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05 marzo 2014

Trampa para comerciales telefónicos de Jazztel


No hay forma de verse libre de esa plaga repugnante y asquerosa que sin duda es la operadora de telefonía más impresentable del planeta, con el permiso de Telefónica Movistar, como es Jazztel. Hace dos años ya, ¡24 meses!, que consiguieron mi número de teléfono fijo no se sabe de qué manera mafiosa y me llaman cada dos o tres días desde teléfonos distintos, tengo números suyos para repartir 917 079 600, 911 820 686, 922 980 150, 955 328 793, 640 008 814 o 922 980 154, a cualquier hora del día o de la noche. Les importa un bledo que le digas lo que les digas: que no te interesa, que los insultes, que les cuelgues o lo que sea porque tu número permanece en su base de datos y el sistema marcará y marcará una y otra vez tú número.
Hace unos días les he preparado una trampa para pillar a sus vendedores y por lo menos echarse uno unas risas a costa de esta empresa cutre, chabacana y tercermundista que es Jazztel y que lo único que le importa es tratar de colocar sus productos de mala calidad engañando a quien caiga en sus redes comerciales repletas de impresentables. Yo tengo la suerte de no usar mucho el fijo sino sólo para internet por lo que ya nadie me llama a ese número pues para hablar con alguien todos usamos ya los móviles. El método es muy sencillo: grabar un mensaje de bienvenida en el buzón muy corto, el mío dice un ¿dígame? que apenas dura décimas de segundo, para que enseguida salte el buzón. El resultado es un comercial hablando solo durante un rato con el buzón de voz sin darse bien cuenta de lo qué ha pasado. Si consigo sacar de mi contestador en red estos mensajes prometo que algún día haré un vídeo con los mejores momentos.
Desde que los ciudadanos no somos ciudadanos sino que hemos sido degradados al nivel de consumidores al oligopolio de las empresas de telecomunicaciones les importa un bledo vulnerar todas las Leyes de Protección de Datos y de Consumo del mundo y andan crecidas pues saben que la ineptitud de la administración, de este gobierno del PP pero de los del PSOE también, es manifiesta pues son incapaces de aplicar las propias leyes que dictan, estas empresas se las pasan por el escroto y siempre, y si algún día hay sanción saben que les va a ser más barata pagarla que no hacer el grave daño que nos están haciendo a todos los que tenemos que contratar sus servicios con unas o con otras. Y es que todas, en el fondo, son iguales aunque estos de Jazztel se hayan pasado ya millones de años luz del límite.

