26 enero 2014

El estado de sitio del Ministro Wert


Hoy más que nunca habría que resucitar cierto espíritu de la clandestinidad ya que no estamos en una democracia real sino en una dictadura que tiene su referente inmediato en la clase dominante que gobernaba durante el franquismo. Habría que añadir que este periodo es muchísimo más corrupto y rentable para esta casta falangista que controla los medios de producción. Las redes sociales a día de hoy son un completo coladero de información completamente controlado por las inteligencias de estado, no hay que ser de la NSA para hallar nuestras vulnerabilidades pues el principal punto de éstas somos los usuarios que no tenemos cuidado con lo que publicamos en ellas, y si se pretendía sorprender al Ministro de Educación José Ignacio Wert el 25 de enero en la inauguración de La Catedral de La Laguna no fue la mejor estrategia pregonar las movilizaciones semanas antes de esta visita. De momento, lo que se ha conseguido es que el Casco Histórico de la ciudad de La Laguna estuviera completamente sitiado por la panda falangista de la UIP, algunos desplazados desde Madrid, desde las 48 horas anteriores por un dispositivo de 300 policías, muchos de ellos infiltrados entre los manifestantes, que este mes de enero han hecho su agosto añadiendo en sus nóminas categorías salariales como horas extraordinarias y dietas. La miseria se adueña del país pero siempre hay dinero para las fuerzas de represión y para difundir el miedo ciudadano en esta doctrina del shock que estamos viviendo.

La Catedral de La Laguna ha quedado inaugurada, el mismo lugar donde en los años setenta del siglo pasado algunos curas organizaban orgías con jovencitos, sin que se sepa exactamente el coste en dinero público de todos los ciudadanos, creyentes y no creyentes, que ha devorado esta rehabilitación aunque parece que han sido más de 15 millones los que han ido a parar a la institución de la iglesia católica que es una de las más podridas de cuantas existen en Canarias. Una iglesia miserable y sin vergüenza que lejos de aportar a esta sociedad tiene sus negocios privados en los inmuebles donde no pagan impuestos, explota a sus mujeres en centros de atención de todo tipo y tiene la desgracia de estar dirigida por un obispo como Bernardo Álvarez que no tiene el más mínimo respeto por la mayoría de la sociedad que es diferente a él y que es capaz de decir que los menores son los que van provocando a los pederastas. Esta institución parásita han recibido más de 15 millones de euros de nuestros impuestos, sin ellos poner un solo céntimo, para rehabilitar un recinto privado y poder seguir haciendo sus ceremonias desfasadas, quién sabe si sus orgías también, sin que el resto de los ciudadanos, que lo hemos pagado, tengamos derecho a su uso y disfrute para otro tipo de actos.

Como decía más arriba, los que sin duda han ganado en todo esto ha sido la policía de represión que han puesto en un estado de sitio La Laguna, literalmente por tierra y por aire, con centenares de efectivos para proteger a un impresentable como José Ignacio Wert que entró por la calle Deán Palahí escondido como una cobarde junto con sus acompañantes igual de impresentables como Paulino Rivero, el alcalde Fernando Clavijo y el presidente del Cabildo Carlos Alonso que dieron cobertura a este triste personaje que en sólo dos años ha hundido en la misera a la cultura española y ha hecho una ley de educación que nadie quiere, y que será derogada cuando gobiernen otros según dicen, al dictado de la misma iglesia católica y del Opus Dei. Desplumándose en su propio nido está el teniente alcalde Javier Abreu, de un PSC PSOE que en Canarias se ha convertido en cómplice necesario de los 20 años de política caciquil de CC, aparentando una dignidad que perdió cuando cobardemente la emprendió a hostias con un muchacho indefenso en un mitin de su jefe Rubalcaba en 2011Todos estos mejor cogieran la maleta y se largaran de aquí porque las personas honestas no los querremos jamás. Wert es un tipo arrogante que cuando era tertuliando en la SER con Carles Francino se daba tintes de progresista y que al igual que otros de su gobierno, el anti abortista Gallardón, se quitaron el barniz que tenían y ha acabado exhibiendo el falangista que llevaban dentro. En un momento de crisis tan aguda como la actual donde millones de personas están al borde de la pobreza más absoluta esta exhibición de ostentación de la iglesia católica y esta prueba de fuerza de los cuerpos de seguridad del estado, el acto aunque bastante pacífico se saldó con 4 detenidos y varios heridos, estaba totalmente de más sobre todo para proteger a un tipo completamente deslegitimado que lo menos que podía haber hecho es quedarse en su ministerio en Madrid o hacernos el favor a todos de dimitir. Nunca he sido muy nacionalista, ningún estado está por encima de la libertad del ser humano que durante miles de años se ha desplazado por una tierra sin fronteras más que las naturales, pero este sábado ante el despliegue policial me sentí como si Canarias fuera parte de una metrópolis y hubiera venido un godo como Wert, con el beneplácito de los caciques locales Clavijo, Alonso y Rivero, a mirarnos por encima del hombro y a insultarnos con su desprecio.

En un país donde el banquero responsable del rescate a la banca española, Miguel Blesa que hundió Caja Madrid, está en libertad insultando a la ciudadanía, algo parecido a que un asesino se pasee por delante de la familia de la persona que asesinó, mientras el juez que actuó con toda la legalidad y diligencia del mundo para encarcelarle, como es Elpidio José Silva, se le piden hasta 43 años de alejamiento de su cargo por hacer bien su trabajo significa que hemos llegado al fondo de unas miserias que no se deberían de permitir. La ciudadanía soportamos un repugnante desprecio ante las exigencias de justicia que se materializan en mentiras de destrucción masiva, represión y el odio que nos dedican una casta política de ultraderecha como es el PP que sienten verdadero asco ante todo aquello que suene a libertad y democracia. De momento, allí donde hay un alto cargo político hay una muchedumbre, en La Laguna éramos miles desde temprano en las calles del Casco, que de momento se ha estado comportando con auténtico civismo. Sin embargo, las cosas están llegando al límite de lo soportable y desgraciadamente todo apunta a que este autocontrol social se puede acabar perdiendo. De momento la ciudadanía va ganando: se habla más en los medios de las protestas en torno a la Catedral que del acto en el que el ministro se iba a lucir.