30 junio 2015

Enseña lo que sabes

Fuente desconocida. Comparto en Creative Commons.

En general no me gustan los memes, esas imágenes que recorren Redes Sociales y sistemas de mensajería instantánea de manera viral, sobre todo aquellos que son falsas citas y que lucen con fotos de tardes soleadas palabras solemnes que casi siempre son entre graciosas y mamarrachadas y que cuentan el poder de Ser Humano y la cercanía del infinito (sic). Hubo una persona, por suerte alejada ya de mi vida para siempre, que me los dedicaba en Twitter con intención de hacerme daño y que pueden definirse como de la especie de los seres malos sin que medie una enfermedad mental por medio porque disfrutan provocando el dolor ajeno y que no tienen cura.
Ignoro donde se consiguen y quién tiene la paciencia de decir tantas gilipolleces juntas pero sospecho para qué sirven: son un pequeño alimento de la soberbia de sus creadores pero, sobre todo, para pillar datos mientras el meme se mueve en las Redes Sociales pues no olvidemos que de ir de un Time Line a otro se pueden ir recopilando datos personales con las herramientas pertinentes ya que los datos son el petróleo del siglo XXI. Algunos memes tienden a lo memo pues he leído cosas como que el que te quiere te hará sufrir. No hay más que conocer a alguna víctima constante de violencia de género para saber que a nadie le importa las mujeres que lo padecen sino la gestión y maquillar los números para uno de los fenómenos que más muertes produce al año en este pufo de país parezca minoritario cuando no lo es.
El meme que publico arriba me llegó por una Red Social seria como Linkedin. En realidad no se debería de llamar las Diez Reglas de la Creatividad sino del Trabajo en Equipo Efectivo. El trabajo es trabajo maquíllelo como quiera el departamento de Recursos Humanos de una gran empresa pero como es algo que hay que hacer, cuando se puede, qué mejor que tener un ambiente agradable cuando, muchas veces, estás más con gente infame que con la que quieres de verdad y no te importa pasar horas con personas o familiares especiales todo lo que haga falta. Desconozco a la autora, una cosa así sólo la puede escribir una mujer por la coherencia de sus líneas, pero la difundo como anónimo y con una Licencia Creative Commons que debería tener.
Mi favorita es la Regla Tercera, Enseña a otros a hacer lo que sabes. Escribo y publico esto a escasas horas antes que entre en vigor la Ley Mordaza que contempla la enésima censura en Internet que, ya lo digo desde ahora mismo, no va a funcionar y volverá a ser burlada haciendo que empresas españolas migren a otros lugares y perdiendo tejido industrial porque a la red, por mucho que se intente, ponerle barreras es complicado por una razón: funcionan con software y el software por definición es siempre imperfecto y vulnerable. Me he pegado toda la vida enseñando lo que sé a la gente que conozco sin guardarme secretos, hasta el extremo de ser pesado porque cuando me apasiono con algo soy muy tenaz, y porque la vida funciona mejor cuando entre todos nos comunicamos lo que sabemos. Hace unas semanas me conmovió algo que me contó un médico excelente que hizo en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria en un barrio que los sociólogos definirían como lumpen: entre estudiantes de arquitectura y medicina montaron en 1977 una comuna autogestionada que enseñaba a leer y a escribir a las personas mayores de la zona y a las prostitutas. No pedían nada a cambio, sólo el placer de enseñar para que la gente pudiera progresar. Hace poco visité un hub de empresas, no quiero decir en nombre, y todo el mundo estaba montando su impresora 3D como hobby sin pensar un proyecto común, sin ambición y sin formas de sacarle utilidad social a las TIC's para hacer un mundo un poco mejor para todos. Yo lo tengo claro, jamás me he guardado un secreto y en trabajos que he tenido gente mediocre y lameculos me han sacado cosas para luego ellos ponerse la medalla. Me daba igual porque siempre he huido del Principio de Peter que hunde al ser humanos en la mediocridad y la ineptitud. Por eso te digo, si quieres saber algo pregúntamelo. Si lo sé te contesto y si no lo investigo. Así, probablemente, hemos avanzado desde las tablillas sumerias hasta las redes de ordenador.


