Sin
que tenga que explicar el por qué o qué hago allí, en el lugar
donde paso gran parte de las mañanas hay, entre muchas chicas y
chicos, una adolescente de ascendencia Croata pero con habla
canariona. Su madre y su abuela huyeron en los noventa de la guerra
de los Balcanes porque los serbios estaban masacrando a su etnia,
arribaron a Barcelona, la madre conoció a un señor alemán con el
que tuvo a esta chica y acabaron viviendo en Canarias. La adolescente
es como todas las chicas de su edad a pesar de su ascendencia y su
mezcla extraña pues su historia produce alegría porque la gente se
siga mezclando, como en la prehistoria, en este siglo de fronteras:
con las hormonas a flor de piel, emocionalmente explosiva, pesada y
que busca en ciertos adultos de referencia explicaciones interesadas
de lo que es la vida pero sobre todo una manera de reafirmarse.
Llevaba toda la mañana siguiéndome para que le diera un euro, me
pilló en la cafetería y la invité a unas pipas peladas para que se
callara mientras yo desayunaba. No se si fue porque se comió uno de
los paquetes de golpe pero, de repente, empezó a hablar seria. Me
contó que su padre alemán se fue cuando ella era muy pequeña, que
le prometió volver, que le escribió un par de correos pero que, de
repente, éstos dejaron de llegar. Me dijo que no sabía si estaba
vivo o muerto y, esto me partió el corazón, que a veces se sentía
muy triste porque la había abandonado.
Llevaba
un rato gastándole bromas pesadas para que se fuera y me dejara
tranquilo porque quería estar el rato de mi desayuno solo. Sin
embargo, acabé escuchándola y dejándola hablar. A veces los
adolescentes necesitan de los mayores sólo una cosa: que los
escuchen. Estaba media mala, de esas enfermedades psicosomáticas que
les dan a los chicos y chicas para no hacer nada pero que se les
quitan cuando creen que nadie los está viendo, y estaba esperando a
su abuela. Al rato vimos a la señora. Un metro ochenta, más de
setenta años, ojos brillantes y oscuros, unos dientes que ya no eran
suyos, la cara arrugada tatuada de sufrimiento pero con una sonrisa
muy agradable todo el rato. Chapurreaba el español. Mientras hablaba
conmigo no dejaba de acariciar y besar a su nieta. Me dio un
escalofrío, nunca había hablando con un testigo tan directo de una
guerra que en su momento seguí por la prensa escrita, la radio y la
televisión. Por supuesto, hablábamos de generalidades y de cómo
era su nieta. La niña cambió por completo, ya no era una
adolescente desatada sino una chica que se dejaba querer por su
abuela. La primera vez que hablé con ella le hice un chiste rápido:
cuando me dijo su nombre le pregunté que de dónde era y me dijo de
Croacia. Yo le contesté
rápidamente quedel país de las ranas.
Tardó en pillar
el chiste, no se lo esperaba, pero estuvo un rato riéndose sola.
Quizá por eso me ha cogido
cierta referencia,
no lo sé. Otra forma de
ganarte a los adolescentes: hacerlos reír en su terreno.
Salieron
por la puerta nieta y abuela, dos generaciones muy diferentes: una
sufrió una guerra atroz que nos recordó al nazismo y otra se
enfrentará a un mundo completamente distinto al que hemos vivido
estos sesenta años de democracia ceremonial liberal que
ya han tocado a su fin. Quién sabe si
ahora el nazismo vuelve.
Iban abrazadas y las miraba marcharse. La niña me miró y
me dijo en croata mi
i dalje vidjeti, nos seguimos viendo
según ella me contó y luego me tradujo
Google
porque sería incapaz de repetir lo que ella
dijo.
Yo le contesté en inglés y la abuela siguió hablando en este
idioma. La mujer se expresaba mejor
en él que en español
y probablemente nos hubiéramos entendido desde el principio mejor
así.
Me fui a mis cosas pero he tenido todo el día estas imágenes en mi
cabeza y tenía que plasmarlas.
Ya
lo dice siempre que puede Victor
Küppers en sus conferencias: no hay nada peor que un inútil
motivado. Los que hemos tenido
la suerte de asistir a alguna de sus conferencias sabemos bien a lo
qué
se refiere. Nos habla de esa
gente completamente inane pero
que se arroga con una suerte de obligación moral, que por otra parte
nadie les ha pedido sino más bien todo lo contrario, de ser los
salvadores en
una situación inaceptable que
es muy compleja y difícil de resolver pero que éstos inútiles
confieren de una manera sencilla, probablemente, porque saben que así
pueden sacar tajada o hacerse los héroes cuando lo que más que
llegan es a payasos sin fronteras. En Canarias tenemos el perfecto
ejemplo de esta tipología en las cabezas más visibles de esa
formación política llamada Sí Se Puede, que ahora intenta
extenderse desde Tenerife a las demás islas, manipulada
por progres pequeño burgueses que
no tienen ni puta idea de la
realidad, o lo más que saben
de ésta son
los complementos que tienen sus nóminas,
que creen que su misión en la vida es pensar por los demás y que se
arrinconan como profesores universitarios en La Laguna, alto
funcionariado de la Comunidad Autónoma de Canarias y viejas leyendas
del profesorado de instituto. Veamos
someramente sus acciones como
inútiles en tres ejemplos.
Sin
duda lo mejor que ha ocurrido en la historia de Tenerife en los
movimientos sociales ha sido la creación, hacia 2004,
de Asamblea por Tenerife. Fue
el mayor momento histórico del
asociacionismo de la isla de Tenerife, probablemente de Canarias, y
los poderes fácticos de la isla nos llegaron a tener mucho miedo.
Todavía recordamos aquellas movilizaciones de miles y miles de
personas en la calle, con un entorno mediático completamente hostil,
que a cualquier llamada la gente salía a la calle sin redes
sociales, sin mensajería en los móviles y con gente construyendo un
medio informativo, el Pasalo donde
a mi por ejemplo me censuraron un artículo, que era una fuente de
peleas pero que se trataba de consolidar como un medio alternativo
a las grandes cabeceras como El Día
o Diario de Avisos
financiadas directamente por el empresariado chicha afín a Adán
Martín que ha acabado
poniendo su nombre al auditorio de Tenerife, singular monumento del
despilfarro que pasó de costar 21 millones en los planos a 74
después de construido. Uno tiene ya sus años y no creo que en la
vida vuelva a ver un movimiento social en Canarias tan potente y
esperanzador como aquella Asamblea por Tenerife porque un partido
como Sí Se Puede se encargó de trepar a sus espaldas para darse a
conocer y matarlo cuando ya no les servía. Para ser justos no lo
hicieron solos, la ayuda impagable del Centro de la Cultura Popular
Canaria
y de Izquierda Unida en Tenerife, que también acudieron allí para
obtener sus réditos, fue justa y necesaria para que el mayor
movimiento social de Canarias fuera primero una ruina y luego algo
completamente insuperable en la historia de próximas décadas y
generaciones.
