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12 diciembre 2013

Temperie Canaria 2.0

El Casco Histórico de La Laguna, siempre a rebosar de gente, completamente desierto en uno de estos tardes de alerta meteorológica.

En Canarias en los últimos años hemos vivido de espaldas a las excelencias de nuestro clima porque ATI CC ha preferido destacar la ultraperificidad de nuestro archipiélago para así enriquecer su patrimonio y el de los caciques a los que representan y sacarle así subvenciones a Europa y España que el común de los ciudadanos no hemos disfrutamos. El clima de las islas es, indudablemente, benigno pero este territorio se debe enfrentar a fenómenos extremos como son lluvias intensas, vientos fuertes y hasta sequías como la que nos hemos enfrentado en los primeros años de esta segunda década del siglo XXI. En el documento Cinco Siglos de la Temperie Canaria: Cronología de Efemérides Meteorológicas elaborado por Javier Arroyo, miembro de la Asociación Canaria de Meteorología, podemos ver claramente estos fenómenos extremos que han azotado el archipiélago en los últimos cinco siglos. Para los que en 2005 llamaron a la tormenta tropical Delta huracán (sic) que vean los terribles efectos que provocó El Aluvión de 1826, el 7 y 8 de noviembre, descrito por Sabino Berthelot.
Sin quitar un ápice de sufrimiento a las personas que han padecido molestias los días 10, 11 y 12 de diciembre de 2013, sobre todo en las nefastas carreteras del archipiélago, creo que desde las autoridades públicas se está alarmando de manera exagerada a la población cuando se aproximan estos fenómenos que, como ya sabemos por el documento expuesto, son una tónica general en Canarias pues así es nuestro clima y para ello deberíamos haber planificado nuestras islas. Los problemas de los últimos años cada vez que caen cuatro gotas se deben a la mala planificación de las carreteras, sobre todo en la isla de Tenerife, y a que la en gran boom de la construcción especuló en sobremanera con nuestro territorio, superada hace mucho tiempo en las grandes islas la capacidad de carga y la presión demográfica posible, y se han ocupado de manera brutal zonas susceptibles a ser inundadas pues ya sabemos que el agua va por donde tiene que ir sobre todo en islas de orografía abrupta como la de Tenerife, se han tapado barrancos y no se ha planificado convenientemente una manera de aprovechar las aguas de escorrentía pues en las islas sabemos que el poder de los aguatenientes es inmensa. Escuchaba a Francisco Pomares en la SER en Canarias, un tipo muy fresco pero que no por ello deja de decir verdades como puños, cabrearse con los colorines de las alertas que hemos visto estos días pidiendo que se evaluara las pérdidas económicas que se producen no por los temporales en sí sino por la nefasta gestión de estas alertas en pérdidas en el comercio, las empresas y las horas lectivas enterradas en los centros educativos. No voy a ser yo quién apoye o subestime la conveniencia o no poner en marcha estas alertas, no soy ni experto ni intruso profesional, pero creo que se tendría que trabajar mucho en este tema sobre todo buscando los responsables penales de que nuestro territorio esté hecho una ruina para que unos pocos se hayan forrado como nunca.
En todo este disparate en el que nos hemos instalado vemos que las consecuencias de estos fenómenos adversos se han amplificado con las redes sociales, las nuevas tecnologías y ese sensacionalismo maximalista inherente a los canarios pues ya sabemos que a muchos nos gusta más una alerta meteorológica que a un tonto un moco. En concreto me refiero a lo que pasa en Twitter pues en esa red de microblogging hay un par de cuentas que se hacen pasar como oficiales para las alertas cuando la única de este tipo que hay en el archipiélago, amen de las de las distintas administraciones, es la del 112 Canarias. Hemos visto que la alerta se ha amplificado de manera exagerada por la difusión de información sin contrastar por mucho meteorólogo aficionado y entrometido que ha hecho mucho daño y que ha contribuido a meter miedo sin necesidad a la población. También hay una serie de cantamañanas, como un tal Bolorino Armani que es un fenómeno de ATI de la Televisión Canaria que hizo campaña a Bermúdez en Santa Cruz y que es imposible contrastar si de verdad trabaja como asesor a dedo por CC, que tiene una cuenta de Twitter muy activa, se nota que no la lleva él, en la que está todo el día sacando a la luz rumores y bulos que, como sociedad, nos hacen mucho daño. Estos días de tormenta este personaje se ha lucido de manera muy triste. Para saber de dónde viene su poder basta un análisis simple con una herramienta que se llama Followerwonk para ver que más de la mitad de sus seguidores, casi tiene diez mil, son falsos y seguramente comprados en el mercado de Twitter que por 20 euros se puede pillar un buen puñados de éstos. En concreto 6.388 de ellos no han enviado ni un solo tuit entre los últimos 3 y 12 meses a fecha de 11 de diciembre de 2013 (ver el gráfico verde).