17 mayo 2015

Tipos de lágrimas



Impagables son eso vídeos que el astronauta Chris Hadfiedl hizo en la ISS cuando estuvo en una misión por la Agencia Canadiense del Espacio. No sólo cantó un tema de David Bowie, Space Oddity, sino que nos enseñó que las cosas más comunes que hacemos en la Tierra, dormir, cepillarnos los dientes, comer y hasta oler, allí funcionan de manera distinta. Si saben un poco de Inglés, el mío es bastante bueno cuando se trata de escuchar a americanos, canadienses o personas que su segunda lengua es el inglés salvo el de los británicos que ni ellos se entienden, descubrirán que en el espacio no se puede llorar porque las lágrimas no caen, necesitan de la gravedad terrestre, y éstas se quedarán pegadas al ojo como bien nos demuestra en el vídeo. Tears in space don't fall.
Aquí en la Tierra las lágrimas siempre caen no sólo por la gravedad sino porque este mundo es un mundo de dolor. Mi experiencia en la vida me ha enseñado que hay dos tipos de lágrimas que caen sobre la tierra o la almohada. Las primeras y más tristes son las del dolor. El dolor que te produce la traición, la injusticia, la gente miserable que hace daño al prójimo para alegrarse porque no tienen sentimientos, las que estallan porque las situaciones nos pueden, las que sientes por el desconsuelo de haber perdido a un ser querido, las que provienen de la rabia por un engaño o las de la tristeza que sientes dentro y no sabes muy bien de dónde provienen. Estas son las más comunes, las que nos exige en este mundo el sistema judeocristiano que nos ha impuesto por más de dos mis años que a este mundo se viene a sufrir y que dice la empresa más antigua de la historia y que tiene un marketing cruel que se llama socialización. Son lágrimas de la injusticia porque esto no es cierto que a este mundo se haya venido a sufrir y porque no las controlamos, salvo algunos hombres que nos enseñaron que los niños no lloran. Yo soy hombre y confieso una cosa: he llorado muchas veces.

Hay otras lágrimas más beneficiosas que son las que provienen de las emociones hacia los demás, de la empatía, de la solidaridad y de la con pasión definiendo este término como el hecho de entender el padecimiento del otro. Levinás habla de alteridades pero desconozco si tiene un tratado sobre las lágrimas y el llanto. Son las más beneficiosas y las que nos dignifican como personas pues éstas significan que somos capaces de ponernos en la piel del otro. Reivindico estas lágrimas como forma terapéutica de sanar a esta sociedad que está enferma de dolor, un dolor que se pasa en privado, y que como acto de las pequeñas cosas está condenado de cambiar el mundo desde abajo y no desde arriba como estos días de miserable campaña electoral nos quieren hacer creer. Lloremos así ahora que estamos en la Tierra antes que las generaciones que están por venir se adentren a la conquista del espacio y no es que no puedan llorar sino que su lágrimas no caerán. Para cuando eso no sólo no estaremos muertos sino que nadie llorará por nosotros.

10 mayo 2015

Por qué no votaré el 24 de mayo

Sí Se Quieren. Fuente: El Día.

