergüenza social que este tipo de cosas representan todavía para muchas mujeres. La prueba es que de media cada semana y poco hay un cadáver de una mujer asesinada por un macho miserable sobre la mesa y la mayoría de las veces las informaciones vertidas sobre las circunstancias del asunto acaban con el consabido mantra de que la víctima no había interpuesto denuncia alguna contra su asesino. Como bocazas que carece de la más mínima noción de vergüenza lo mejor que podría hacer Cantó es callarse la boca, dejar su escaño libre y mientras la fiscalía quizá debiera actuar de oficio contra él y contra su partido, por encubridores, por incitación a la violencia, al odio, al asesinato y no sé si hasta el terrorismo porque con un tema tan serio como la violencia contra las mujeres de una puta vez no caben medias tintas ni falsos progresismos como los de este individuo.
La crisis económica, la corrupción estructural en todas las instituciones empezando por la más alta, que Corinna diga en el Hola lo duro que las rubias tienen su existencia o las gilipolladas que unos y otros puedan decir empezando por estas de Toni Cantó seguramente acaben por ensombrecer, una vez más, la fecha del 8 de Marzo en la que se celebra el Día de la Mujer. Debates he tenido sobre la conveniencia, o no, de celebrar estas efemérides porque se supone que en una sociedad normalizada este tipo de cosas no deberían de tener más visibilidad que otras. El caso es que si se celebra todavía es porque, ni de lejos, la condición de la mujer es la misma que la de los hombres que, por nacimiento, tenemos la vida más fácil en muchos sentidos. Lo más triste, y lo que me asquea como miembro del género humano, es que esta situación seguirá siendo así por muchas generaciones más sobre todo gracias a bocazas y oportunistas como el señor Toni Cantó.
Canarias 24 Horas, 4 de marzo de 2013.

08 marzo 2010

Día de la Mujer



En una época en la que nuestra sociedad reclama acciones urgentes en una gran cantidad de situaciones sociales, políticas y económicas los días de que tanto gusta celebrar a nuestros políticos y medios de comunicación no son más que una simple caricia de genitales que todas y todos nos damos en esas fechas señaladas pero que, normalmente, están vacíos de contenido. Un día que sin duda no debería de existir como celebración de una causa concreta es, sin duda, el 8 de marzo Día Internacional de la Mujer porque, desde que la humanidad es más o menos lo que es, todos los días son de Ellas. Ese día está ahí para recordarnos que la base de nuestra sociedad, de la mayor parte de las sociedades históricas que hemos conocido en realidad, están basadas en su casi totalidad en una discriminación sexual y en la opresión de la mujer más por razones ideológicas que meramente biológicas.

Aún así es de temer que este Día Internacional de la Mujer se va a seguir celebrando por mucho tiempo no sólo porque queda bien cara a la galería sino porque, desgraciadamente, va a haber discriminaciones de todo tipo, pero sobre todo por cuestiones de sexo, durante algunos años más en este tedioso planeta tierra. Aún así el imparable ascenso de la mujer a puestos de mando y responsabilidad en las últimas dos décadas escasas ha sido, por lo menos un país machista y regido hasta hace poco por el nacional catolicismo como España, algo casi sin precedentes salvo aquella época de aire más limpio que fue la Segunda República. Una causa de que esto sea así ahora lo es sin duda el hecho que la mujer haya tenido una espectacular mejoría en el acceso a los estudios, no sólo superiores sino de todo tipo.

Y es que ahora, donde se incide en la formación frente a la sangría que representó a los chicos que abandonaron los estudios para ir a ganar un dinero que tan fácil venía como se iba en el sector chapucero de la construcción, la mujer ha ganado muchísima ventaja frente a los hombres y seguramente pronto en estadísticas, si es que no lo están ya, se situaran con una formación más precaria que la de las mujeres que, todo hay que reconocerlo, han aprovechado más el este tiempo tan importante. Esta nueva tendencia, que nunca se adaptará a la sociedad de manera radical desgraciadamente, debe de irse perfilando para que, en los próximos años, se lleguen a una sociedad más dominada por la mujer en todo tipo de estamentos. Digamos que la superioridad femenina es algo que ya existe pues el día en que se tenga la dignidad de cuantificar la cantidad de riqueza que de manera no remunerada, a veces hasta de unas formas que rayan la esclavitud, las mujeres generan al Producto Interior Bruto de las naciones con su trabajo doméstico otra cosa sería de este mundo. Un mundo que siempre ha necesitado de este trabajo necesario pero silencioso, en los distintos sistemas productivos que la humanidad ha conocido, para crecer y llegar hasta estas cotas que llamamos progreso pero que sabemos que es otra cosa  porque una sociedad no progresará hasta que extirpe las discriminaciones de carácter ideológico que pesan sobre nuestra sociedad y que se ampara en supuestos condicionamientos biológicos.