Otro
muerto que dejaron por el camino fue la Plataforma contra el Puerto
de Granadilla. En este
municipio Sí Se Puede pacto, de manera completamente infame, con el
PP y CC para, decían, encarcelar a Cejas, que todavía se anda
tocando los huevos por ahí y se descojona de ellos en su cara, y
detener el puerto de Granadilla. Asamblea por Tenerife debió
su nacimiento en la
oposición a este proyecto
pero, no lo debemos olvidar, se metió en todas las disputas sociales
de la isla hasta su completa inoperatividad unos años después.
Nunca sabremos todo el dinero que Sí Se Puede recibió como
financiación irregular en ese municipio con sólo un concejal, un
sociata resentido como
Antonio Cabrera, ni como José Luis Fuarros después de ser alto
cargo a dedo en el ayuntamiento acabó peleado con Cabrera ni la
documentación que éste acabó robando a la plataforma contra el
puerto que acabó quedando tirada. El resultado a día de hoy es que
el mayor atentado ecológico de la UE está terminando su dique
exterior, ha pedido una subvención para completar parte del
equipamiento
y Antonio Plasencia su constructor experto en pelotazos, (Teresitas,
Barrancos de Güímar o el propio puerto) ha visto reflotar su
fortuna personal. En la actualidad a Sí Se Puede, que han pillando
bastante poder desde entonces, les importa una puta mierda lo que en
Granadilla ha sucedido o lo
que pueda suceder. Cómplice es su casi absoluto silencio en contra
de la ampliación de la línea dos del Tranvía o de su
posicionamiento en contra de lo que son las cosas terribles que
todavía siguen pasando en la isla. Ahora, como buenos
nuevos caciques, lo que les
importa es quedar bien ante todo el mundo, no asumen que
gobernar signifique
decir y hacer las cosas
aunque no gusten a una mayoría y
mantener el poder a toda costa con el único objetivo de los cuatro
años: cuando toca ir a las urnas y continuar el poder y con los puestos
de los que algunos tan bien viven. Yo,
que en lo personal soy muy abierto, jamás les perdonaré esta
infamia
cometida con el puerto de Granadilla con la que hasta tuvieron la
cada dura de ir a buscar votos.
Que
conste una cosa: a mi Podemos no me gusta porque me parece que es un
partido que ha surgido de manera oportunista sin capacidad siquiera
de plantear el sistema actual que, a mi modo de ver, debe ser
superado pues todo lo que signifique ser parte de él es perpetuárlo.
Sin embargo, los elogio a nivel de sus bases, de las asambleas que
fueron capaces crear algo de la nada y, sobre todo, de ser gente que
no era conocida y si nueva en el mundo de la política. Ese mismo
efecto se dio en Tenerife hasta que Fernando Sabaté,
por cierto tío con ese bigote que te has dejado pareces un Pancho
Villa tiranizado, y algunos más fueron a ver a Pablo Iglesias e
Iñigo Errejón y éstos les dieron la franquicia y el derecho de usar
en nombre en la isla de Tenerife. Durante varios
años la dirección de Sí Se
Puede trataba de hacerse un nombre y de ir con el al Congreso de los
Diputados, sic, traicionando el trabajo local que habían hecho los
primeros seis años de existencia y pactando con exsocialistas
manchados de corrupción y financiados por Nueva Canarias. El
resultado fue que Podemos les hizo la campaña sin que éstos
tuvieran que mover un dedo y colocar en el Parlamento de Canarias a
paracaidistas como El Maceta, después de muchos años de militar en
pequeños partidos que no le dieron
un puesto tan interesante como este. Un
puesto en el que le era muy
cómodo viajar, según dijo en
una entrevista vergonzosa, a sus asuntos
particulares con los cheques de viaje del Parlamento que le pagamos
todos. En fin, el caso es que
donde estos meten la mano todo acaba mal porque son ogros de la
política y no entienden aquella máxima que hay que dejar pasar a
las nuevas generaciones porque aunque la mayoría tenga más de 50
años, en un complejo de Peter Pan pero también en un mal hacer del
Principio
de Peter, se creen que todavía son jóvenes cuando ya deberían
estar pensando en rescatar sus fondos de pensiones, vender sus
acciones de Telefónica y vivir, y dejarnos vivir, a los demás
tranquilos. Yo no sé de sus acuerdos, les he oído tantas falacias y
mentiras que no me fío de ellos, pero parece que acordaron diluirse
en Podemos, cuando dieron el paso hacia esta formación se les fue
mucha gente de base que les hacían el trabajo duro, y ahora lo que
han hecho es tratar de resucitar la marca Sí Se Puede pensando,
seguramente, que los que les votan lo van a seguir haciendo de una
manera divina porque para
ellos los que tenemos el derecho al voto somo, sobre todo,
gilipollas. Lo que es
terrible es el acuerdo que llegaron probablemente en una mesa de un
bar, apuntando en servilletas, que dejó tirados a los que formaron
Podemos en la isla porque recibieron la bendición de otros
universitarios que les entregaron
las siglas del partido. Iglesias
no sabía lo que hacía, les entregaba el control de un partido a
unos mediocres que viven de callar la boca mientras él recogía las
críticas brutales de toda la ultraderecha española, sus medidos de
comunicación y sus aliados como Ciudagramos
o el PSOE.
Llevo
años callando en mis criticas a Sí Se Puede porque me interesaba
más vivir mi vida y porque durante una época en la que fui
razonablemente crítico llegué a perder amistades y gente que me
hacía la pelota como el trepa de Rubens Ascanio me quitaron el
saludo. Pensé que no valía la pena desgastarme en contra de una
gente que vive de lo que yo pago con mis impuestos y que usaban su
tiempo laboral, que lo pagan mis impuestos, en atacar a un tipo como yo que, a su lado, soy y seré
con mucha alegría un don nadie pero que siempre me he mantenido
firme en mis principios porque
no me vendo por un sueldo como éste que he nombrado ha hecho.
Si ahora cuento esto es porque me importa una puta mierda lo que
puedan decir de mi, no creo que lo hagan porque ya se mueven en otro
ámbito, y voy a tener el
orgullo de mirarles a la cara por la calle hasta que ellos me quiten
la mirada por cobardes.
Quiero acabar con una pequeña reflexión. A los que siguen en la
base del partido, que me consta que todavía la tienen y
son muy válidos, les digo
que no entiendo por qué apoyan a los dinosaurios que siguen
controlando el partido casi 12 años recordando que una de sus
promesas era largarse de éste y de la dirección
mucho antes porque lo que les
importaban, decían, eran las ideas y no las personas. Parece que esto no es
así, que lo que quieren, lo que han hecho, es profesionalizarse en
la política y hacia ello van. Aquí va mi respeto hacia las bases de
Sí Se Puede y mi estupefacción que hagan lo mismo que hacen las del
PSOE: defender a unos impresentables que los han utilizado para
hacerse con un cargo.