Hace ahora como diez meses me planteé no seguir con la línea política que tenía este blog entre otras cosas por cuestiones de salud y porque opinar de manera libre y sincera no está bien visto, y menos en una organización sectaria como Sí Se Puede, que, entre otras cosa, me condujo a perder amistades para siempre por decir lo que pienso con personas, enchufadas, sectarias y manipuladoras, de las que pensaba que mi amistad estaba por encima de estos temas. Como votante de Sí Se Puede en 2007 y en 2011 cuando tenían una marcada vocación local, desde entonces no he ido a votar más ni creo que lo haga en lo que me queda de vida, el objetivo de este texto no es otro sino joder. Si de los siete mil millones de personas que hay en el mundo una sola se replantea las cosas por leer esto me daré por satisfecho y si además con este texto pierden algunos votos pues más. Para no liarme como siempre hacía me expreso aquí debajo en una serie de puntos.
  • ¿Por qué me tengo que enterar por el periódico El Día, vivo aún el señor Ramírez, que Pedro Fernández Arcila cobró 12 mil euros por una asesoría, que probablemente ni existió, al Ayuntamiento de Granadilla? ¿Qué ha pasado con el puerto de Granadilla que ya lo han olvidado? ¿Es que ahora ya no les da votos?
  • ¿Cuánto dinero se movió en subvenciones mientras Antonio Cabrera fue Concejal de Medio Ambiente en Granadilla en aquel pacto anti natura con PP y CC en 2007 y que en 2011 salió amulado de la Asamblea que no le dejó reeditar el pacto? ¿Sirvieron esas subvenciones para financiar el partido?
  • ¿Dónde están las cuentas, los cuentos ya me los sé, de estos ocho años de Sí Se Puede para consultarlos y ver en qué se han gastado el dinero de MIS impuestos? ¿Por qué piden transparencia a todo el mundo mientras ellos tienen una contabilidad completamente opaca y no publican sus cuentas en una página web como han exigido a los demás?
  • ¿Por qué no explican en un vídeo cómo se han mamado la marca PODEMOS para entrar en el Cabildo de Tenerife y en el Parlamento de Canarias, han situado a los suyos en los primeros puestos y se han ahorrado una pasta gansa pues Pablo Iglesias les va a hacer la campaña gratis? Los que se curraban los barrios, y les pegaban los carteles, que se han ido del partido pero ya no les son necesarios y hasta les debe alegrar: ya no les joden la tabarra en las Asambleas y éstas deben ser pura seda.
  • ¿Por qué no reconocen ya que no son un movimiento alternativo sino que su objetivo era hacerse con parcelas de poder y ser un partido más?
  • ¿Qué han estado haciendo estos tres años y nueve meses y de legislatura y por qué reaparecen a última hora hablando de democracia participativa si la mayoría de los cargos han estado despistados y sin saber qué era eso?
  • ¿Por qué no cierran el partido político, antes que acaben en manos de CC, y según la libertad religiosa que confiere la Constitución de 1978 fundan una secta que no sólo es lo más parecido a su movimiento sino que proporciona más dinero?
  • ¿Por qué algunos profesores universitarios y funcionarios bien acomodados de Sí Se Puede dejan de elogiar a miles de Kilómetros de distancia el milagro de Venezuela y se van a vivir a un país que tiene unos indices de corrupción estatal absolutos desde que se nacionalizó el petróleo, aguanta una inflación diaria de hasta un 30 por ciento, viven en un país con unas tasas de delincuencia tales que todo el mundo no salen de su casa a partir de las seis de la tarde y tienen un presidente iluminado que no es que mande tuits sino que se le aparece Chávez en forma de pajarito mientras aguanta las repuestas sociales a base de sopa boba y tiene una oposición que lo más suave que se puede decir de ella es que son unos falangistas? Cierto, el piso o adosado que tiene aquí tira mucho y la mujer que viene dos veces en semana a limpiarles, a la que pagan en negro, les deja tiempo para pensar, para pensar en que restaurante se van a pegar la panzada. Que lo sepan: desde hace unos años el personal doméstico se puede asegurar por horas de servicio y no pagarán a la Seguridad Social mucho más de los que les ha costado la cena en un restaurante de moda. Sólo conozco una persona que tiene asegurada a la mujer que la ayuda en la limpieza en su casa: proviene de origen humilde tanto ella como su marido cumplen la ley y seguro que muchos los llaman gilipollas por pagar lo que hay que pagar. Lo que tienen se lo han ganado trabajando de verdad y con una consciencia de lo público que me alucina en unos funcionarios que podrían estar acomodados.
Hace ocho años decía que no, que los cambios en este podrido sistema no iba a venir de los cambios en la política y la información que se ha ido vertiendo estos meses, a veces interesada otras expuesta por los nuevos medios de comunicación muertos los dinosaurios como El País, sino de los movimientos sociales. Ahora no creo ni en eso. Asamblea por Tenerife llegó a dar miedo a empresarios y políticos pero gente, que habría que añadir un calificativo aumentativo, como César Pláceres, casi toda Izquierda Unida, algunos ecologistas y Sí Se Puede utilizaron lo mejor que había pasado en Canarias para promocionarse y hacer sus partidos para luego asesinar la Asamblea. Este último partido es un caso de libro de todo ello porque que no me engañen a mi nunca más no quiere decir que no hayan engañado a gran parte de la ciudadanía y seguramente van a obtener unos buenos resultados para, luego, darles el voto a los de siempre o lo que quede de ellos PP, PSOE y CC.

Los que aún queremos cambiar las cosas lo tenemos claro: los cambios hay que hacerlos a pequeña escala y con la gente que está a nuestro alrededor. Cambios que nunca veremos pues a muchos nos quedan menos años de vida de los que hemos vivido y este sistema es repugnantemente resistente para dejarse cambiar por arriba. Llegará el día que cambie pero muchos no lo veremos. Esto sucederá cuando el que sale de abajo deje de engañar a los de su clase para situarse entre los poderosos como han hecho gente que lleva 30 o más años intentando medrar y el próximo 24 de mayo Sí Se Puede lo consiga.

05 mayo 2015

¡Hasta luego!