13 mayo 2013

De Telefónica de España a Emergia Canarias


La estrategia de las instancias ultraliberales que nos han metido en esta crisis está a día de hoy más que clara que nunca: el objetivo último es que los recortes sociales que millones de ciudadanos estamos padeciendo, unidos a la precarización del trabajo y a los recortes salariales, vayan a parar a las grandes empresas y a la banca en forma de beneficios vía las rentas del capital. Mucho se ha teorizado sobre esto, es la idea clave en casi todos los últimos artículos de Vicenç Navarro por ejemplo, pero encontrar un ejemplo claro e irrefutable de todo esto, además aquí mismo en Canarias, no deja de ser revelador. Me refiero a Telefónica, que ahora opera con su marca internacional Movistar, esa que tenía contratado al imputadísimo yerno del rey Urdangarín y que paga los favores recibidos por las privatizaciones que llevaron a cabo a finales del siglo pasado Felipe González y José María Aznar contratando a otro imputado y experto en quebrar la credibilidad del FMI, reventar bancos como Bankia y que es el autor intelectual de la ley del suelo que nos ha llevado hasta la burbuja inmobiliaria como es Rodrigo Rato. Hay que recordar, además, que estos días ha salido la noticia de que Telefónica ha facturado un 21 por ciento más en el primer trimestre de este año gracias a mercados cautivos como el de Brasil pues no hemos de olvidar que la especialidad de esta operadora, puesta en práctica durante mucho tiempo en España, es la de mantener mercados cautivos en monopolio o en oligopolios pactados cobrando precios excesivos por servicios tercermundista y de una calidad muy baja.
Sin duda el punto flaco, y el que más ha desquiciado a muchos clientes de todas las operadoras de telecomunicaciones de este país, es el servicio de atención al cliente sobre todo aquel que, superadas todas las facilidades para contratar el servicio, envuelven en una maraña de burocracia y resulta una barrera inexpugnable cuando el cliente tiene un problema para acabar directamente desquiciados o mandando a la mierda al servicio completo de atención al cliente. Telefónica ha sabido ver que todas las deslocalizaciones que ha hecho de su plataforma de atención al cliente en Sudamérica han supuesto un gran desprestigio como marca y ha significado una sangría de clientes descontentos debido al mal servicio que éstos Call Centers de bajo coste les ha supuesto. En 2012 y aprovechando las ventajas fiscales que tiene la Zona ZEC de Canarias, con impuestos cercanos al cero pues pagan un ridículo 4 por ciento por lo que somos la clase trabajadora la que mantenemos la república bananera hecha a imagen y semejanza de CC y sus actuales socios el PSOE, Telefónica montó en las islas su filial Emergia Canarias para la atención al cliente en Canarias y de su teléfono 1004 en las islas. Con una plantilla de más de 500 personas el centro de atención ya funciona en Gran Canaria y se espera que otras 500 más pasen a engrosar la plantilla de la empresa en Tenerife antes que acabe este año 2013. Como no puede ser de otra manera no creo que nadie tenga inconveniente alguno que una empresa invierta en un territorio cualquiera pero, como siempre, el capitalismo que se queja de las supuestas injerencias del estado cuando las grandes empresas no serían lo que son sin la ayuda del mismo estado con desregulaciones administrativas a su favor y miles de euros de dinero público en subvenciones que muchas veces se presentan con un carácter dudoso. En este caso, Telefónica ha sido una gran especialista en disparar con pólvora ajena y que ha mostrado su desprecio más absoluto a millones de clientes a lo que ha cobrado precios abusivos por sus servicios durante décadas.
En el Consejo de Gobierno de Canarias del jueves 9 de mayo de 2013 se autorizaba una subvención de 662.796,35 euros a Emergia Canarias para un proyecto denominado Capacitación inicial para personal asignado al servicio Movistar 1004 convergente como también para otro llamado Capacitación inicial para teleoperadores de recepción comercial y recobros. Más de medio millón de euros limpios de polvo y paja, dinero que sale de sus impuestos y de los míos porque aquí las grandes empresas la declaración les sale a devolver y somos los trabajadores los que financiamos, como ya he dicho, este montaje, para formar trabajadores para una empresa que declara beneficios hasta hace unos pocos días, que ha cobrado sobreprecios injustificados a sus clientes basándose en estar en un monopolio de facto y que paga favores a los políticos del PSOE y el PP que fueron los que privatizaron la empresa en los años noventa del siglo XX. Unos 662.796,35 euros que son sangrantes cuando se están cerrando los quirófanos por las tardes y se amplían las listas de espera sanitarias, se recorta en la ley de dependencia, los parados se quedan sin prestaciones y el PSOE y CC jubilan médicos con larga experiencia para sanear las cuentas de la sanidad en vista de una posible privatización de los servicios. Todo este dinero para una empresa que sigue abusando de sus clientes, que trata de prejubilar a gran parte de su plantilla para que los directivos cobren todavía más y que su forma de actuar en el mercado de las telecomunicaciones se puede describir perfectamente como mafiosa.