Estas alertas, y unos años de sequía, han conseguido que mucha gente, sobre todo la más joven, vean las lluvias, cuando son suaves son una auténtica bendición para Canarias, como algo malo en sí. Hay que recordar una cosa de perogrullo: en invierno, en realidad es otoño que es cuando más fenómenos de este tipo se han registrado históricamente, tiene que llover. Lo malo es cuando esto no sucede en unas islas con unas aguas subterráneas sobre explotadas que ya salen muy pesadas y afectan a la salud, donde se ha despreciado el aprovechamiento de las de escorrentía y donde la única planificación de nuestro territorio ha sido la de que determinadas familias y miembros de la casta política puedan llevar a cabo sus pelotazos. La imagen que hemos dado al mundo estos días, a parte de la vergüenza ajena que muchas veces damos, ha sido terrible pues parece que siempre estamos al borde de la catástrofe, cosa que es fatal para la industria turística.

08 febrero 2010

Desastres no tan naturales


En la semana de los desastres naturales como inundaciones y terremotos cabe decir que el Canarias hay algo más destructivo que estos fenómenos y que se llama Coalición Canaria. No voy a culpar a CC de que las nubes descarguen en pocas horas una cantidad media, tendiendo hacia alta, de agua o de que la tierra tiemble pero sí que les critico por la gestión tercermundista que se hace en el archipiélago de este tipo de catástrofes naturales pero, sobre todo, de la avaricia y la ambición que esta formación, que lleva más de 15 años robando a manos llenas a los canarios, por el deterioro brutal e irreversible que se ha hecho de nuestro territorio y donde se han dejado infraestructuras completamente vendidas.
Siendo claros las lluvias que el pasado 1 de febrero cayeron sobre Canarias, en algunos casos de manera bastante intensa, no fueron como para dejar zonas como el Área Metropolitana de Tenerife totalmente tiradas y con una estampa más parecida a una ciudad pobre del Tercer Mundo que a una capital ultraperiférica que hasta hace poco enriquecía sobremanera a muchas empresas y empresarios afines al régimen anti nacionalista de CC. Las primeras horas de estas situaciones son siempre claves para la propaganda y en esto estuvieron finos personajes como Paulino Rivero, Ricardo Melchior o Miguel Zerolo. No dudaron en arremeter contra organismos como el Instituto Nacional de Meteorología, como si este tuviera un botón que controla las lluvias y su intensidad, para que no se viera la responsabilidad que éstos tienen por haber dejado, desde sus distintos gobiernos y sus políticas activas favorecedoras de la especulación, unas infraestructuras que lo mejor que se puede decir de ellas es que son de mierda, mientras la mayoría de la población se buscaba la vida para salir al paso de la que estaba cayendo por, entre otras cosas, no hacer caso de los avisos de protección civil.
Intentar confundir a la población y llamar a las lluvias que descargaron en las islas una cantidad bastante elevada de agua en un periodo de tiempo relativamente corto tormenta tropical no sólo tiene tela sino bastante mala leche sabiendo que este tipo de fenómenos en el archipiélago tienen muy pocas posibilidades de suceder. Las lluvias se produjeron por una borrasca atlántica debido a un choque de unas bajas presiones que venían por el suroeste y unas altas presiones que bajaban por el norte. En este sentido el Instituto Nacional Meteorológico clavó las predicciones y las actitudes de Rivero y Melchior ante la falta de previsión de este organismo no pueden sino ser calificadas de mentirosas, mezquinas y oportunistas pues han sido hechas de manera consciente y con el único ánimo de confundir y manipular a la población. Por mucho que se pudieran prever las lluvias desde Canarias, recordemos que al fin y al cabo fueron bien predichas desde el organismo meteorológico nacional, esto no iba a hacer que el caos que representan las infraestructuras canarias se plegara con benevolencia a estas previsiones. Es como si poniéndole el termómetro al paciente para medir la fiebre esta, al saber la temperatura, se regulara automáticamente. CC nos engañó en el famoso 31M, nos engañó con el Delta y lo ha estado tratando de hacer ahora con las lluvias del primero de febrero.