Tuve un amigo que hace unos buenos años se suicidó. Se tiró de un puente y creo que quedó hecho añicos. Dicen que contaba a sus colegas más cercanos que iba a hacer puenting cuando este deporte snob se estaba poniendo de moda. A parte de un ser extraordinario tenía un sentido del humor negro muy avanzado para su edad. Padecía una enfermedad mental que se estaba cronificando y un día agotado de este mundo no pudo más e hizo lo que hizo. Ambos éramos de natural tímido, hablamos pocas veces en el instituto, pero siempre nos saludábamos con cariño. Recuerdo perfectamente la última vez que lo vi. Las calles estaban desiertas porque estaban echando por la tele un enésimo partido del siglo de fútbol y nos cruzamos de frente pero desde aceras opuesas. Nos saludamos con un hasta luego y un gesto de manos de cada uno. A los días me enteré que se había matado, su caso salió publicado en el periódico donde, por protocolo, publicaron sólo sus iniciales. Tres letras que separaban su muerte de mi vida que todavía dura. Millones de veces he pensado lo mismo: aquel día debí de haber cruzado la calle, haberme acercado a él, estrecharle la mano, preguntarle cómo estaba y contarle alguna tontería que yo estuviera haciendo. Es lo que, de manera natural, hacen las personas que son corrientes y no absurdamene tímidas como éramos nosotros. Todavía recuerdo la sonrisa que me dedicó y el brillo de sus ojos detrás de sus gafas pues ya había oscurecido y las farolas de luz naranja transforman las cosas aunque nos hayamos acostumbrado a este hecho.
Este muchacho, al que no asistí a su entierro no sólo porque no me enterara a tiempo sino porque era una vergüenza, me enseñó una lección que jamás olvidaré. Cuando te despidas de alguien que quieras y le tengas cariño hazlo como si fuera la última vez que lo vas a ver. Aveces me olvido de este axioma y noto que me he despedido de alguien con poco mimo: un compañero que se va del trabajo antes que tú y sale corriendo, alguien que ves por la calle y le dices que ahora no puedes pararte porque tienes prisa o simplemente porque la vida está compuesta de despistes y de errores. Yo también soy de aquella manera pero aveces me intranquilizo cuando me he despedido mal o he acabado discutiendo por algo que es una tontería. No estoy en época de mirar las esquelas para ver quién ha muerto en el bar mientras desayuno no sólo porque ya no miro prensa en papel sino porque mi natural no es morboso. Pienso que si ahora muero pronto me olvidarán, es una forma de sentir el mundo en el que encajo como una partícula más sin importancia y que sin mi todo seguirá igual. Sin embargo, hasta que el tiempo lo oscurezca todo recordaré a aquel muchacho que se tiró del puente. Te puedo contar un secreto ahora que el que quiera nos puede leer: si ves que te sonrío al marcharme es que te quiero más de lo que piensas. ¡Hasta luego!

27 abril 2015

Run away, turn away



La situación que ven en el vídeo de arriba se pudo haber producido no sólo en la fecha de captura, pone que es del 30 de octubre de 2013, sino hace diez, cincuenta, cien o mil años aunque con otros componentes. Creo que gracias a la Tecnología y a los Big Data, se podría demostrar ahora mismo como cierta la teoría de los seis grados de separación, esa que sostiene que entre cualquiera de los 7 mil millones de habitantes de este planeta se puede establecer una relación, entre dos personas cualesquiera, de un máximo de seis individuos de distancia.

Pero no quiero hablar de esto ahora sino del vídeo que les explico un poco de qué va. En la ciudad de Berlín un muchacho se busca la vida cantando en la calle una canción que dio la fama al grupo británico Bronski Beat llamada Smalltown Boy que habla de un joven que se tiene que marchar de una pequeña ciudad por la presión que siente por ser homosexual. Estamos hablando de 1984. Luego el líder de este grupo y compositor de la canción, Jimmy Somerville, se fue a The Communards y acabó su carrera en solitario. El tipo que aparece a la mitad del vídeo vestido de azul, bajito y paseando su perro para improvisar un dueto con el muchacho es el mismo Jimmy. Fíjense que el chico no se da cuenta de quién es hasta que acaba la canción. También llama la atención de que habían dos personas más grabando la anécdota y se nota que está sin planificar. Repito, esta situación se podía dar en cualquier momento de la historia pero hubiera pasado desapercibida como pasa nuestra vida delante de nuestras narices todos los días. ¿Qué es lo que hace que esto sea distinto aquí? Que alguien subió el vídeo a YouTube, se convirtió en un viral y en menos de dos años ha sido visto más de 4 millones de veces. El mundo es un barrio y Berlín una esquina cualquiera. Esto ha sucedido gracias a las Tecnologías de la Información y la Comunicación que están completamente introducidas en las sociedades avanzadas y que todavía los políticos y otros ignorantes llaman nuevas tecnologías a algo que ya está completamente asentado en sociedades como la nuestra.

¿Qué nos llama la atención de este vídeo? El buen rollo entre dos personas que no se conocen, probablemente el muchacho no había nacido cuando Jimmy compuso esta canción, y el mensaje positivo que nos comunica. Hace un año pensaba que el mundo si iba a cambiar lo haría desde arriba hacia abajo pero ahora pienso que esto es imposible o si sucede yo no lo veré.