Con unas leyes laborales desarrolladas durante los últimos años por el PSOE y el PP que dejan al trabajador al borde de la esclavitud, el paradigma que inspira a estos políticos es sin duda el de Bangladesh cuyas formas de trabajo se van a imponer cada día más y si no al tiempo, con una capacidad de responsabilidad de las grandes empresas hacia la sociedad nula y con una búsqueda de la rentabilidad máxima del capital y de los sueldos de los grandes directivos que se han disparado hasta en época de crisis parece que la pequeña inversión que ha realizado Telefónica en Canarias, a través de Emergia, nos debe parecer algo grande. Ahora parece que sólo hay un valor por encima a toda costa: la creación de puestos de trabajo en un mercado laboral cada día más barato y acorde a los intereses de los grandes consorcios del capital. Con unos sindicatos como CC OO y UGT completamente vendidos al capital y con un espíritu completamente antiobrero no nos quejemos porque parece que nos tenemos que estar agradecidos a que no nos deslocalicen cuando, cada vez más, nosotros somos el destino de las deslocalizaciones. Bienvenidos al capitalismo puro que no tener no tiene ni consumidores.

01 octubre 2006

PINCHAZOS

A principios de los años ochenta, y debido a la gran diversificación de tecnologías en el Continente Europeo en torno a la telefonía móvil, se decide investigar, desarrollar y comercializar un estándar común para evitar las limitaciones y el uso por cada país de sistemas distintos que se comercializaban por separado y, a principios de los años noventa, empieza la explotación del sistema de telefonía GSM. Las implicaciones de esta nueva tecnología en el mundo han sido brutales y han provocado un cambio sociológico y económico sin precedentes en el que, como siempre, las favorecidas son las empresas que se dedican a la telefonía. Actualmente en el mundo hay más de 2.000 millones de usuarios de telefonía móvil. Cuando se desarrolló el GSM se publicitó éste como un sistema seguro, ya que la información digital va encriptada y el sistema salta aleatoriamente de frecuencias de transmisión para evitar escuchas, para el usuario y con el que nada tenía que temer en relación al secreto de sus conversaciones. Años después, y con casi total implantación de esta tecnología de en la vida de las personas, se conoció que los principales servicios secretos del mundo habían hecho presión para que el sistema tuviera una puerta trasera que permitiera el espionaje de las conversaciones sin intervención de la compañía de teléfonos y, mucho menos, sin la necesidad de la orden de un juez.

Ya en el siglo XXI los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos suponen un importante punto de inflexión sobre las relaciones de los gobiernos con los individuos: los grandes dirigentes y principales medios de comunicación de todo el mundo empiezan a hablar de la necesidad de perder libertades en pos de una supuesta seguridad general. Hoy en día, después de dos grandes guerras, Afganistán e Irak, y varios atentados terroristas de radicales islámicos, Casablanca, Madrid, Londres o Delhi entre otros, no es que el mundo sea más seguro sino que éste es todo lo contrario como estos días han reconocido los servicios secretos norteamericanos en una filtración al diario New York Times. Mientras se ha obligado a los grandes proveedores de correo electrónico del mundo, Microsoft, Yahoo o Google, a que intervengan y conserven copias de las actividades de sus usuarios durante, al menos, un año. En España una ley de los socialistas, los mismos que esta semana han aumentado el chollo de la financiación pública de la iglesia particular católica, han redactado una ley para que los usuarios de los teléfonos móviles de prepago tengan que registrarse en sus compañías con el objeto de tenerlos controlados. En Italia, el país histórico de la mafia, ha sido descubierta una red de espionaje que tenía pinchados más de cien mil móviles de personajes relevantes con el objeto de obtener información privilegiada de sus conversaciones y poder enriquecerse ilícitamente. Las nuevas tecnologías, lejos de ser la idílica panacea de comunicación e información sin límite para los individuos, han resultado ser una forma más de control que hacen parecer un juego de niños al montaje de control totalitario sobre las personas que George Orwell denuncia en su obra 1984. El auténtico Gran Hermano ya habita entre nosotros y es mucho más sibilino y sutil de lo que algún día había podido parecer a los novelistas y pensadores. Y sí no que se lo digan al concejal de seguridad ciudadana de La Laguna, Fernando Clavijo, que ha montado un inútil sistema de video vigilancia en la zona de copas conocida como El Cuadrilátero cuando, en realidad, donde más delitos se producen en el municipio es dentro del ayuntamiento que permanece opaco a las cámaras de video.