Las precipitaciones que cayeron estos días en las islas no son afortunadamente habituales pero sí que son una constante histórica en Canarias no sólo durante todo el tiempo que se tiene referencia histórica de ellas sino, probablemente, durante millones de años a juzgar  por la forma desgastada que tienen las partes más antiguas del archipiélago y que en mi caso puedo citar como ejemplo, pues las conozco mejor, el Macizo de Teno o el de Anaga con unas formaciones y unos barrancos trazados por la erosión de las aguas. Episodios torrenciales se conocen muchos como uno que se llevó por delante la antigua basílica de Candelaria junto con una de las tallas de esta deidad pero también a los fieles y curas que estaban refugiados en la iglesia rezando para que pararan las lluvias. CC ha conseguido que cada vez que llueva no tenga efecto ni siquiera el rezar para el bien de las almas de los creyentes. Está claro que lo que ha pasado en Canarias, pero sobre todo en Tenerife donde las aguas presentaron momentos de auténtico dramatismo, fue que algo ha cambiado drásticamente en estas dos últimas décadas y no precisamente el clima, aunque digan los expertos de manera general que también. En los últimos años los episodios recurrentes de lluvias torrenciales que se dan en el archipiélago se han visto dramatizados a causa del irreversible deterioro sobre nuestro territorio que ha servido para enriquecer a unos pocos adeptos al régimen de Coalición pero que nos traen muchas desgracias a la mayoría de la ciudadanía cuando caen cuatro gotas más de la cuenta. En el caso de Tenerife la sobre construcción, Paulino Rivero dice contruir porque no sabe hacerlo de otra forma, sobre todo en lo que son laderas o barrancos mismos y el taponamiento de éstos junto con la construcción de vías de manera disparatada, más pensado en las comisiones que generan que en las necesidades de los ciudadanos, de carreteras y líneas de tranvías  han dejado a la isla vendida no sólo a estos fenómenos sino a la especulación pura y dura.
Si duda alguien como Ricardo Melchior, un hombre con una tendencia neurótica hacia la megalomanía y con antecedentes nazis en su familia, quiere ser recordado como nadie en Canarias y de hecho esto va a ser así. Sin duda será para recordar durante muchos años que Melchior ha construido dos líneas de tranvía que han costado a los contribuyentes más de 400 millones de euros, que han dejado hipotecadas las arcas públicas durante décadas, pero que son de secano y que cuando llueve un poco fuerte se quedan completamente inutilizadas. No es que mi voluntad sea la de un opositor del no a todo pero más oposición a esta infraestructura que los hechos y lo que se ha visto estos días no puede haber nada. A pesar de haber marginado conscientemente la guagua desde el propio el Cabildo, porque esta no genera las comisiones que generan los sistemas tranviarios, habría que pensar qué habría sido de la movilidad en el Área Metropolitana sin éstas y no sólo por sus líneas independientes y flexibles, en contra de lo rígido del trazado del tranvía, sino porque durante más de 24 horas sirvieron como auxilio para el propio tranvía pues parte de su recorrido