No hay proyecto que valga la pena defender para siempre, a día de
hoy las cosas deben empezar pero, sobre todo, deben acabar y saber
cuando acabarlas
bien. Sí Se Puede debería haber terminado
ya hace unos años porque no representan lo que fueron sino que se ha
hecho una máquina de situar a gente en puestos cómodos que no
tienen puta idea de lo que pasa en la calle como
que hay cientos de miles de canarios que viven con bastante menos de
400 euros al mes. Un último dato: a esos progres que he visto
defender las conquistas
de Venezuela les reto a dejar sus cargos de funcionarios públicos,
sus adosados, su vida bien pagada en las islas donde
hay verdaderos nichos de pobreza
e irse a vivir en un entorno de inseguridad como el que hay en
Caracas viviendo y comiendo con la gente del pueblo. ¡No hay
cojones!
Podía
pasar y ha pasado: el Reino Unido ha decidido, en un referéndum
completamente legítimo, salir de la Unió Europea. Que se sepa la
policía política del meapilas de Jorge Fernández Díaz no
ha estado detrás de este asunto para que no se produzca. O si lo han
estado han demostrado lo qué son las cloacas del estado español:
una suerte de T.I.A. a lo Mortadelo y Filemón
donde, si las cosas pueden salir mal, saldrán peor.
El caso es que en
España hemos estado sumidos
en una campaña política donde cuatro mediocres tratan de quedar los
primeros desprestigiando a los otros y
ninguno ha tenido el coraje político de hablar de este tema en esta
campaña triste y vergonzosa campaña
electoral, versión 2.0, a
costa de los impuestos de los ciudadanos, que ha resultado no sólo
ridícula sino completamente aburrida. PP, PSOE, Podemos (sin Unidos
pues ya no existe IU cosa de
la que hasta me alegro) y
Ciudadanos han representado un club de la comedia en la que se han
burlado los unos de los otros, recordemos que las bromas privadas no
son chistes para la mayoría, de
los ciudadanos de paso y ah estado
huyendo de exponerse ante el presunto electorado con
las cartas hacia arriba hablando de lo que a la ciudadanía debe
importar: la violencia de género, la explotación y depauperación
de la clase trabajadora y de la clase media, la deuda púbica que ha
superado por primera vez en muchas décadas el cien por cien del PIB, los nuevos recortes que va a imponer la troika y que el gobierno que salga algún día deberá de llevar a cabo, la corrupción generalizada a la que han entrado a saco los partidos
nuevos que apenas llevan dos
años con cargos, las libertades sociales, la enseñanza, la sanidad
o los costes ambientales ya irreversibles en
este mundo y que nuestros
descendientes han de pagar. La estrategia ha sido no nombrar lo
incómodo y engañar a la
ciudadanía que está a otras cosas.
En
el tema de Brexit y de
los otros nombrados la estrategia de los partidos ha sido la que
cultivan los niños pequeños y durante casi cinco años Mariano
Rajoy: lo que incomoda hay que ignorarlo y de lo que no se habla no
existe. La reacción de
muchos al día siguiente del referéndum británico ha sido la
incredulidad, el preguntarse qué va a pasar ahora
y el seguir creyendo que las cosas no van a cambiar. Y sí, lo van a
hacer. Jamás, en la completa historia de la humanidad, había
existido una casta política internacional de mediocres tan grande,
aparatosa, desmovilizadora y repugnante como la que gobierna o aspira
a hacerlo a escala global.
Se dice que la convocatoria del referéndum en Gran Bretaña sobre la
salida de la Unión Europea es una táctica particular de David
Cameron para aferrarse al poder y
contentar a la ala más ultra
de su partido que le ha salido mal. Dice
que se va a ir pero que lo va a hacer dentro de unos meses y no ahora
porque, como muchos, no tiene vergüenza ni nada que se le asemeje.
En esto es lo que se ha
convertido la política: que un desgraciado mediocre como Cameron sea
capaz de poner en juego la ilusión de millones de personas y que
muchas fuera y dentro de Gran Bretaña verán afectada su vida más
corriente por la ocurrencia de un
miserable. Esto no es
política, no aquella que los griegos llevaron acabo cinco siglos
antes de nuestra era, por la que muchos dejaron su vida en el
trascurso de la historia y desde el XIX otros tantos también la
perdieron para que nuestra vida presente fuera mejor. Parece
que se cumple lo dicho, dejaremos la primera generación que vivirá
peor que sus antepasados.
¿Qué
ha pasado en Gran Bretaña para que las personas de más de 50 años
perciban a la UE como algo negativo y hayan votado en masa la salida
de la UE?
Habría que ir a ver lo que se ha convertido la Unión Europea en los
últimos años: en una conquista política y pacífica
del continente europeo por el establishment de la Alemania que
provocó
las dos Guerras Mundiales, por el lobby de la banca alemana que ha
prestado a los países de las economías PIGS bajo en síndrome de la
más pura usura y con una capital como Bruselas donde campa la
corrupción política, las grandes empresas imponen sus intereses
económicos y mercantiles y donde
se han olvidado completamente de la ciudadanía y de la Europa de los
derechos. Claro ejemplo lo tenemos en los falsos rescates a Grecia,
España, Portugal, Irlanda y las presiones hacia Francia e Italia.
Una Unión Europea que se ha
construido de espaldas a la ciudadanía, que debería de llamarse la
Gran Coalición de Alemania y cuya banca emisora, el Banco Europeo,
no es un sistema de mejora de la economía sino un lobby que favorece
los intereses de empresas mafiosas como el Deutsche Bank.
El
resultado ha sido una UE
menos cohesionada, más partida, con más desigualdades y en la que
en muchos lugares, entre ellos Gran Bretaña, los sentimientos
nacionalistas más rancios e inmovilizadores han
crecido de manera inmensa en estos ocho años largos de la gran
crisis económica. Una Europa
que no representa a ciudadanos sino a intereses financieros, donde
hay una cartera de servicios que poner al mercado, los logros de la
sanidad o la educación, por ejemplo, del estado de bienestar de la
Europa de posguerra, y en la
que se han incrementado el número de ricos de manera exponencial
mientras la clase media se ha convertido en algo residual y condenado
a desaparecer.
Esto es algo que se ha hecho
desde las mismas instancias publicas comunitarias en connivencia con
el FMI y el Banco Mundial, dos organizaciones que han estado siempre
en el punto de mira por su falta de transparencia.
No me alegro que
un país tan importante como Gran Bretaña se vaya de la Unión
Europea pero puedo llegar a entender perfectamente a los que han
votado a favor del Brexit.
Es más, y creo que esta es otra cosa que se
nos oculta, puede que en los
próximos meses o años oigamos hablar de
más países que quieran abandonar la UE o el euro, una moneda de
Monopoli impuesta por
la banca alemana que ha acabado
con los mecanismos naturales
de salida de las crisis económicas al arrebatar el control de los
gobiernos a sus finanzas publicas y de la
moneda.
