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07 julio 2014

Todo es ETA


Este periodo que estamos atravesando no es una crisis cíclica más. Estamos viviendo un completo cambio de paradigma, en el sentido más kuhniano del término, que probablemente acabe trayendo un nuevo orden social, político y económico del mundo y durante el cual muchos de los que estamos vivos ahora acabemos pagando con nuestras vidas, la historia de la humanidad está llena de estos procesos, el horizonte de vacío al que nos enfrentamos. Hay síntomas por todas partes que este viejo mundo se derrumba, nadie sabrá nunca si lo que está por venir será mejor o peor, y lo notamos sobre todo por los patéticos movimientos de la vieja guardia para aferrarse a su trono. Teniendo claro lo dicho y que los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo del pasado 25 de mayo no son directamente extrapolables a ningún otro tipo de cita electoral, cabe decir que nunca 1.245.948 votos, que fueron los que obtuvo Podemos, habían causado un pánico generalizado del nivel que lo están produciendo en este país.
Sin duda, la abdicación del viejo Borbón garante del bipartidismo en su hijo El Preparado, la epidemia generalizada de diarrea que le ha dado a toda la cúpula del PSOE quitando a Rubalcaba de en medio, la invocación a ETA de la ultraderecha del PP que gobierna este país, la miserable campaña que ha emprendido la opinión publicada de la prensa endueudada a la banca como por ejemplo El País un diario ya controlado por la ultraderecha anticastrista contra Pablo Iglesias, la propuesta de reforma electoral para que gobierne la lista más votada en los municipios para evitar los pactos como los tradicionales del PPSOE que tanta corrupción han producido y, si nos apuramos, la hasta campaña iniciada contra la aplicación Uber por uno de los sectores más protegidos del mundo como es el del taxi tienen que ver con lo resultados cosechados por Podemos en las pasadas elecciones de mayo. Sin querer magnificar al personaje que esta casta anda criticando estos días, hay que reconocer una cosa sobre Pablo Iglesias: que a día de hoy de todos los que se dedican a la política, a nivel institucional profesional, Iglesias es el único que ha estudiado el fenómeno de la política y sabe bien de ello, como se demuestra en sus discursos, pues no por casualidad es profesor titular de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid. Y no creo que para dedicarse a la política, una forma que debería ser la de servir a la sociedad durante un tiempo limitado y nunca hacer carrera en ella, haya que ser estudioso del tema ni mucho menos pero viendo la media de políticos que nos rodean, ninguno entiende más de dos palabras seguidas de inglés por ejemplo, lo de Iglesias es una gran excepción donde la regla es que el que vale para político es el segundón de una estirpe y de ahí el apelativo cariñoso de casta que muchos les dedicamos.
Cuando alguien cuestiona el estado de cosas en el que vivimos y que aparentan como el natural, la gran mentira en la que hemos vivido durante cuarenta años resultado de una Transición inacabada donde las estructuras franquistas de poder se han perpetuado hasta nuestros días, parece que el recurso de último momento es relacionarlo todo siempre con ETA. A la ultraderecha española, esa que entre 1990 y 2011 con Rajoy a la cabeza cobró más de 22 millones de euros en sobresueldos, siempre le ha interesado que exista ETA para poder articular su discurso ultra mientras por otro lado nos roban en nuestra cara y mantenían tramas corruptas como la Gürtel, en realidad a esta red de delincuencia organizada habría que llamarla la Trama PP, que enriqueció a sus familiares, amigos y empresarios mientras la sociedad tenía una tolerancia muy alta hacia la corrupción pues nuestra cultura latina lo es secularmente. Dijo Pablo Iglesias en el Hotel Ritz de Madrid que el tema de ETA podría ser político y los medios de comunicación resaltaron esta cuestión sobre otras muchas que dijo en aquella conferencia porque ya sabemos que los medios se comportan como bisagras entre el poder y la manipulación de la opinión pública para tratar de imponer el punto de vista de la casta dirigente al que se lo confunde con la verdad absoluta haciendo creer que en la vida sólo existen las estrategias que esta clase representa. Mucho tienen de cierto las palabras de Iglesias que, por cierto, recogen lo que pensamos muchos hace mucho tiempo: algo político tiene que haber en el conflicto entre Euskadi, ETA y el gobierno de España cuando todos los presidentes de la democracia ceremonial, menos el corrupto de Rajoy, se han sentado a hablar con la banda terrorista y hasta un oligofrénico falangista nada sospechoso de ser de izquierdas como el genocida de José María Aznar dijo aquello del Movimiento de Liberación Vasco en pleno proceso de negociación.