se hacía en guagua a pues el tranvía genera beneficios a empresas privadas y que funcionaran las líneas era una enrevesada prioridad. Mientras lugares como María Jiménez, el Valle Tahodio o en la zona de Anaga estaban abandonadas o había que llevar por helicóptero hasta víveres las autoridades del Cabildo, a través de los servicios públicos que todos los ciudadanos pagamos, se deshacía en poner en funcionamiento las dos líneas del tranvía a pesar de que había ciudadanos completamente olvidados en estos barrios y que la movilidad, gracias una vez más a la guagua, estaba completamente garantizada en esta zona. Como siempre los servicios públicos han ido al rescate de los intereses privados de los inversores del tranvía con el dinero de todos los ciudadanos.  Cabe una reflexión si todo el dispendio del tranvía, el dinero público que se ha puesto para el funcionamiento de éste, la cantidad de suelo que se ha consumido de manera exclusiva para este transporte en un territorio muy limitado y el hecho que su existencia haya significado que cuando llueve fuerte en el Área Metropolitana los efectos de las lluvias se incrementen, han valido la pena para un transporte que, a la hora de la verdad, deja tirado a todo el mundo y donde la guagua no tiene ninguna competencia.
Estos poco más de 13 kilómetros del tranvía de Tenerife no van a ser nada comparado con los más de cien kilómetros de trazados ferroviarios, que de llevarse a cabo las propuestas presentadas en Tenerife y Gran Canaria, va a hacer una más que importante herida a estas islas ya de por sí fracturadas en su territorio de manera irreversible. Recordemos que estas infraestructuras precisan de una adaptación brutal del territorio a la máquina y que sin duda en una sociedad que se considerara avanzada y con un mínimo de visión de futuro jamás aceptaría, en debates públicos sobre el tema, que se impusieran este tipo de infraestructuras que a los que únicamente beneficia es a los rentistas de CC y partidos afines. Encima se ha inventado una supuesta alta velocidad ferroviaria para Canarias, cuando esta es insostenible e imposible simlemente, para pillar las subvenciones a este tipo de infraestructuras que empelados como José Blanco de los lobbies ferroviarios están empeñados en imponer en todo tipo de territorios. Los amantes de lo trenecitos mejor harían en comprarse uno de juguete o irse por Europa de InterRail cada cierto tiempo que decir los disparates y barbaridades que dicen. Tristemente la lección del primero de febrero no nos servirá de mucho no sólo por la increíble capacidad de olvido de la ciudanía sino por las imposiciones del régimen a su prensa adepta o que la web del tranvía de Tenerife no avisara jamás de la importante avería de este transporte.
Como si de una Cuarta Plaga se tratara, está claro que Coalición Canarias es la primera pero no la única de origen humano que asola el archipiélago, estos días han subido las temperaturas y en nuestros cielos se ha pedido visibilidad por la calima. Y es que esto es la idiosincrasia de estas islas situadas en el lugar que siempre han estado en el Atlántico. Buscar explicaciones exotéricas o políticas a este asunto es marear la perdiz a no ser que se quiera confundir deliberadamente a la población a base de las mentiras tan graves que se han escuchado desde, nada menos, que el propio presidente Rivero que, cada vez más, no sólo es un inútil, un incompetente sino un mentiroso patológico que solo le gusta contruir. Esta calima sí que es metáfora de la ceguera crónica a la que los canarios estamos adaptados y que no nos deja no sólo ver nuestras propias desgracias sino el inmenso ridículo que hacemos cara al exterior.
Canarias 24 Horas, 8 de febrero de 2010.