¿Europa
ha muerto? No lo sé, si desaparece como la conocemos hoy no
va a ser por una u otra estocada definitiva sino porque políticos y
seres mediocres han llevado a cabo su política y sus finanzas
durante ya muchas décadas y esta
es un muerto que hace tiempo huele mal. Lo
que parece que se nos viene encima es una vuelta atrás del
nacionalismo más negativo, rancio y peligroso del que, como las
primeras décadas de la UE, pensábamos que no íbamos a ver más en
nuestra humanidad pero que, sin duda, nos espera en los próximos
años a no ser que los ciudadanos podamos decidir sobre nuestro
futuro de manera directa y pongamos en su sitio a la casta de
políticos mediocres y a todo su sistema de partidos, con
una forma de funcionamiento
del siglo XIX, que han demostrado que son la fuente de todos nuestros
males. Pobre Inmanuel Kant, murió pensando en su Paz
Perpetua y la unión de las
naciones y que por sus propios compatriotas, la banca alemana, ya
no la veremos cumplida pese
a que un día pensamos que esto iba a suceder.
Hay
novelas que se ven superadas en su texto cinematográfico. Pocas pero
las hay. Sin duda, leer El Corazón de las Tinieblas
de Joseph Conrad no es un ejercicio tan pleno como ver las dos horas
y media de la mejor película de Francis Ford Coppola, Apocalypses
Now. Producida en unas
situaciones excepcionales, rodada
casi sin guión, con un
Marlon Brando en el momento más maduro de su carrera pero
menos centrado y un reparto
todo el día abusando de la droga y el alcohol en lo que les parecía
unas vacaciones pagadas en un destino exótico, el texto de Coppola
fue
una buena actualización de las expansiones coloniales del siglo XIX
británicas en África expuestas
por Conrad por las de Estados
Unidos en la segunda mitad del XX. El horror, el horror
acabará diciendo Brando en uno de sus mejores papeles como el
Coronel Kurtz en esta ficción. Mi explicación de por qué disfruto
de cosas así: porque son cuestiones narrativas, que mediante éstas
se puede analizar el fondo del cerebro humano sin que nadie resulte
dañado y es un buen ejercicio para conectar la amígdala, la pare
del cerebro más antigua,
con el neocortex que apenas tiene unos cientos de miles de años. Sin
embargo, El Monstruo
ha estado estos días acechándome y no era el fantasma
del Coronel Kurtz.
Un
horror más real y menos literario me ha tocado el corazón y me ha
llevado a escribir esto. No soy una persona morbosa, todo lo
contrario, y cuando oigo temas de asesinatos, violencia y víctimas
apago la radio o paso la página de Internet. Lo hago por pudor y por
respeto a los que han sufrido estos casos. Ahora que lo pienso, sí
había oído hablar de cierto personaje pero mi pudor ante estas
cosas lo había borrado. Estoy hablando de Luis Alfredo Garavito
apodado El Monstruo, un asesino en serie colombiano que,
estando de momento preso, se jacta
aún de haber violado, asesinado y descuartizado a algo más de 200
menores de 16 años
entre 1993 y 1999. Muchos de esos asesinatos siguen sin haber sido
juzgados y muchas de sus víctimas sin identificar. Ocurrió
en un país donde hay muchos niños en la calle que no valen
nada, en un momento de
guerrillas, de escuadrones de la muerte, cárteles de la droga y una
corrupción política galopante que hacía que los esfuerzos
policiales no se ocupara de otra cosa. Este miserable asesino se
aprovechó de estas circunstancias para pasar desapercibido durante
años hasta que saltaron los cientos de cadáveres, no enterados sino
dejados como el mimos
asesino llega a decir. Jon
Sistiaga, para el Canal Cero del cable de Telefónica, le hizo una
entrevista la cual me atrajo
por la personalidad de este malnacido y con una pregunta que me
invadía el cerebro
y que no me dejaba pensar con claridad en otras
cosas más cotidianas:
¿qué demonios puede haber dentro
de la cabeza de un
humano para ser capaz de hacer esto, seguir vivo y no sentir un
remordimiento expreso.
¿Qué
sucedió para que decidiera ver esta entrevista? Escuchar unos cortes
de voz, sin ponerle cara
alguna al individuo en ese
momento, en la que Sistiaga
arremetía contra él durante la entrevista diciéndole que parecía
más un simpático profesor de filosofía que un asesino capaz
de provocar tanto dolor. Como
pude ver luego Garavito reía animosamente en este momento mientras
Sistiaga lo miraba con su ojo derecho dominante sin hacerle gracia lo
que se decía y sin
responder Garavito al
propósito mismo de la entrevista: ¿por qué había sido
capaz de cometer esos actos tan atroces?
Uno sólo de sus repugnantes actos, con mucho menos daño,
ensañamiento y violencia, hubiera sido suficiente para que una
persona con un mínimo de
humanidad viviera amargada el
resto de su vida, o decidiera dejar de vivirla, mientras que, de una
manera fría, Garavito especulaba con su puesta en libertad en un
país como Colombia que, haciendo gala de un código penal
civilizado, no contempla la cadena perpetua ni la pena de muerte. He
pensado, por ejemplo, hasta
qué punto no habremos
fracasado irremisiblemente como humanidad y lo imposible de ser
verdaderamente humanos en
algún día cercano.
Jon
Sistiaga acusó en un momento, editado en
los cinco minutos finales del
vídeo donde va la
conclusión, que si Garavito
le estaba manipulando. En un montaje teatral el presentador y
director de la entrevista se levanta y deja con la palabra en la boca
al asesino. Momento que me dio mucho qué pensar: no sólo aquellas
palabras de Garavito sobre el profesor enrollado de filosofía me
manipularon para buscar la
manera de ver lo que tenía
qué decir este desgraciado asesino
sino la misma productora del
programa por incluir una entrevista en un medio de radio y por el
montaje de la misma completamente teatralizado. Respeto a quién le
interese estos géneros y puedo decir que hasta me puede
parecer algo informativo el
programa pero, desde mi punto de vista, no se
deja de abusar de la
manipulación y el sensacionalismo. Se decía,
por ejemplo, que Garavito era el mayor asesino en serie de la
historia de la humanidad como si toda la historia estuviera
fehacientemente documentada y como si, por ejemplo, muchos
castellanos a título personal no hubieran asesinado a cientos y
cientos de indígenas en el territorio mismo donde cometerá
sus horrores Garavito quinientos años más tarde. Por mucho que la
factura del programa la pague Telefónica ese tipo de cosas, bajo mi
punto de vista, sobran. Se pueden vender las cosas sin morbo y ya
tengo claro que, nuevamente,
por éste
no voy a volver a ver este tipo de productos primero porque no me han
ido nunca y, segundo, porque ahora lo que busco es la vida
y huyo del dolor como alma
que persigue el
diablo.
