15 febrero 2012

El lodazal de la justicia


Despacho de Evaristo González durante su registro.

Lo que está pasando estos días deja las palabras completamente superadas para expresar lo que puede ser un sentimiento generalizado para una parte importante de la ciudadanía. Viendo como el adjetivo indignados se ha deshinchado por el sobre uso de los medios de comunicación, el buenismo del 15 M y la manipulación de este término por partidos políticos como IU y el anti sindicalismo de los vende obreros de CC OO y UGT definir como indignante lo que está pasando en muchos frentes es algo que se queda bien corto. También nos superan los hechos y el chorro diario e interminable de noticias malas pues todavía no hemos acabado de digerir la última mentira del PP aparecen las rotundas cifras del paro, que el congreso del PSOE iguala la ideología con PP, que el gobierno pone el despido libre en manos de los empresarios o que una sentencia judicial termina por dejar la Sala Segunda del Tribunal Supremo a la altura del lodo. Y es que España es un país que da mucha vergüenza pues con la condena de Garzón hemos sido el hazmerreir del mundo.
A mi particularmente me molesta mucho salir a la palestra para defender a un personaje como Baltasar Garzón porque su biografía cuenta con muchos puntos oscuros, que se lo digan a los detenidos de ETA bajo su custodia que sufrieron tortura, aunque hay que reconocer muchas actuaciones respetables como la causa abierta al fascista de Augusto Pinochet o que se llegara a tener la ilusión que las víctimas del franquismo iban a tener algún tipo de reparación con la causa que éste llegó a dirigir en la Audiencia Nacional. Sin embargo, callar con la inhabilitación de este juez durante 11 años por prevaricación, cosa que significa el final de su carreja judicial, me parece una actitud miserable que favorece a sus enemigos situados no sólo en la ultraderecha que dirige el PP sino también en los adversarios que se ganó en el PSOE y digo esto pensando en personajes tristes con el exfiscal general del estado Eligio Elegido Hernández que no dudó en criticarlo en su día más por resentimiento que por razones de justicia. Lo triste es que cuando el 9 de febrero condenaron a Garzón nos han condenado también a millones de ciudadanos no sólo por lo despreciable que resulta esta sentencia, que un juez tenga que pagar 2.500 euros de multa a ladrones y sinvergüenzas contrastados como Pedro Crespo y Francisco Correa es poner el mundo del revés, sino porque se crea un precedente de impunidad para los corruptos en este país, que son muchísimos, pues a ver qué juez es capaz ahora de abrir causas por corrupción, sobre todo a la ultraderecha del PP.
Si hay un tipo que puede causar mucha desazón en el Partido Popular ese es Alberto Ruíz Gallardón porque no es más que un lobo disfrazado de oveja que resultan ser los peores. A José Manuel Soria, Soraya Sáez o el suscriptor del Marca Mariano Rajoy no hay que rascar mucha costra para saber el personaje oportunista, mentiroso y caradura que hay debajo cosa que si hay que aplicar, y mucho, con Ruíz Gallardón. Alguien que dejó el ayuntamiento de Madrid con una deuda superior a la que algunos países avanzados tienen amenaza con dejar la justicia tan inservible como la reforma laboral del PP ha dejado las leyes laborales y el Estatuto de los Trabajadores esta misma semana. De momento ha soltado una batería de ocurrencias como la reforma judicial, la promoción del aborto clandestino, su buen talante a las bodas entre personas del mismo sexo mientras su partido no retira un recurso que insulta a 25 mil familias en el Constitucional y darle a los notarios la perita en dulce de celebrar matrimonios y divorcios ahora que el sector inmobiliario va a estar hundido durante muchos años.