16 diciembre 2007

Tranvía de secano


Nuestra memoria sobre el tiempo meteorológico es siempre pésima y se limita al periodo relativo de nuestras vidas, siempre mal recordado, acompañado de un lacónico antes llovía más. Que un indocumentado como Mariano Rajoy cite a su primo para, tras confundir conceptos como tiempo y clima, criticar las investigaciones sobre el cambio climático o que un personaje oscuro como Al Gore se esté forrando por hacer causa sobre el tema vienen a alterar más nuestra percepción de los fenómenos meteorológicos. Además los medios de comunicación terminan por rematar la confusión muchas veces de manera intencionada. En Canarias tenemos varios ejemplos sobre el tema.
Lluvias como las que se produjeron el pasado 13 de diciembre y que paralizaron el área metropolitana de Santa Cruz La Laguna, incluyendo la línea de tranvía por la inundación de algunos túneles y cuyas obras le costaron al contribuyente más de 300 millones de euros, no son, como se ha podido dar a entender, un fenómeno meteorológico excepcional sino una forma peculiar por la que se presentan las lluvias en estas islas durante esta época del año. Ya el 1 de noviembre de 2006 hubo también un fenómeno lluvioso parecido y que produjo graves efectos sobre las estructuras viarias pero que al ser festivo sus efectos se no se dejaron notar tanto. Históricas son las descripciones de esta manera peculiar de llover sobre el Archipiélago Canario y siempre me acuerdo de la que narra las lluvias torrenciales que hace siglos se llevaron la anterior imagen de la Virgen de Candelaria, la iglesia en la que estaba alojada, los curas que estaban allí y los fieles que equivocadamente se fueron a refugiar bajo su techo. El 28 de noviembre de 2005 una cola de una tormenta tropical, el famoso Delta, vino a tocar el archipiélago trayendo vientos fuertes que dejaron sin servicio eléctrico durante casi una semana a esta misma área debido al mal estado de conservación de un tendido eléctrico que acabó casi todo por el suelo. Desde fuentes cercanas a la multinacional Unelco Endesa que monopoliza la generación, transporte y comercialización de la electricidad en Canarias, con cargos en excedencia en el Cabildo de Tenerife, se habló de vientos de más de 200 kilómetros por hora y hasta se reseño la tormenta como un huracán. La estrategia, que sin duda se ha conseguido, era la de confundir a una opinión pública cada día más mansa y resignada con las arbitrariedades del poder.
Hace pocos días escuchaba unas declaraciones del Catedrático en Economía Aplicada y Premio Nacional de Economía y Medio Ambiente Federico Aguilera Klink, un tanto tristes por cierto, en una radio local sobre la construcción del puerto de Granadilla y la responsabilidad que tenemos los ciudadanos por resignarnos con estas cosas que nos vienen. Quizás esta actitud sumisa debería aplicarse, con el permiso de Federico, a la práctica generalidad de cosas que están ocurriendo en las islas. Hemos dejado que PSOE, PP y CC edifiquen auténticas redes clientelares y mafiosas en las islas con multinacionales y empresarios y apenas sí nos hemos quejado y hemos puesto es su sitio a eso que tan mal llamamos clase política pues nos hemos resignado a que sus prácticas sean un mal necesario dentro del sistema. Lo desesperanzador del asunto es que no se ven visos de que esto vaya a dejar de ser así ni siquiera a medio plazo.
En diciembre de 2005 llegué a pensar que lo que había pasado con el Delta era la gota que colmaría el vaso y que de aquella negligencia iba a cortar cabezas. Hoy, dos años después, a Unelco Endesa no sólo no ha sido penalizada por el apagón sino que le ha salido hasta rentable. Lo mismo sucede con las autoridades responsables de este hecho que no sólo jamás dieron la cara sino que siguen estando en sus puestos de responsabilidad agazapados tras una maraña administrativa en la que se ocultan y protegen. Trato de recordar en toda la historia de la autonomía canaria un alto cargo que haya dimitido y no encuentro ninguno y eso que en estos años ha habido casos muy graves de corrupción, desviación de fondos públicos y mala gestión en la administración.
Lo que pasó el día 13 con la paralización del servicio de tranvía entre Santa Cruz y La Laguna ha sido muy grave, deberían de pedirse responsabilidades por malversación de fondos públicos, y demuestra que este tranvía es un capricho personal muy caro de Ricardo Melchior que sólo funciona cuando no llueve o lo hace ligeramente. Que unas lluvias que pueden ser consideradas ligeras paralicen un área donde se mueven casi medio millón de personas se debe a la modificación, muchas veces irreversible, de nuestro territorio que en pocas décadas ha sufrido cambios de una magnitud superior que las que se han podido dar en siglos. El causante de todo este estropicio ha sido la aplicación de un modelo de desarrollo errado, caducado, insolidario, que busca el beneficio rápido para unos pocos y que ha surgido en foros nada democráticos y donde los ciudadanos no hemos podido controlarlo. El caso es que ya nadie protesta, nadie dice nada y todo nos parece bien. Triste sino que tenemos los canarios.
Canarias 24 Horas, 16 de diciembre de 2007.