Para ello hace falta que las estructuras de poder social y las consciencias cambien. De nada sirve que una mujer sea vicepresidenta del gobierno si lo que hace es aplicar políticas machistas o directiva de una gran empresa que lo que hace es remedar la actitud de los hombres que ha sido la de pisotear a los que están debajo, a las mujeres por supuesto que también, para llegar a donde están. Lo que si se vislumbra, y esto aunque parezca un hecho siempre la realidad se puede torcer por acontecimientos que hacen que las sociedades retrocedan y por lo menos aquí lo expreso como un deseo, es que la sangre nueva de una sociedad más feminizada vaya alcanzando las cuotas de poder necesarias para que nuestro mundo cambie de manera irreversible.

Algo que tiene que transformase son las mentes de las personas y ya sabemos, por sociología pura y dura y por la historia misma, que esto es algo a veces muy difícil, que requiere de tiempo y que es una empresa no apta para impacientes. Sí yo vine para algo a este mundo es para crecer y no para reproducir lo dado sin reflexión alguna. Si algo me molesta es compórtame como un racista o un machista, por ejemplo, sin darme cuenta de ello porque esta vida deja muy poco, a veces, para la reflexión porque este hábito se valora cada vez menos. Hace poco tuve con una buena amiga un gesto, que partió de mi subconsciente más cavernícola, que a la milésima de hacerlo me estaba arrepintiendo de éste porque yo, por lo menos conscientemente, no soy así. He sentido más rabia por haber hecho una cosa que no me honra como persona, que seguramente, la ofensa que le pude provocar. Desde aquí te envío un relato con las tres palabras que tú y yo ya sabemos bien. La sociedad ampara al hombre para ser como es y a la mujer la deja en un desamparo social sin explicación alguna. Por eso nuestra sociedad debe cambiar y cuando determinadas mentalidades desaparezca no sólo en lo ideológico sino en lo físico otra cosa será de nosotros. Los años que quedan de este siglo serán, sin duda, los de la mujer y esto se deberá de notar en la vida corriente. Desde aquí me niego a felicitar este día a las mujeres en general y simplemente espero seguir creciendo para felicitarlas, día a día, con los pequeños gestos del reconocimiento de sus idiosincrasias desde la igualdad más necesaria.
Canarias 24 Horas, 8 de marzo de 2010.