Sigo
sin haber hallado la
respuesta que me llevó a ver esta entrevista y que se encendió en
mi cerebro al escuchar el nombre de Garavito, al ver el modo de
psicópata de actuar y la
absoluta falta de empatía que se puede llegar tener respecto al
dolor ajeno. Yo he hecho daño, a mi me lo han hecho muchas veces y
he observado el placer por el sufrimiento
provocado que sentía este asesino sobre sus víctimas sintiendo
la falta de piedad hacia mi dolor salvando
las distancias, pero cuando
me he dado cuenta de lo que
he podido hacer he generado
remordimientos que me van a
acompañar toda la vida. Y no
he matado ni mataré a nadie.
Precisamente, lo que quería saber es por qué se puede provocar un
dolor tan intenso en otras personas y sentir un
inmenso placer con ello. No
lo sé ni ya quiero saberlo.
Quizá la
respuesta que me he encontrado
es la de reforzar
algo que llevo mucho tiempo pensando: que nuestra sociedad está
enferma, que los sentimientos de con-pasión
han dejado de ser socialmente adaptativos y que seguramente no
tendremos remedio, por lo menos durante unas cuantas miles de
generaciones más.
Estas
muertes absurdas, ver a algunos familiares exquisitamente
elegidos para servir a los fines de la productora exponiendo que
nunca volverán a ser normales
y sentir que me pasan cosas buenas, que me precio de tener el cariño
de personas que son generosas con sus sentimientos y la posibilidad
de pasear todavía bajo el sol muchos días hacen que me precie en
tener gratitud por algo: en el que estoy vivo, soy afortunado, puedo
disfrutar de las pequeñas
cosas y todos los días soy capaz de reír. Y,
sobre todo, de buscar otras cosas que me producen más alegrías en
un tiempo que parece que decir que agradeces lo que tienes y te
sientes alegre produce hasta
envidia. El
horror de los cerebros enfermos, nada empáticos, que disfrutan
porque
no estás
bien y del daño que hacen. Huyo de ellos, sin lamentarme de los que
no huí en su momento.
El
jueves 26 de noviembre nos despertábamos con una imagen que muchos y
muchas llevábamos décadas esperando: el obelisco dedicado a Franco
y al golpe militar que se gestó en el Monte de Las Raíces, en el
municipio de El Rosario en Tenerife, hecho añicos y por los suelos.
Yo vi la foto en redes sociales bien temprano y reconozco que una
sonrisita estuvo en mis labios toda la mañana pero al llegar a casa
esa sonrisa se tornó en un más de lo mismo porque estos se creen
que uno es gilipollas.
En
periódicos locales y en La SER a nivel nacional se decía que en
cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica el Cabildo de Tenerife
(sic) había demolido el monumento que conmemoraba en Tenerife el
alzamiento militar en el lugar donde éste se gestó.
Pensé dos cosas, primero en los miles de muertos de los dos bandos
que fallecieron por una guerra civil repugnante y en que si estos del
Cabildo se creen que somos imbéciles. Con un ordeno y mando, y una
pala mecánica, se apropiaban repugnantemente de la lucha y la
reivindicación, me atrevo a decir que de millones de canarios, que
llevamos décadas pidiendo que tal esperpento desapareciera de ese
lugar a menos de un mes de una cita electoral. Se podían haber
esperado al dos de enero, el titular hubiera sido Empieza
2016 con un gesto de reparación histórica por parte de El Cabildo,
que después de tantas y tantas décadas de espera
por un mes más no hubiera pasado nada. Es más, hasta hubieran
quedado muy elegantes. Pero no, tenían que manipular a la opinión
pública como si ya todo estuviera resuelto en Canarias y no hubiera
un 38 por ciento de paro estructural y una economía sumergida, en
connivencia con los empresarios y la administración, que hacen que
en las islas no haya un estallido social. Y lo mandan a hacer unos
sin vergüenzas que tienen un sueldo impresionante y blindado con un
montón de prebendas que salen de nuestros impuestos.
Me
acordé de una cosa que me contó un buen amigo, ahora ya mayor pero
no menos concienciado, que militaba en los años duros del
franquismo en células comunistas. Esto se puede contar primero
porque no hubo delito
y segundo porque si llega a haber éste estaría prescrito. En esa
época estuvieron intentando conseguir explosivos (sic) para derribar
el monumento pero como los enlaces fallaron lo intentaron con una
camioneta y una soga pero no pudieron derribarlo porque los cimientos
del obelisco eran muy sólidos. Para mi estos son los Héroes y no
estos trepas que, sentados en un sillón que le pagamos, se
aprovechan de la situación para sacar rendimiento personal y
político. Y que conste: nadie más que yo se alegró de ver los
escombros de semejante ignominia por los suelos aunque el franquismo sociológico no se haya eliminado aún después de 40 años de la muerte del dictador.
Aprovecho
para mandarle un mensaje a Podemos en el Cabildo de Tenerife y,
especialmente a su Consejero Insular Fernando Sabate, ese que su
hermano sigue explotando el Teleférico de El Teide a todas luces uno
de los mayores atentados ecológicos de la isla. Tengo el dedo anular
de mi mano derecha levantado, si quieres súbete en él y pedalea. No
nos tomes por imbéciles. ¡Ya está bien! Encima aprovechando ese
grito que defendías de manera hipócrita has llegado hasta donde
estás para tenerlos cuadrados y ser un elemento decorativo en ese
Cabildo. Vergüenza deberías de tener pero creo que eso ya lo
perdiste hace años, desde que renegaste de la lucha contra el puerto
de Granadilla porque eso ya no te da rentabilidad.
El
Cosmos es todo lo que existe, ha existido y existirá. Con esta
frase mítica empezaba la serie Cosmos dirigida por Calr Sagan en el
principio de los años ochenta. Veía la serie con absoluta devoción,
me compré el libro y lo leí en cuatro noches y no puedo decir otra
cosa que gracias a este gran divulgador tengo una virtud de la que
estoy orgulloso: la curiosidad. Por eso cuando la Fox, ya con Neil
deGrasse Tyson, hace un año hizo un remake actualizado de la serie
la seguí con gran pasión y no me decepcionó porque este
astrofísico es otro gran divulgador y comunicador. La NASA ha
anunciado que en Marte hay torrentes de agua salobre que a menos 27
grados se licuan y son potenciales albergadores de vida. Neil
deGrasse Tyson hablaba de la exobiología, de los plantígrados y de
que quizás la vida pudo llegar a la Tierra procedente del espacio.
Giordano Bruno murió en la hoguera por decir que el universo es
infinito porque dios lo es y preñó de vida todo éste. Ahora puede
que antes de mi muerte se confirme la existencia de vida en un
planeta tan cercano como Marte por lo que es seguro que el Universo
estaría plagados de múltiples formas de vida. Llevo días pensando en Carl Sagan, ese que infundió en mi la curiosidad más
que muchos profesores, y pienso cómo estaría disfrutando estos
descubrimientos. Yo, ante que no seamos el único rincón del
Universo plagado de vida me siento más humilde pero también más
parte del Cosmos y del Big Bang de donde procede la materia que
constituye mi cuerpo.