13 noviembre 2006

LLUVIAS TORRENCIALES Y ESPECULACIÓN URBANÍSTICA EN TIERRAS BANANERAS

El hecho de que en el Planeta Tierra se esté produciendo un cambio climático parece ser algo incontestable. Estudios científicos cada vez más serios, y más despreciados y silenciados por los grandes dirigentes del mundo, confirman de una manera o de otra el hecho de que por culpa de los seres humanos se está llegando a un punto, que si bien hay que huir de un exagerado tremendismo, que ha provocando numerosas situaciones de carácter irreversible. Los datos apunta, cada vez de una manera más objetiva, a que se está produciendo un calentamiento en la Tierra de varios grados en poco tiempo, que las reservas de petróleo, desde hoy en día, se están empezando a agotar o que en 2048, según un estudio publicado en la revista Science estos días, como todo siga en esta progresión la mayoría de las especies marinas estarán extinguidas y estar cerca del mar resultará hasta tóxico. Triste legado este el que podrían tener nuestros descendientes.

Como en Canarias la culpa de todo lo malo previsible que sucede lo tiene coalición canaria no vamos a decir que la tromba de agua que cayó en las islas el pasado día 1 de noviembre la tienen ellos. Si hiciéramos esto tendríamos la voluntad desviada como el personaje neurótico que escribe las editoriales de El Día y que acusa a los que llama los del no de que Canarias no progrese, o sea: de que Plasencia, Jiménez y compañía no puedan prosperar todavía más de lo que han hecho a base de pelotazos. Coalición canaria no es la culpable de que en las islas haya llovido así estos días como Zapatero no es el culpable, por mucho que lo insinuara el PP, de que hasta verano haya habido una sequía tenaz. La climatología canaria está marcada por episodios de lluvias torrenciales seguidas en el tiempo y con una regularidad casi anual como ha sucedido este día primero. Todas las personas que hemos vivido cierto tiempo en este archipiélago podríamos recordar episodios de estas características climáticas y, es más, hay abundante documentación histórica que demuestran este aspecto. La actual talla de la virgen de Candelaria es una réplica de otra anterior que se llevó una riada en el siglo XVIII junto con su ermita, los curas y fieles que se refugiaron en ella para protegerse de la tormenta. La posición geográfica de Canarias afectada por los anticiclones de las Azores, los materiales volcánicos de los que están compuestas las islas y su geografía bastante escarpada en las de mayor relieve tienen que ver directamente con estos episodios. Mienten descaradamente quienes afirman que lluvias, como las de los días referidos, han sido algo excepcional. Se aprovechan descaradamente de la mala memoria climática que tenemos las personas para hablar de situación excepcional para unas lluvias torrenciales que en Canarias son parte consustancial de su climatología. Encima luego tendremos que soportar a un superalcalde acudiendo personalmente a socorrer a la población en sus barrios para aparecer en la prensa como héroe con estudiada barba de dos días.