Contra Baltasar Garzón, a parte que pudiera o no prevaricar y que seguro que no es el primer juez que lo haya hecho, hay una enemistad personal, un deseo de venganza y el hecho de haberse atrevido a retar al PP que con el Caso Gürtel se ha puesto en duda seriamente hasta la legalidad de la financiación de este partido. Al fascio que desde Franco campa en el Tribunal Supremo no le bastó un solo juicio sino que le montó tres al juez por si acaso fallara alguno de ellos o se descolgara durante el proceso. Visto para sentencia el de los crímenes del franquismo que tan bien ilustran al PP, seguramente en este juicio no habrá condena pues aparte del hazme reír internacional que hemos sido con ello no creo que se esté preparado para las repercusiones escandalosas del caso pues defender el fascismo es un delito penal internacional, salió la condena sobre las escuchas de los abogados de la Trama Gürtel que, no olvidemos, estaban recibiendo instrucciones de Crespo y Correa para blanquear dinero el dinero que habían robado.
Estos días se ha dicho de todo sobre esta sentencia por tertulianos profesionales y por gente más o menos seria pero me quedaría con algo que oí en la radio pública: creo en el Derecho, entendido con disciplina positiva, pero no en la Justicia entendida como terreno de la ideología. Las sentencias como la del asesinato de Marta del Castillo, la absolución de Camps y Costa por un tribunal popular después de toda la mierda que se escuchó en el juicio y que ponen de manifiesto lo errado del veredicto, las causas contra Garzón o el hecho que estén investigando al juez José Castro por las filtraciones del Caso Urdangarín no sólo causan indignación sino que ponen la justicia en este país, justicia que llegó a muy altas cuotas de calidad con el juicio del 11M donde fuimos capaces de juzgar a unos terroristas internacionales y no de aniquilarlos como hacen los Estados Unidos, al nivel de la escoria. En este sentido, yo ya no me creo nada, lo más probable es que el caso Urdangarín acabe en un extraño pues es un juicio que debe estar incomodando a muchos pues en él vemos la escoria que hay detrás del sistema de gobierno que fue creado tras la transición. De momento parece que debería hacerlo pero la hija del rey, Elena de Borbón, no ha ido a declarar lo cual indica que todos no somos iguales ante la justicia.
Decía más arriba que con lo que le está cayendo encima a Garzón, y con lo que le habrá de caer de más, a ver quién es el juez que se atreve a entrar en casos de corrupción. De momento lo mejor que le ha podido pasar en mucho tiempo a la ciudad de La Laguna es que destinaran en el juzgado de lo penal número 2 a César Romero Pamparacuatro después de que levantara la basura que hay en Lanzarote, con la familia de Dimás Martín y el Caso Unión, aunque no le dejaran terminar. Evaristo González Reyes es dueño de muchos bares de La Laguna y de otras tantas voluntades municipales que le han dejado forjar una increíble fortuna durante décadas de una manera más que sospechosa pero que, como no puede ser de otra manera, nadie ha hecho nada a pesar de ser un personaje que está en boca de muchos por sus negocios irregulares. Los jueces son seres humanos que comen, beben y salen de restaurantes y bares en una ciudad que da la casualidad que la mayoría están controlados por Evaristo. El caso es que lo he ha hecho Pamparacuatro ha sido meter mano a causas que este empresario tenía abiertas y esta misma semana hizo una serie de registros por los que Evaristo González está en Tenerife 2 detenido y sin posibilidad de fianza. El Caso Unión levantó mucha basura en Lanzarote y este caso, bautizado como Operación Corredor, amenaza con levantar mucha más no sólo en La Laguna sino probablemente en Tenerife. Pamparacuatro ya ha sido criticado como juez estrella por la plebe que firma en El Día con pseudónimo lo cual significa que algo estará haciendo bien. Desde aquí le deseo lo mejor a este juez pues por muy criticables que puedan ser sus actuaciones la ciudadanía necesitamos a más personas como Romero Pamparacuatro no sólo porque transmiten confianza en la justicia sino porque parece que no les molesta hacer su trabajo. Lo repito, mucha suerte porque habrá gente interesada en que este juez no realice su trabajo que hace que una parte importante de los contribuyentes miremos con esperanza a la Justicia.
Canarias 24 Horas, 13 de febrero de 2012.