Dedicado a aquellas personas que durante muchos meses han estado cerca y me han aguantado mi pejigueras. No digo nombres, ellos mismo se identificaran. Mi gratitud de compartir un espacio y un tiempo en la inmensidad del Universo es infinita.
Sin
que tenga que venir el caso del cómo y el porqué, en estos días
una chiquita de 14 años me contó una historia que no sólo me
impresionó sino que me hizo dar cuenta de lo alejado de la realidad
que vivimos muchos que hemos ido de progres
por la vida pero que a duras penas hemos hecho el esfuerzo de, no
sólo, comprender a los demás sino de la realidad que se ha estado
viviendo históricamente en estas Islas Canarias. Vive en la típica
zona sur de una de nuestras islas, hacia la montaña y no la costa,
en las que antes del boom turístico de hace unas décadas se
malvivía, se pasaba hambre y las niñas y niños no iban a la
escuela, a pesar que desde 1920 era obligatorio,
porque cada una de esas criaturas eran dos manos para trabajar bajo
las órdenes de los caciques y contribuir a la economía de la familia.
Le
hablaba de la escritura como forma de transmitir el conocimiento que
tienen los seres humanos y me contó que su abuela estaba aprendido a
leer y a escribir y que la señora estaba contenta con ello. Me dijo
que su abuelo era más
bruto
y que no le interesaba aprender ya nada. Pensando en gente
octogenaria le pregunté a la chica que qué edad tenían sus abuelos
y me dijo que ella 55 y el hombre 60. ¡55 años y sin saber ni leer
ni escribir por culpa del hambre cuando, en otros lugares más
afortunados
del archipiélago hay gente de esa edad forrada gracias a titulaciones
superiores porque se podían permitir unos estudios! La chica me
dijo, no con estas palabras pero lo quería expresar así, que a la
mujer se le había abierto un nuevo horizonte en el mundo porque ya
entendía las cosas escritas y las señalizaciones por la calle. Lo
dignamente bello del tema es que la chica ayudaba a hacer las tareas
a su abuela y se las corregía y la señora iba muy contenta a la
escuela de adultos. A mi también me enseñaron a leer y escribir
mujeres y todavía recuerdo las lecturas que mi madre me repasaba
antes de ir al colegio y, gracias a ella, no fallaba una cuando la
maestra me las preguntaba.
Debe
ser una niña que se ha criado mucho más con sus abuelos que con sus
padres por cuestiones laborales y le brillaban los ojos cuando
hablaba de su abuela porque, seguramente, le tiene mucho cariño. Yo
le dije que lo que hacía era muy bonito, que lo mejor que una
persona puede hacerle a otra es enseñarla a leer y escribir y que
podía estar orgullosa de si misma porque yo, que tengo más edad,
nunca he enseñado a leer ni a escribir a nadie. Le dije que no
tuviera vergüenza de que su abuela no supiera ésto hasta hace poco,
que no era culpa de ella sino de la pobreza que se ha vivido en las
islas y entonces me hizo callar con una sonrisa que indicaba que eso
jamás se lo había planteado y que le da igual lo que pensara de
ella porque a la que quiere es a su abuela y no a la gente ignorante
que se ríe de los demás por burla o creyéndose superiores cuando
no son más que unos cretinos. Toda una lección de vida, y de
belleza, con tan sólo 14 años de edad. Muchas veces nos creemos que
hablar con un joven es tratar con bobos cuando éstos pueden dar
lecciones al más sabio y son más listos de lo que creemos. No
quiero enmierdar este texto, sobre todo por respeto a la muchacha,
pero es que cómo lo voy a acabar es inevitable no referirme a esa
progresía que se está formando en el archipiélago, que no tardaron
nada en ser más de los mismo y de los que me atrevo a afirmar que la
mayoría que están ocupando cargo pagado por los ciudadanos no
tienen ni puta idea de lo que está pasando en la sociedad, ni antes
en sus falaces discursos progres
ni ahora desde sus despachos donde ya se han parapetado. Desde aquí
les digo que no saben hacer nada y que yo he hablado con una
adolescente de 14 años que ha enseñado a su abuela a leer y a
escribir. No se ustedes pero yo sólo puedo sentir más que humildad
hacia esta chiquita.
Sabido
es que desde que ICAN rompió por todas partes a Izquierda Unida de
Canarias para aliarse con los caciques de CC de la ultraderecha
canaria, Fernando Clavijo y Blanca Pérez han sido, si se permite
esta expresión sin mordaza, como el culo y la mierda pues
donde ha ido el uno ha enchufado a la otra que presume de Licenciada
en Filosofía cuando nunca ha acabado la carrera. Son esas amistades
creadas por intereses que más vale no revolver porque puede salir
mucha basura.
Estaba
cantado que cuando Clavijo llegara a la Presidencia del Gobierno de
Canarias, ese que tiene una grabación intentando enchufar a un colega
en la empresa de basura de La Laguna tan clara como el agua pero que
la misma Fiscalía no observó delito y acabó persiguiendo al Juez
Pamparacuatro que es el que ordenó las escuchas, se llevaría a
Blanca Pérez consigo. Esa que en abril de 2012 circuló borracha como un piojo por La Avenida de Los Menceyes en dirección contraria durante muchos metros, salió corriendo del coche cuando la policía
la detuvo, se cayó a los pocos metros por la masiva ingesta
alcohólica y de otras cosas que llevaba encima y cuando fueron a
detenerla dijo quién era y que llamaran a un amigo suyo para
resolver el
asunto.
A los cinco días fue citada para un juicio rápido por lo penal, que
no llegó a celebrarse, porque se llegó a un acuerdo extra judicial:
pagó 1.800 euros de multa y aceptó la retirada del carnet de
conducir por un año. Esa salvajada que esta señora hizo la hacemos
usted o yo y de la pena de cárcel con antecedentes penales no nos
hubiéramos librado pero ella tiró de abogados coleguitas
y catedráticos
muy cercanos a la carrera judicial porque el poder llama al poder y les gusta compartir mesa y mantel, siempre que pueden, más si la cuenta la pagamos nosotros.
Al final el asunto nos salió más caro a los contribuyentes porque
Blanca, como buena política, es alérgica al transporte público y
había que traerla y llevarla a la casa por un servicio municipal ad
hoc.
¡Qué lejos está esta mediocridad de gente de una persona como
Carmena, alcaldesa de una ciudad de más de 4 millones de habitantes,
que cuando fue Vocal del Poder Judicial iba en metro y bicicleta a
trabajar porque siempre lo ha hecho así y lo sigue haciendo!