En este sistema totalitario que se está montando en torno a las nuevas tecnologías de la comunicación, por el que normalmente salimos perjudicados los ciudadanos por la perdida de libertades, a veces puede suceder que se cambien las tornas. Recientemente, y como sí los procesos tuvieran algún tipo de relación, se han filtrado a la prensa parte de las escuchas telefónicas grabadas a concejales y asesores del ayuntamiento de Marbella y a políticos implicados en la Trama Eólica de la consejería de industria del gobierno de Canarias. Algunas conversaciones son realmente escalofriantes como la de un concejal de Marbella que decía que con lo que cobraba en el ayuntamiento, el sueldo podrían ser 3000 largos euros, no le daba para llegar a fin de mes o como la de aquel otro que decía que él ya cobraba por todo lo que hacía, como cargo municipal, en forma de comisiones. En Canarias la tendencia era, si bien igual de corrupta, más tendente a engañar al empresario de turno vendiendo exclusivas de explotación de los derechos de los parques eólicos. De hecho cuando el concurso había sido suspendido por la actual consejera de industria, Marisa Tejedor, los implicados seguían buscando incautos a los que vender estos derechos. Tiempo después el proceso sigue activo pero enmarañado por las querellas que a todo dios han interpuesto los hermanos Soria para dilatar el proceso y despistar un poco el foco de atención del caso que tercamente parece implicarles. Estos pinchazos, legal y convenientemente ordenados por un juez, han puesto de manifiesto una cosa muy importante. Los delincuentes no somos la mayoría de las personas que utilizamos estos medios para quedar con nuestras amistades, decir a nuestras parejas que las queremos, discutir con nuestros amigos, saludar a nuestros parientes o llamar a un colega para saber si tiene algo que fumar. Nuestras conversaciones, nuestras vidas en realidad, son irrelevantes para el poder aunque se empeñen, cada día más, en limitar nuestras vidas privadas. Una conocida me dijo una vez que no le importaban que las videocámaras de El Cuadrilátero la grabaran porque no tenía nada que ocultar y porque eso era para que todos estuviéramos más seguros. La pobre incauta desconocía un axioma básico de la represión de los estados sobre los individuos: la del control mental y que la sumisión al poder sea irreflexiva e interior. Por eso hay que oponerse a todo tipo de control sobre el individuo que parte de la falacia de que mayor vigilancia supone mayor seguridad para los individuos. Porque se es menos libre bajo la opresión norteamericana hacia determinados países islámicos ahora el mundo es menos seguro que a finales del siglo XX.

Seguramente por cada radical islámico que se organice por internet o por teléfono móvil habrá centenares de cargos públicos, asesores políticos, cargos de libre designación y empresarios creando tramas de corrupción para que, a partir de información privilegiada y malversación de fondos públicos, se enriquezcan personalmente. Lo que hemos leído estos días en Marbella y Canarias sobre los pinchazos telefónicos da la impresión de que no es más que la punta de un iceberg, sobre todo en Canarias donde la especulación de todo el territorio es tan brutal, y los medios de comunicación son tan sumisos a sus amos empresarios, que debe haber mucha gente sacando tajada a esta especulación. La telefonía móvil está creada para que los ciudadanos medios seamos dependientes a algo que, básicamente, no nos es necesario, hace diez años todas y todos vivíamos sin móvil perfectamente, pero sobre todo para que los grandes especuladores sean más activos y todo se mueva más rápido.

Canarias Digital, 25 de septiembre de 2006.