10 marzo 2008

El día de la mujer


Sin duda este ocho de marzo ha quedado no sólo deslucido por la jornada de reflexión de la campaña electoral, al día siguiente nos dejaron decidir que la marca de gobierno liberal que hemos de tener durante cuatro años fuera la Coca Cola Light de Zapatero frente a la Coca Cola Classic de Rajoy, sino también por el asesinato en manos de ETA de Isaías Carrasco. Y es que parece que la mujer, como siempre ha pasado en la historia, está condenada a permanecer a la sombra de las cosas que hacemos los hombres, muchas de ellas estúpidas. Y es que mujeres que han llegado al poder y que son de indiscutible valía, otra cosa es aceptar la trampa dialéctica que representa la izquierda del buen rollito que el PSOE nos quiere vender, como María Teresa Fernández de la Vega que ha tenido, por el cargo que ocupa, que defender lo indefendible como la difunta constitución europea o la aberrante ley de partidos que está en vigor en España por los votos del PP y del PSOE.
Tengo amigas, radicales en este sentido, que afirman que el día de la mujer no se debería celebrar porque su existencia es ya un punto marcado de discriminación. Y ellas lo saben bien porque cuando hacen estudios sociológicos lo que para otros investigadores abordar la perspectiva de género es poner un simple epígrafe ellas lo introducen en todo el trabajo. Y es que las situaciones que se dieron para que ocurriera el incendio de la fábrica textil en Nueva York en el que murieron calcinadas 146 mujeres siguen dándose hoy en día. Millones de maquiladoras en todo el mundo trabajan de sol a sol por salarios de miseria, son humilladas por sus patrones, se les obliga a tomar anticonceptivos, son fulminantemente despedidas al menor síntoma de embarazo o cuando no se abusa sexual o psicológicamente de ellas. Si los brazos de estas mujeres se detuvieran en poco tiempo en occidente nos quedaríamos sin la ropa que ellas hacen, sin los productos que de la huerta recogen o sin la cacharrería electrónica que ellas ensamblan. El último informe publicado por Amnistía Internacional pone realmente los pelos de punta: miles de niñas en escuelas de África y Asia reciben abusos sexuales por parte de los propios profesores y se han constatado una cifra de 150 mil expulsiones de chicas por haberse quedado embarazadas de estos cerdos.
No voy a polemizar con el tema del la conveniencia o no de que se celebre un día internacional de la mujer pero lo que sí está claro es que las mujeres merecen un mayor protagonismo en nuestra sociedad. Y no es por otra cosa sino porque de hecho son, y han sido siempre, las protagonistas en nuestra sociedad. Un hecho objetivo es que las mujeres están más preparadas intelectualmente que la mayoría de los hombres pero que esto no se ve reflejado en los puestos de poder y mando. Y es que estos puestos están organizados desde la perspectiva machista y a las mujeres lo que se les exige cuando lleguen ahí es a que sean como los hombres. Lo mejor sería que nuestra sociedad cambiara radicalmente de paradigma y las cosas se pensaran de otra manera. Quizás el paradigma del pensamiento femenino, que existe y tiene importancia, debería extrapolarse y estar más impreso en nuestra sociedad. No es que las mujeres para triunfar deban ser como los hombres sino que la sociedad sea más femenina porque ahí es donde está la igualdad que confiere la diferencia.
Los distintos gobiernos que ha tenido este sistema que se le supone democrático han hecho que la educación sea un auténtico desastre. La LOGSE como texto fue una ley magnífica que nunca nadie se la tomó en serio y que supuso un desastre para nuestra sociedad. Faltó no sólo el deseo de ponerla en práctica sino la suficiente inversión económica para llevarla a cabo. El resto del tiempo ha sido parchear y politizar la educación y asumir como inevitable el sistema de mercado neoliberal. Apenas se ha avanzado y en igualdad de géneros se ha ido años atrás en muchos aspectos. Ya lo decía el poeta Fonollosa con uno de sus heterónimos cuando dice que son ellas las que deberían de tomar el mando de la especie porque Nosotros (los hombres) ya tuvimos nuestro tiempo y hay que reconocer que fracasamos. Mientras este momento llega yo seguiré celebrando con júbilo cada ocho de marzo que venga porque, tristemente, los años que me quedan de vida no veré este cambio. ¡Y digo que ojalá me equivoque!
Canarias 24 Horas, 10 de marzo de 2008.

23 noviembre 2007

Muere que aumentaremos nuestra audiencia



Hay algo que resulta innegable por mucho que se traten de limar las asperezas al asunto: a los cinco días de haber pasado Svetlana por el programa El Diario de Patricia de Antena 3 moría asesinada en manos del hombre que aparecía en aquél en actitud sumisa, implorándole perdón y pidiéndola en matrimonio. Hacía esto un mal nacido sobre el que pesaba una condena firme de 11 meses de cárcel y otra de alejamiento, que en esos momentos estaba en vigor, dictada por un juez por abusos y malos tratos. Aunque muy raudos para sacar mierda de quiénes quieran la productora del programa señala que desconocían estas circunstancias y tampoco explican las estrategias que utilizaron para que la chica, dicen que de carácter más bien introspectivo, acudiera engañada a aquel programa. De estos hechos debe haber algún tipo de responsabilidad civil y penal entre los responsables de la productora y del canal de televisión con el que tienen firmando un contrato. Estos tipejos son responsables directos no sólo de la muerte de esta joven sino de fomentar un peligroso tipo de permisividad de actitudes de macho salvaje como las del que acabó, en mala hora, con la vida de Svetlana.


Mientras se restan los Derechos Civiles - nos vigilan con cámaras en cada rincón, nos humillan en los aeropuertos o los servicios secretos y no tan secretos trafican con nuestros datos - se supone que para luchar contra el terrorismo internacional, al que la violencia que generan los estados no hace más que aumentar, se dice que los que hacen este tipo de basura televisiva están amparados bajo el derecho de la libertad de expresión. Mientras una censura no escrita condena a personas por manifestarse quemando fotos del rey o por publicar una viñeta satírica en una revista nos tenemos que tragar la mierda que se produce desde este tipo de programas de televisión no sólo porque no se puede coartar la libertad comercial de esta gente sino por que, además, desde una visión de empresa estrecha se dice que esto es lo que la audiencia demanda. Ningún programador se ha atrevido a poner un solo minuto de un programa que fomente la literatura, la buena música o la filosofía a esa hora y por tanto no saben realmente que es lo qué le gusta a la audiencia en verdad. En tres años largos que lleva en vigor el código que las televisiones firmaron para suprimir mierdas como el Diario de Patricia de la parrilla en horario infantil no sólo no han tenido resultado sino que las televisiones han hecho lo que han querido. Un Consejo Regulador de la programación, con una noción de la libertad de expresión basada en los Derechos Fundamentales de las personas, se hace hoy en día más necesario que nunca para controlar esta plaga.