Un ejemplo de libro de cómo esto no va a ser así lo he visto estos días de como Sí Se Puede se apropió de la marca Podemos, echó a los 50 que más trabajaban de la organización y ahora esperan ser más de lo mismo pues cuando venga Pablo Iglesias a hacer mítines llenará estadios y horas en los medios y les hará la campaña gratis. Hace un año me hubiera indignado todo esto, ahora me río de que los intelectuales que dirigen el partido sean tan previsibles y mediocres que lo que hacen es gracia.


Este mundo nunca se podrá cambiar desde arriba sino desde abajo, con los buenos gestos de la gente, con la educación, con la empatía y con tecnologías que hagan llegar a la gente estos buenos propósitos y no la basura que muestran los grandes medios. ¿Que Google se ha convertido en un Gran Hermano y ya sabe casi todo de nosotros? Sí, esto es cierto pero también gracias a las TIC's hay gente que se está visibilizando, que hacen que sus buenos gestos se repartan por todo el planeta y, los más importante, siempre surgirán grupos de mentes potentes, que en otras ocasiones no hubiera tenido oportunidad, que encontrarán un fallo en el software que nos controla, los programas por definición siempre serán imperfectos, y lograran que poco a poco, y con los pequeños gestos que comunicamos al que tenemos al lado, este mundo sea un lugar más decente, habitable y menos pudridero. Como dice el estribillo de la canción run away, turn away (aléjate, date la vuelta) de aquellos que apuestan todo por los grandes cambios que nunca veremos.

13 marzo 2015

La discapacidad como nicho de empleo basura


Que el lenguaje se ha ido pervirtiendo para tratar de transformar la realidad es algo que ya no se duda en absoluto. Rajoy y el PP hablan de crecimiento negativo a la realidad de crisis económica que llevamos sufriendo desde 2008. En el mundo de la discapacidad la finura verbal por la que ha ido atravesando el concepto es terrible. Para entendernos y ser un poco bruto al cojo paralítico que se le llamaba antes, muchas veces de una manera repugnante y despectiva, se le empezó a llamar minusválido, luego discapacitado, después persona con discapacidad y ahora de ha inventado el eufemismo de es un ser que padece una diversidad funcional para hablar de la misma cosa. Y la realidad no es la misma y el interés del político de turno por las personas que padecen de falta de autonomía es la misma: el gancho perfecto para sacarse la foto justo antes de las elecciones y olvidarlos luego.
Pero la realidad tampoco es la misma. Ahora a la persona que padece algún tipo de discapacidad se las utilizan en las empresas, o en los centros especiales de empleo, como mano de obra barata pues a parte según el tipo de plantilla que tenga una empresa ésta está obligado a tener contratadas a cierto porcentaje de personas con discapacitad y las grandes empresas, públicas y privadas, crean centros especiales de empleo, el 90 por ciento de su plantilla debe estar compuesta por personas con algún tipo de discapacidad, para competir en precios dando servicios a empresas mucho más baratas pues contratar a personas con discapacidad tiene muchas exenciones fiscales y pagos casi nulos a la Seguridad Social.

El otro día entré equivocado a la oficina principal de CaixaBank, extinta CajaCanaria pues iba a un evento al lado y se me acercó un señor con una silla de ruedas eléctrica, de esas que pueden costar más de cinco mil euros casi lo que un coche, debidamente identificado como trabajador de la entidad para preguntarme que qué operación iba a hacer. Le dije que iba a la Fundación CajaCanarias y enseguida me sacó de mi error y pude asistir a la conferencia a la que quería ir. Si CaixaBank se tomara en serio lo de la discapacidad ese muchacho podría no estar atendiendo al público sino en una mesa haciendo gestiones financieras en una mesa como otros de sus compañeros pues, por lo que vi, su cabeza funcionaba. Muy bien y educadamente, por cierto. Yo como no puedo dejar de pensar en esas cosas me informé esa misma tarde en la red y descubrí que a la estrategia de poner a una persona con discapacidad haciendo este trabajo se le conoce en el mundo del marketing como Marketing Emocional y tiene la intención de provocar la sensación de que la empresa que contrata a ese tipo de trabajadores es sensible con el tema y que son muy buenos. Yo me sentí repugnado porque me intentaran enternecer con una cosa tan burda y contento porque en agosto de 2010 cerré mi cuenta de La Caixa y me abrí una online donde no me follan a comisiones.