El único acontecimiento climático excepcional que hemos vivido los canarios, mucha gente que tenía casi ochenta años decía que no había visto nada igual, ha sido el paso de la cola de la tormenta tropical Delta a finales de noviembre de 2005. No es común que un fenómeno meteorológico que está ligado con los huracanes del Caribe haya llegado a Canarias estando a miles de kilómetros. Lo que si fue habitual ya en este caso fue la improvisación con la que actuaron las administraciones públicas locales y el gobierno de Canarias días previos a la tormenta, durante ésta y la semana larga posterior. Pese a la gravedad de los hechos ningún político competente, aunque todos sepamos que son incompetentes en realidad, dio la cara ante la ciudadanía, y mira que les gusta darla cuando tienen que inaugurar auditorios o tranvías, y le pasaron el muerto a Unelco-Endesa que ha sido exculpada en la pantomima de comisión de investigación parlamentaria que hicieron para hacer parecer que investigaban la caída de más de 150 torres de alta tensión que estaban literalmente podridas en la isla de Tenerife y que provocó un apagón de hasta una semana. No hubo ni una sola dimisión aunque muchas autoridades tenían que haber dado la cara en aquel asunto aunque sí un portavoz del gobierno de Canarias calificó los sufrimientos de muchos ciudadanos, al tiempo que nos insultaba, como simples molestias.

La imagen tomada el día de difuntos por la gente del Foro Contra la Incineración de Tenerife del túnel del tranvía a la altura de las Mantecas llegando al hospital inundado a la mitad pasará a la historia de los esperpentos grotescos que en esta tierra de políticos bananeros y caciques de la coalición junto a muchas más. Que el buque insignia, no sólo porque casi sea un trayecto acuático, de la política de infraestructuras del cabildo bananero de Tenerife, y que tendremos que estar pagando los contribuyentes durante más de 40 años por capricho personal de Ricardo Melchior, que es el tranvía de Tenerife muestre a pocos meses de su inauguración este aspecto tercermundista nos deja a muchos avergonzados de los políticos que tenemos. En vez de cinturones de seguridad acabarán poniendo salvavidas bajos los asientos. Si hubiera estado funcionando no quiere uno pensar qué tipo de desgracia podía haber pasado. Cuando ya esté en servicio habrá que pensarse lo de cogerlo. Recordemos que hace unos meses se desmontó un tramo completo de más de un centenar de metros por hundimiento del terreno muy cerca de esta zona y el silencio mediático fue escandaloso.

Los culpables de que cuando llueva con cierta intensidad y se inunden calles, casas y redes de comunicación son los políticos de coalición canaria y su política cercana a los empresarios y especuladores de la construcción. El modelo depredador del territorio introducido en nuestras islas hace casi dos décadas basado en la construcción sin control, muchas veces se edifica en laderas de barrancos canalizados como si fueran la salida de un inodoro, o la pasión por el asfalto y el cemento que se traduce en infraestructuras disparatadas han hecho ya un daño irreversible a nuestro territorio. El urbanismo sin control y las políticas de enriquecimiento rápido están destruyendo nuestra forma y calidad de vida. Y esto no lo digo yo, sino que es una idea expuesta al poco de producirse el chaparrón del día 1 por Pedro Medina Sanabria, conocido meteorólogo ya jubilado, y que aludía a que nuestras islas están mal construidas a causa de estas tramas de especulación. Esperemos que un día no llegue a pasar nada. El caso es que lluvias así se van a volver a repetir muchas veces en las islas porque es un rasgo peculiar de su meteorología. Todos tenemos en mente las inundaciones de Santa Cruz de Tenerife del 31 de marzo de 2002. En aquel caso hubo varios muertos.

El día 1 de noviembre fue festivo. Si hubiera sido un día laboral normal el caos se hubiera hecho en toda la isla de Tenerife y algo grave hubiera pasado. Desde aquí, como ya han hecho estos días desde el Foro Contra la Incineración, pedimos que se vayan estos sinvergüenzas que nos gobiernan y que no tienen ni la más mínima idea de lo que es gestionar el dinero público sino que buscan siempre con él su beneficio particular. No sólo juegan con nuestro dinero sino que ponen en peligro la seguridad de las personas y esto ya es muy grave e incontestable.

Canarias Digital, 6 de noviembre de 2006