He leído por algún lado que la tal Patricia esa que presenta el programa tiene título de periodista y todo. Yo pienso que deberían de cambiárselo por una pistola con un cargador lleno de balas y hacer que empiece a disparar en un lugar atestado de gente. Por lo menos cuando se le acaben éstas sabremos cuántas personas, en realidad, habrá sido capaz de matar directamente. Mientras siga haciendo una basura de la calaña de su programa nunca llegaremos a saber totalmente cuántas víctimas directas e indirectas provoca a medio y largo plazo. Y pensar esto, en el mal que a la sociedad en su conjunto suponen estos programas, es algo que me deja bastante mal de cuerpo. No veo la misma actitud, como parece por este caso, en los que han sido responsables de la muerte anunciada de Svetlama y que se deben estar forrando por el aumento de las audiencias. ¡Da asco la carroña que generan!


Cuentos y Noticias desde Canarias, 23 de Noviembre de 2007.

08 octubre 2006

HACIA UNA SOCIEDAD MÁS FEMENINA

Estos días se cumplen los 75 años de la aprobación de la ley del parlamento de la República Española que permitió a las mujeres votar. Las efemérides parecen estar hechas para agotarnos y sacar tajada mediática pero ésta, que está pasando prácticamente desapercibida, es algo realmente importante si bien habría que hacer una serie de matizaciones: que en España durante 40 años de dictadura no pudo votar nadie y que las democracias occidentales está tan desvirtuadas que hoy en día votar no es garantía de nada. Como suele decir el escritor José Saramago, se nos permite elegir la composición de gobiernos pero no tenemos la posibilidad de votar en los consejos de administración de las empresas transnacionales que son las realmente gobiernan en el mundo global. Aún así el hecho de que las mujeres tuvieran derecho al voto es un logro histórico porque muchas personas lucharon por ello, y no estamos hablando ahora sólo del ambiente de la Segunda República Española sino de algo más general, máxime porque aún hoy en día existen países, Arabia Saudita o Emiratos Árabes Unidos, en los que no se reconoce la posibilidad de que las mujeres puedan votar.

En estos 75 años la situación general de la mujer ha evolucionado mucho pero no con el ritmo y nivel que muchas personas desearíamos. Hay que tener en cuenta que la cualificación técnica, y la situación de mayoría, de las mujeres existe desde hace ya tiempo pero no han podido demostrarlas por estar en situación de marginalidad. Repasando el discurso que diera Clara Campoamor en las cortes republicanas minutos antes de la votación de la ley de sufragio femenino encontramos un dato muy importante. Decía Campoamor que en las estadísticas de finales del siglo XIX y principios del XX sobre la formación académica de los españoles había una clara tendencia que indicaba que las mujeres estaban cada día mejor formadas que los hombres. Era un hecho claro que la reducción del analfabetismo femenino era muy importante y lo enfrentaba a que la cantidad de hombres analfabetos iba en aumento. Los 40 años de la dictadura supusieron un atraso y una involución en todo pero aún así esta tendencia ha seguido imparable. No hacen falta estadísticas sino pasarse por la cafetería de un campus o facultad cualquiera para ver la superioridad femenina en las aulas de formación superior. Probablemente esta mayor tendencia hacia los estudios universitarios de las mujeres significará, si es que no se está dando ya, que la población femenina esté mejor formada que la masculina. La pregunta que salta a todo esto es obvia: ¿se verá reflejada esta superioridad femenina en los cargos de poder e influencia social o el sistema de patriarcado seguirá primando a un hombre mediocre sobre una mujer brillante? La respuesta, como no puede ser otra, es sí y no.