02 febrero 2015

Identidades: la serie 'Transparent'


La falacia más vulgar y rancia que circula en nuestra sociedad es la de que las nuevas tecnologías de la comunicación cambiarán las cosas en el futuro. Primero porque las supuestas nuevas tecnologías no son tan nuevas y han penetrado irreversiblemente en nuestra sociedad y segundo que no es cierto que las cosas cambiarán sino que ya lo han hecho de manera irreversible y abrupta. Estamos, si se quiere ver así, en una etapa de cambio de paradigma a un nivel copernicano, de innovación constate, que ya ha cambiado nuestras sociedades y que no se sabe bien dónde van a acabar éstas. Empresas como Google, Amazon, Facebook, Netflix o Twitter que hace una década apenas existían han dado una vuelta radical a nuestras costumbres y ya no consumimos de la misma manera la música, el cine, los libros, la prensa y pronto la televisión.
Netflix primero con House of Cards y ahora Amazon con Transparent han puesto sobre la mesa ingentes cantidades de dinero para recoger el talento creativo de América a costa, seguramente, de perder dinero al principio pero de ganar un prestigio produciendo maravillosas obras de arte cinematográfico. En este texto quiero hablar en concreto de la producción de Amazon Transparent que ha sido lo más fresco e inteligente que se ha producido en televisión en estos últimos años.
Sin duda el hilo conductor de la serie es la identidad en todas sus formas: la que viene impuesta por el propio cuerpo y sus hormonas, la que la sociedad nos dicta y la que nuestra mente nos remite pero que por las dos cuestiones previas, cuerpo y sociedad, nos han impedido desarrollar. La serie está creada, escrita y dirigida por Jill Soloway que firmó los guiones de algunos episodios de otra serie maravillosa llamada Six Feet Under, se desarrolla en la California de las vanidades y cuenta la vida de Mort/Maura Pfefferman, catedrático universitario divorciado y acomodado sexagenario que lleva 20 años ocultando su auténtica identidad y que, entre otras cosas, ha criado a tres hijos, dos chicas y un chico, completamente cretinos e inmaduros y que a través de la experiencia de cambio de sexo del padre, pide que la llamen ella y Maura, vemos que su única forma de identidad ha sido la de formar una familia modelo, la experimentación con las drogas o la completa inmadurez del hijo mediano que se apunta a todo lo que está de moda haciendo de productor musical. Sin ser practicante, la familia es judía pero celebra las fiestas como los ateos nos ponemos morados a comer la noche de navidad. Sin duda el episodio más interesante es el número 8 que transcurre en 1994 y ahí descubrimos porque Mort decide ser Maura, por qué el matrimonio se divorcia y por que sus hijos, criado a la manera de niños bien acabarán siendo unos cretinos que no les faltará nada en la vida.
La identidad en una sociedad avanzada y tolerante debe ser diversa, casi se pudiera decir que los humanos somos un continuum de identidades, y nunca debe estar encasillada en lo que la sociedad nos dice y en lo que los demás esperan de nosotros. En este sentido Maura es el personaje menos despreciable y más auténtico de la serie porque, viviendo una jubilación dorada que se permite el lujo de mantener el tren de vida de los hijos, ha decidido ser lo que siempre ha sentido ser toda su vida y por convenciones sociales no ha podido ser en los pocos años de vida que le quedan: una mujer. Transparent es un relato abordado desde la ironía, el humor negro, la tragedia, la comedia ligera, la vergüenza ajena en las actitudes de los hijos y la hombría del personaje principal de querer ser, por fin, una mujer. Quizá otra escritora que no tuviera la sensibilidad de Jill Soloway hubiera hecho de esta maravillosa obra maestra una comedia ligera de mariquitas para reafirmación de los heterosexuales adaptados pero vemos que el texto va más allá, por fortuna, de todos estos convencionalismos.
No quiero incurrir en un delito pero pero el lector sabe bien como puede conseguir esta serie que es lo mejor que se ha producido en mucho tiempo en el cine por entregas del siglo XXI. Es una serie muy cómoda de ver, 10 capítulos de 30 minutos cada uno en esta primera temporada, y al que de verdad le gusten las series, si tiene una mente abierta hacia la alteridad, la va a disfrutar. A esto le pongo el cuño.