El
caso de Blanca Pérez y su marcha con su padrino Clavijo tiene dos
vertientes que indignan profundamente. ¿No tenía el Presidente un
sitio un poco más discreto para enchufarla, después del populismo
que ha ejercido esta mujer en los barrios repartiendo a diestro y
siniestro favores en los barrios y asociaciones de vecinos afines a
CC, que ponerla, nada menos, que de Viceconsejera de Seguridad y unas
cuantas cosas más. No sé, se me ocurre que hubiera sido mejor
vincularla a un organismo que tuviera que ver con el consumo de
estupefacientes para que se
cure
de sus adicciones que no sólo ponen la vida en peligro de ella, que
haga con su vida lo que quiera ahí nadie tiene derecho a juzgarla,
sino con la de otras personas inocentes que podía haberles jodido la
vida en 2012 o que podrá si sigue conduciendo en tan lamentable
estado como el de aquella vez. La otra vertiente son los
nuevos, así
llaman muchos funcionarios y algunos políticos de la vieja escuela a
gente de Podemos en el archipiélago, de Sí Se Puede o de Unidos
por La Laguna porque no se enteran de nada, y nadie, salvo la falange
de UpyD, se ha atrevido a criticar ese esperpento, porque están ocupados buscando sus parcelas de
poder y chupando de sus liberados, a algo tan grave como poner de
Director General de las mujeres Víctimas de malos tratos a un
maltratador reconocido o a un pederasta incurable a dar clases en
infantil y primaria.
Estas
cacicadas quedan así a la sordina en las publicaciones de Boletín
Oficial de Canarias, que muy pocos leemos, y nos convierten en lo que
somos y seremos eternamente en estas islas: una asquerosa República
Bananera.
Cuando
me enteré de la trama principal de la serie Orange
is the New Black, una
pija neoyorquina ingresa en una prisión Federal 15 meses por un
delito de tráfico de drogas que cometió diez años antes a pesar
que está reinsertada
en una vida normal, me pareció que un argumento así,
tres
temporadas renovada a una cuarta, no podían dar para tanto y que sus
guionistas y la productora extendían la trama para vivir de ello.
Sin embargo, las buenas críticas y el sello de es vídeoclub online
que está revolucionando la froma de ver televisión, Netflix que ha
hecho otra maravilla llamada House
of cards,
me hicieron, en buena hora, acercarme a ella.
En
primer lugar el tiempo en la cárcel, en esta cárcel en concreto, no
pasa igual que fuera de ella y las cosas se relativizan a niveles
casi cuánticos. Lo que más se me ocurre es el símil de una persona
que pasa depresión durante años y tiene que vivir con esta
enfermedad a todas horas cada segundo del día y el se le hace
infinito. En segundo lugar lo que al principio se presenta, adrede,
como una trama de unas malotas
tatuadas
metidas entre rejas, una pobre chica inocente y un sistema
penitenciario absurdo pero recto y necesario va evolucionando de este
maniqueísmo idiota hacia una realidad de personajes complejos, con
sus momentos buenos pero con sus miserias independientemente del
bando en el que estén y gracias a ello la trama cobra gran interés.
Ésta
comienza centrada en el personaje de Piper Chapman, basado en una
mujer real que pasó por una situación similar y que escribió unas
memorias que se acabaron convirtiendo en un éxito de ventas, que
deja fuera de la prisión al hombre con el que se va a casar, cuyos
últimos pensamientos antes de ingresar son que se va a perder varias
generaciones del iPhone y le pide a su novio que la espere para ver
juntos Mad
Men,
que las otras reclusas le dan miedo y que encuentra a la novia
traficante con la que tuvo un romance diez años antes y que la ha
llevado a prisión pero se va diluyendo dentro de la cárcel donde
todas las reclusas, independientemente del delito que han cometido,
son iguales. Hacia la mitad de la primera temporada Chapman nos da la
clave de lo que es una prisión no sólo en la serie sino seguramente
de las prisiones en la vida real: aquí dentro todas
somos iguales
sin importar lo que hayan hecho o si en verdad lo han hecho por lo
que se habla más de que la gente está allí por haber cometido
decisiones
equivocadas
que por ser delincuentes. Durante los sucesivos episodios, un poco
nos recuerda al estilo de la malograda serie Lost,
vemos flashback que cuentan la vida de las protagonistas antes de
ingresar en prisión, lo absurdo del sistema americano y que el 90
por ciento de las reclusas están allí por temas relacionados con
las drogas. Esas sustancias que cruzan la frontera de México, por
ejemplo, provocando decenas de miles de muertos al año para que los
norteamericanos medios se droguen y diviertan en sus fiestas porque
tienen derecho
a ello pues son la mayor
democracia del mundo
cuando lo que son es el país más corrupto del planeta.
Ya
dije más arriba que las cosas en prisión se relativizan. Un cepillo
de dientes que aquí tiramos cada mes a la basura allí es un objeto
muy valorado, puede hasta hacerse un arma
con él, los funcionarios tienen sus miserias fuera y dentro del
penal y se aprovechan de algunas presas para tener relaciones
sexuales gratis,
los psicólogos de la prisión acaban yendo a ver a otros psicólogos
y los cargos intermedios aspiran a trepar. La directora de la
prisión, por ejemplo, debe su tren de vida a que desvía fondos a
sus cuentas privadas y financia la campaña de su marido que aspira a
ser Senador por New York y vemos como las contratas privadas, que son
las que gestionan la prisión por concesiones del Gobierno Federal,
escatiman en gastos y adocenan a personas en verdaderas jaulas para
que su cuenta de resultados se incremente cada ejercicio fiscal. A
pesar de estar viendo una serie de ficción, eso de basado
en hechos reales
es una falacia para vender más pues lo que vemos es ficción pues ha
pasado por un sistema de producción y unos guionistas, hay una
pregunta que está todo el rato en el aire: ¿hasta qué punto la
mayor
democracia del mundo
prefiere seguir manteniendo ilegales las drogas pues éstas son el
mayor negocio de las mafias, de la corrupción y hasta del sistema
carcelario pues si fueran legales las prisiones quedarían casi
vacías? Es una pregunta muy compleja que no tiene una respuesta
fácil y que, simplemente, prefiero dejar abierta.
Las
reclusas son las que nos dan la mayor lección de vida de toda la
serie. Están organizadas por clanes: latinas, afroamericanas,
religiosas peculiares, cocineras, lesbianas, señoras o heroinómanas.
Tienen que sobrevivir a un ambiente hostil y duramente represivo, ahí
Foucault en Vigilar
y Castigar
tendría mucho qué decir, pero que sin embargo, y ya digo que
independientemente del delito que arrastren aunque hayan matado a
personas, se permiten el lujo de tener gestos de humanidad con sus
compañeras, que ya quisieran muchos de los que están fuera, porque
es una forma más de sobrevivir y, por qué no, de expiar sus delitos
aunque intuyamos que muchas, cuando cumplan su condena, volverán por
allí. Orange
is the New Black
es una serie que no sólo nos permite pasar un rato entretenido, yo
la considero una falsa comedia porque habla de dramas en primera
persona, sino que bien vista nos permite pensar sobre muchas cosas
como por ejemplo dar valor a todo lo que tenemos y es una verdadera y
sincera lección de humildad pues nada es blanco o negro y las
personas somos muy complejas. Es pura humildad en naranja.