Las diferencias psicológicas profundas de género son hoy en día algo indiscutible. Quizás lo que no esté tan claro es cuál es el origen de esta diferencia, si biológico genético o de carácter cultural. Nosotros, y sin venir aquí a demostrar por qué ya que se nos harían un poco largas las explicaciones, preferimos pensar que la mayor parte de la conducta humana proviene de procesos socializadores que crean individuos según las condiciones de vida y que se enmarcan en posiciones sociales de clase, estatus, roles y cuestiones de género. En seres completamente sociales como los humanos los instintos quedan casi totalmente condicionados a cuestiones culturales y de aprendizaje colectivo. La psicología femenina parte de otros valores y otras sensibilidades que nacen enfrentadas y son, generalmente, más positivas que las claves psicológicas de los hombres. El mundo actual está marcado por la superioridad de la cultura occidental que tiene una forma agresiva de ver la realidad y que se impone económicamente sobre otras culturas. Las formas de este sistema de dominio se enmarcan dentro de lo que es el patriarcado que se trasmite culturalmente entre hombre y mujeres. El hecho de que la mujer, hoy en día, esté mucho mejor formada que el hombre debería repercutir en que la sociedad sea distinta pero en verdad este hecho no se está dando todavía. Se suele pensar como un triunfo de la mujer el que ocupe cargos de poder como ser la presidenta de una multinacional, por ejemplo. Sin embargo, cuando una mujer opta a cargos de responsabilidad acaba llegando a ellos por comportarse como lo haría un hombre. Es decir, de nada nos vale que sea una mujer la que gobierne si su posición y el estatus en el que se encuentran hacen que mantenga el sistema opresor actual. No hay que olvidar que fue Margaret Thacher, junto con Ronald Reagan y el papa Wojtyla, unas de las responsables de que el actual sistema ultraliberal y globalizado que impera en el mundo se haya puesto en marcha para oprimir más a los seres humanos al tiempo que las grandes empresas de todo el mundo se hacía más ricas y poderosas que muchos estados. Y lo hizo, precisamente, por comportarse como un hombre. Todavía recordamos un chiste del programa británico Spitting Images en el que el muñecote de la Tacher entraba en los baños del parlamento británico y orinaba de pie en una letrina de hombres al tiempo que cortaba la meada a dos diputados tories que estaban a su lado. El cambio necesario, que algún día tiene que ocurrir si no se quiere que el planeta sufra un vuelco irreversible debido a las influencias económicas que están produciendo, pasa por un cambio de mentalidad de los seres humanos y, nos atrevemos a decir, que este cambio debería estar guiado por las formas positivas de ver el mundo que poseen la mayoría de las mujeres. Esto siempre nos recuerdan a unos versos del poeta José María Fonollosa: (…) Mas comprobado / de manera exhaustiva que los hombres / no logran resolver la convivencia, / debiera liberarse la mujer. / Y asumir, ella, el mando de la especie. / Nosotros ya tuvimos nuestro tiempo / y hay que reconocer que fracasamos.

Como siempre nos gusta referirnos en nuestros artículos a Canarias porque, y mucho más en este caso, el cambio necesario del que hemos hablado arriba se tiene que dar primero en lo más cercano pues no en vano la realidad más inmediata que tenemos los que vivimos en esta tierra es la de Canarias. En las islas, y no es la primera vez que lo decimos, las cosas suceden de una manera especialmente peculiar como si la gran cantidad de endemismos de la flora de las islas influyeran sobre la forma de ser de los políticos de nuestro archipiélago. Las personas que se dedican a la política en Canarias, hombres y mujeres, son en un 99 por ciento inútiles segundones que están en su cargo o tienen puestos relevantes en sus partidos por servir los intereses privados de los caciques empresarios constructores del archipiélago. No hay más que recordar como un conocido empresario de la construcción, Antonio Plasencia, se jactaba en una entrevista de haber pasado cheques a políticos de distinto signo y que esto hacía que le debieran favores. Las cuotas de gobierno que han propiciado a la mujer, como es el caso de coalición canaria, se basan en el concepto de mujeres florero, que va en consonancia con la metáfora del principio de este párrafo, y que tienen su máxima expresión en Ana Oramas y Dulce Xerach. En cuanto a lo social las mujeres medias sufren como el que más de una sociedad manipulada por instancias fuertemente conservadoras de ultraderecha, que últimamente se muestran xenófobas y racistas a causa del fenómeno de la inmigración, y que están aplastadas como la mayoría de los canarios que vivimos rechazados por esa mafia de mediocres que se las dan de políticos profesionales pero que no hacen más que legislar para sus amos los constructores. Con el retraso que en las islas todo acontece siempre, también, en poco tiempo veremos que la sociedad canaria no sólo se hará más mestiza sino que el dominio de la mujer será cada vez mayor porque son las chicas de hoy las que se están formando, en grados muy superiores a sus compañeros masculinos, y son las que deberán de ocupar, justamente, los cargos de relevancia. Esperemos, y deseamos, que ese relevo que se deberá de dar signifique un cambio importante en cuestiones de sensibilidad. Eso sí, primero hay que enviar a su sitio, a su casa o a la cárcel, a una gran cantidad de políticos que llevan una década larga mabellizando Canarias y que impiden la expansión en su tierra de las personas mejor formadas, seamos hombres o mujeres.

Canarias Digital, 2 de octubre de 2006.