17 enero 2015

El pufo de las prospecciones


Hace unos meses me había prometido a mi mismo, por cuestiones de salud y asepsia mental, que no iba a hablar en mucho tiempo de política o que quizá no lo haría nunca más. Sin embargo, si no digo esto después de la carcajada que solté hace unos días cuando Repsol decidió dejar las prospecciones frente a las costas de Fuerteventura y Lanzarote porque, según ellos, lo que hay allí abajo es de mala calidad y no es rentable extraerlo es que reviento.
Saber qué había allí debajo había que saberlo de una manera u otra. Aquí hasta el más ecologista, por activa o por pasiva, vive y consume petróleo de una manera directa e indirecta y en las próximas décadas se va a tener que extraer crudo de los sitios más recónditos del planeta porque el sistema va a explotar al máximo este recurso y porque conozco muy poca gente que esté dispuesta a bajar su ritmo de vida para ahorrar este recurso y que piensa que esto es un límite en su nivel de vida cuando la mayoría de las cosas que tenemos y compramos son innecesarias y superficiales. La mayor parte del petróleo que consumimos viene de países de África y Sudamérica donde las multinacionales del petróleo han asesinado a miles de persona y reventado sus recursos a niveles terroríficos pero para nosotros ese petróleo, al que recuerdo que no estamos dispuestos a renunciar, no tiene cara y ahora menos que casi todas las gasolineras son de autoservicio. En Canarias éramos especiales y teníamos que aceptar la pregunta del referéndum de Paulino Rivero que nunca se llegó a celebrar y que hablaba de elegir entre las prospecciones y el modelo actual de las islas: el de la construcción parada y el del turismo repugnante y de baja calidd que nos ha llevado a tasas de un 38 por ciento de paro.
Ben Magec era una organización de vanguardia social y económica en las islas hasta que ésta a sido controlada por partidos como Sí Se Puede en Tenerife o Nueva Canarias en Gran Canaria. Ha sido penoso que, junto con la organización estrella de la ecología Greenpeace, hayan jugado el papel que han jugado aceptando dinero de CC, de los Cabildos de Fuerteventura y Lanzarote, y reuniéndose con un ecologista de última hora como el Presidente Paulino Rivero que aprovechaba el tema de las prospecciones para postularse por tercera vez a la Presidencia de Canarias y con el que, vergonzosamente, han tenido varias reuniones. Penoso todo esto.

No hay petróleo en las islas que valga la pena explotar, Repsol se va a otros sitios donde pueda cometer genocidios, se han gastado millones en recursos en campañas manipuladoras y engañosas hacia la población por las dos partes, la de Soria y Rivero hasta hace 4 años eran buenos socios de gobierno, y aquí cunde el contento de que allí debajo no haya nada cuando lo que debería es cundir es la vergüenza de que sectores que se consideren progresistas le hayan seguido el juego a CC que, no olvidemos, lleva dos décadas depredando de este pueblo y huyendo de todo lo que significara Democracia Participativa. Y mientras Paulino Rivero, su principal promotor, nos ha colado por la escuadra el destrozo del puerto de Granadilla pero no sólo el atentado que se está haciendo en el mar sino en las cientos de canteras ilegales que ha proliferado por el sur de la isla de Tenerife. El tiempo debería poner a todo el mundo en su sitio pero no nos olvidemos de un detalle: esto es Canarias el paraíso de la sin vergüenza. Pronto nadie se acordará de esto.

31 diciembre 2014

Saltando en los charcos


Según los antropólogos, hay un puñado de gestos humanos que se podrían considerar universales e interculturales. Expresiones como las de asentir, discernir, saludar, despedirse o mostrar el asco si bien no son idénticas en todas las culturas si que pueden ser comprendidas por personas de costumbres o modos de vida diferentes. Luego está, sin duda, el gesto de que cualquier niño de cualquier parte del mundo que cuando ve un charco querrá saltar dentro de éste. No les voy a hablar del relativismo cultural sino de lo que me pasó hace pocos días caminando por las calles del centro de La Laguna. Había estado lloviendo hacía pocos minutos y la gente aprovechaba que se había quitado la lluvia para seguir su camino, sus compras en realidad, y como a mi no me gustan los paraguas y no salí preparado de casa para la lluvia estaba mojado por todos lados menos por uno llamado sombrero pues el que tengo tiene una capa de Goretex que hace que el agua se repela. De repente vi a un niño de unos tres años que se acercaba a una tapa de una alcantarilla donde se había formado un leve charquito y dio un salto que acabó salpicándome los pantalones. Mi lema en estos tiempos es que una raya más o menos en un tigre es algo que no se nota. Me empecé a reír, miré hacia los padres que parecían que iban a reñirlo y con un gesto de hombros les dije que no tenía importancia. Mientras me alejaba, seguramente, el niño alentado por la picardía de mi sonrisa se quedó un rato saltando compulsivamente en el charco y estuve un rato riéndome solo. Como me gusta pasear tarde con las calles del centro completamente vacías vi varios charcos parecidos a los que tanto divirtieron al pequeño y me puse a saltarlos como él hizo esa tarde. Debo reconocer que esta vez iba mejor equipado: llevaba botas de montaña, gabardina y gorro.
Durante la vida hacemos no sólo charcos sino que me atrevería a decir que hasta lagos y mares de lágrimas. Si son pequeños saltamos sobre ellos y seguimos hasta el siguiente intentando pisar siempre tierra firme tratando de huir de aquellos que son mayores para no ahogarnos con ellos hasta el cuello. Este es un mundo de traición, de palabras falsas, de mentiras de todo tipo, de falsa felicidad, de hacer lo que los otros quieren que hagamos y no lo que nos da la gana, de relaciones falsas y de empatía nula. He decidido que la risa que vale es la de los niños, que pronto serán adultos como todos nosotros con nuestras imperfecciones, antes que las risas falsas que veo en mucha gente mayor provocada por placebos como el alcohol, las compras compulsivas, el sentarse en una terraza con una botella de cava barato metido en un cubilete como algunas veces he visto, de la gente que le gusta ostentar con su ropa cara comprada en oulets o exhibir teléfonos que les quedan grandes como si de repente un marido torpe en la cama aparece con el pene de un actor porno al que no sabrían manejar porque se les queda grande en todos los sentidos.
La vida es, básicamente, dolor. El negocio del siglo son las farmaceúticas que les interesa tener cronificadas enfermedades como la depresión, el sida o determinadas patologías porque lo que deseamos los humanos es saltar en los charcos pequeños que nos salpican antes que hundirnos en océanos de lágrimas que nos ahogan. Nos enseñan conocimientos como las matemáticas, sin conectar con la música, a leer y a escribir, sin jugar con la poesía de las palabras, pero en esta sociedad no se nos dan pautas para tener una mínima inteligencia emocional y sí a abandonar la sinceridad de un niño por la hipocresía de un adulto que tiene que demostrar que es feliz aunque las farmacias están llenas de docenas de marcas de antidepresivos. La educación destruye la creatividad de un niño y nos hace adultos conformistas, consumistas, presuntuosos pero, irremediablemente, infelices.