Imagen del Instagram de Álvaro Santana. Universidad de Harvard.
Empiezo este texto con pereza.
Podría hacer una búsqueda y decir exactamente, cuántas leyes
educativas, reformas y parches ha tenido el Sistema Educativo desde
1971 hasta 2015 pero pueden ser más de una decena porque unos sin
vergüenza como el PSOE y el PP, únicos partidos que han gobernado y
que pronto lo harán juntos, no han sido capaces de llegar a un
consenso de qué sistema de enseñanza aprendizaje necesitaba un país
de 45 millones de personas como España. Bueno, miento un poco. Ángel
Gabilondo, exministro de Educación y el mejor de los ocho años de
gabinetes de Zapatero, intentó hasta el último momento en 2011
hacer una ley de consenso, duradera e independientemente de quién
esté gobernando pero, según dicen, desde PP le dijeron que no iban
a firmar en el último minuto porque ya se veían ganadores de las
elecciones y ya tenían planteado el engendro del indeseable de Wert.
Para quién tenga nociones de derecho hay que pensar que lo que se ha
estado reformando, siempre con la consigna de más o menos religión
católica cuando las religiones como dogma deben estar fuera de todo
sistema educativo, es una Ley Orgánica que desarrolla Artículos de
la Constitución.
Mi postura es que las leyes
educativas que han existido en estos 44 años han sido un rotundo
fracaso porque han fomentado la titulitis, se ha dedicado a que todo
el sistema sea una repetición de cosas que se aprenden de manera
mecánica, que se acaban olvidando, y que se ha construido para matar
la curiosidad y la creatividad innata en el ser humano encauzando la
mayoría de las mentes al mínimo esfuerzo, segregando el
conocimiento en parcelas sin transversalidad y burocratizando el
Sistema Educativo a niveles kafkianos. La LOGSE de los años noventa
estuvo bien porque contemplaba en el texto estos aspectos, sobre todo
repetía mucho el de aprender a aprender
en una sociedad tendente al cambio, pero tuvo dos enormes fallos. Por
un lado nació en vacas gordas pero se aplicó en medio de una crisis
por lo que los recursos económicos y la partida presupuestaria
estuvo ausente y por el mismo profesorado. Un profesorado que, salvo
raras excepciones que confirman la regla, es una clase
acomodada desclasada, sin
talento, sin vocación y donde primaban su buena vida al desarrollo
intelectual y creativo de sus alumnos. El resultado ha sido un país
sin talento creativo pendiente a las burbujas y a los pelotazos en
los que los empresarios se hacían inmensamente ricos mientras se
sostenía
el dicho de que inventen fuera.
Lo que ha sucedido en San Francisco, cuna de muchas startups
que han pasado a tener mucho valor, no sólo económico sino social,
es un fenómeno imposible en este país porque el talento y la
creatividad se castigan pues no dan beneficio económico a corto
plazo. La gente con estas cualidades, que las hay, acaban emigrando
del país. Un país plagado de la mayor cantidad de universitarios de
su historia que no se ha notado mucho y muy chovinista. Eso en
Canarias lo somos mucho. Nos reímos del desconocimiento geográfico
que los extranjeros tiene de nuestras islas porque no saben situarlas
en el mapa de mundo entero, somos una pequeña tierra con sus valores
pero nos creemos el ombligo del planeta, mientras que apuesto que
casi la totalidad de los canarios no sabríamos situar a Míchigan
por ejemplo,
una ciudad que sale mucho por la tele y en las películas, en el mapa
de Estados Unidos.
Para
terminar quiero contarles algo que muy pocos en las
islas
saben. En la Universidad de Harvard, la más importante del mundo,
hay un canario, de La Laguna, dando clases. Se llama Álvaro Santana
Acuña. Estudió historia en la Universidad de La Laguna pero tuvo el
empeño en ir a Estados Unidos para seguir formándose. Si estos días
hemos oído las declaraciones del Parlamentario de Podemos y
Catedrático de Sociología Paco Deniz, El Maceta, jactándose de que
no sabe ni cuánto cobra ni de saber de TIC's cuando un profesor
debería estar a la vanguardia de las tecnologías porque presumir de
ignorancia despierta simpatías, el ambiente que Álvaro se encontró
en Estados Unidos era muy distinto. Autenticas eminencias que se
reunían con él en su despacho y le decía lo importante
para mi no es lo que tú puedes aprender de mi sino lo que yo pueda
aprender de ti. Esta humildad le
hace falta a muchos en unas universidades como las españolas donde
la endogamia y el enchufismo es nota casi común. La última vez que
lo vi me contó que estaba dando una cuatrimestral de sociología y
casi lloro cuando me contó su método de trabajo: clases teóricas
apoyadas en fragmentos de cine, debates de películas que veían en
casa, examen teórico pero la mayor parte de la nota era crear
un audiovisual, argumental o no, de lo que habían aprendido durante
el curso. Me quedé sin palabras pues aquí ningún profesor puede ni
quiere hacer eso. La
creatividad no sólo está muerta en nuestra sociedad sino que es
perseguida como algo que distrae.
Para
acabar decir un par de cosas de Álvaro. Del
mundo anglosajón ha cogido muchas cosas pero sobre todo lo bueno. La
puntualidad, yo lo
soy hasta la nausea pues
tengo inculcado el no
gustarme jugar con el tiempo
de los demás, y su técnica de trabajar, hasta de escribir un simple
texto, es completamente estudiada,
contrastada
y, sobre todo, argumentada.
Desde Estados Unidos presentó varios informes irrebatibles por el
contraste histórico de la reforma de la Plaza de la Catedral en La
Laguna y consiguió que las obras no hicieran un auténtico disparate
salvando, por ejemplo, la losa chasnera que llevaba más de cien años
allí. Para él, La Laguna se ha convertido en un gran parque
temático lleno de franquicias, cosa en la que estoy completamente de
acuerdo, donde prima el patrimonio monumental y se desprecian los
valores etnográficos que la ciudad está perdiendo todos los días.
El concejal de obras, que debería
cobrar al año unos 60 mi
euros de nuestros impuestos
puesto a dedo por Ana Oramas primero y por Fernando Clavijo después,
lo más que podía hacer era insultarlo, decir que era un canario
renegado, despreciaba su carrera intelectual de horas de trabajo duro
a pesar que al concejal no se le conociera ni la EGB y decía que era
un aliado de Sí Se Puede cuando Sí Se Puede más bien lo utilizaban
a él. A mi me ha dicho que echa de menos las islas pero sabe que
aquí no tiene nada que hacer porque su ambición intelectual, y su
humildad, no tienen cabida en unas islas bananeras como las nuestras,
y esto lo digo yo, donde lo que prima es la ignorancia, la
arrogancia, la ineptitud, la corrupción y el enchufismo. Tenemos
la mayor herramienta para aprender por nuestra cuenta, Internet, pero
en un país donde la creatividad está muerta y no se prima el
esfuerzo el vago es el rey.