Definitivamente ahora ando buscando al niño que dejé de ser hace ya algunas décadas como, por suerte, he vuelto a encontrar a mi amiga Isabel, Nona para sus amigos, que reencontré estos días después de un distanciamiento, con una buena de cosecha de dolor por cada una de nuestras partes, y a la que dedico esta entrada de este blog.  

27 noviembre 2014

Lágrimas en la lluvia


Yo no sé si a usted le pasa como a mi pero cada vez que escucho el diálogo, por supuesto en versión original, de cuando el Replicante le salva la vida en el último segundo a Harrisond Ford en esa maravillosa película de 1982 que el tiempo ha tratado tan bien llamada Blade Runner se le ponen los pelos de punta y los ojos vidriosos. I've seen things you people wouldn't believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams glitter in the dark near the Tannhäuser Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain... Time to die. Son los últimos momentos de una vida construida artificialmente por ingeniería genética con fecha de caducidad, el personaje que interpreta Rutger Hauer, para trabajar en las minas interestelares y que en toda la película no ha mostrado ni un signo de piedad salvo este cuando ya sabe que su final es cuestión de minutos y le perdona la vida al que lo buscaba para eliminarlo.
En estos días de lluvia vi a un tipo llorando por la calle mientras caminaba y todos tratábamos de no mojarnos refugiándonos en portales o huyendo del agua bajo paraguas. Vestía bien, estaba aseado y no era el tipo de persona que enseguida hubiéramos asimilado a un enfermo mental. No le importaba que lloviera e iba por medio de una peatonal de La Laguna con la cara empapada pero se notaba que estaba llorando porque sus gestos faciales describían el llanto. Agazapado en un portal lo vi pasar sin atreverme a acercarme, ni preguntarle que qué le pasaba, si podía ayudarlo en algo, si quería mi teléfono para hacer una llamada o si necesitaba un abrazo. Simplemente lo vi alejarse hasta que se convirtió en un punto diminuto y me puse a mirar cómo corría el agua por el alcantarillado y pensé, como un estúpido, que en esas aguas iban también perdidas sus lágrimas. Me acordé de Blade Runner y de la secuencia que le digo.
En esta sociedad hace falta más empatía, lo que un gran profesor que tuve en la facultad nos enseñó con el concepto de Emmanuel Lévinas de alteridad. Y lo digo como una crítica general porque me incluyo ya que yo sí percibí que había una persona sufriendo delante de mi y me pareció lo más lógico no mojarme que simplemente preguntarle si necesitaba algún tipo de ayuda. Como el Replicante de Blade Runner todos tenemos una fecha de caducidad pero con la ventaja de que sabemos cuando empieza pero no cuando acaba con lo cual todo instante debería ser una oportunidad para disfrutar. Esto, desgraciadamente, no suele pasar. Desde que vi a ese hombre llorando bajo la lluvia hasta que he escrito estas letras no he parado de pensar en lo qué estaba pasando en aquella mente para que estuviera sufriendo de aquella manera ajena al resto del mundo. He pensado en lo terrible que es cuando nuestro cerebro enferma, no es capaz de controlar sus emociones y cómo desde fuera nos cuesta comprender el sufrimiento ajeno.
Este post está dedicado a mi amiga Lucy que sabe mucho de filosofía, que domina la alteridad y que es la persona más inteligente y generosa que he conocido nunca. También es fan como yo de esta película.