Poca confianza tengo en los partidos que pasan por las instituciones pero en un parlamento donde la doble marca PPSOE, la socialdemocracia y la derecha que gobiernan en pacto en Grecia, Alemania y aprueba el 80 por ciento de las decisiones del Parlamento Europeo, no tuvieran un mínimo de un 50 por ciento de los diputados las cosas se complicarían mucho para estos partidos. Quién sabe si hasta un parlamento así tendría que disolverse para convocar un proceso constituyente, que los ciudadanos eligiéramos por fin democráticamente el modelo de estado que deseamos tener, que se corrigiera la irregularidad grave que en 80 años sólo hayan habido 3 jefes del estado y enviar de nuevo a los borbones al exilio después de que cumplan con la justicia de este país. El mundo va a cambiar en los próximos años de cualquier manera y estos patéticos movimientos de perpetuación de las élites no tienen más objeto que perpetuarse en el tiempo tratando de evitar lo que a todas luces se demuestra como inevitable: que en poco más de una década este mundo nadie vuelva a conocerlo como había sido. Seguramente un mundo más violento que el de los asesinatos de ETA se acabe instalando a través de una violencia cada vez más descarada que es la que está generando este sistema y que todos los días se está cobrando vidas y haciéndonos más miserables.

31 octubre 2013

Estrasburgo, las víctimas y la doctrina Parot


De aquellos polvos vienen estos lodos y sería para reírse y no parar de hacerlo hasta desfallecer si lo que hay detrás de todo este asunto no fuera algo tan siniestro. Durante muchos años el PP alimentó a ciertas víctimas del terrorismo de ETA, completamente radicalizadas por su lógico dolor y situadas en puntos que llegaban hasta la extrema derecha, para hacer su política particular contra el PSOE, Zapatero y las organizaciones sociales que están situadas en una izquierda progresista y que molestan sobremanera a la ultraderecha que ha controlado siempre al PP en general. El domingo 27 de octubre en la concentración de las víctimas del terrorismo en contra del fallo de la Sentencia del Tribunal de Estrasburgo que tumbaba la doctrina Parot en la Plaza de Colón de Madrid el PP de Mariano Rajoy, que no es el mismo del de Esperanza Aguirre o Ana Botella como ya se ha visto, pudieron comprobar en sus carnes el odio repugnante que durante tantos años han sembrado en la sociedad. El Partido Popular decidió manifestarse contra si mismo por la sentencia de Estrasburgo (sic) y envió como representantes a esta concentración a personajes siniestros de la talla de Carlos Floriano, Estaban González Pons y Javier Arenas que salieron del encuentro con la cabeza agachada y en medio de abucheos e insultos, los mismos abucheos e insultos que durante muchos años habían alentado contra todos y contra todo, probando de su propia medicina. El monstruo que crearon, la AVT que en una audiencia inaudita de la hermana de Miguel Ángel Blanco con el presidente del gobierno pedía que no se cumpliera la sentencia del Tribunal de los Derechos Humanos que es lo mismo que decir que no se cumpla la ley desde el mismo gobierno, se había vuelto contra la mano que la creó y llegó hasta morderla.
España es un país cutre, que produce grandes dosis de vergüenza ajena y que está dominada por una casta dirigente político económica que da verdadero asco. Un país donde las leyes no son iguales para todos los ciudadanos sino que éstas se aplican de manera distinta si se pertenece a la casta, si se tiene dinero y en la que se carga contra la clases menos pudientes de la sociedad. El ejemplo de todo esto es la persecución que está sufriendo el juez Elpidio José Silva que tuvo la osadía, en realidad la decencia, de meter en el talego durante unas cuantas semanas a uno de los culpables que nos han llevado a esta crisis: el banquero Miguel Blesa amigo íntimo de Aznar y el tipo que hundió Caja Madrid aunque después reconoció ante el juez que el no tenía ni idea de cómo funcionan las finanzas a pesar de ser presidente de una caja tan importante durante años. Con la sentencia que invalida la doctrina Parot, una estrategia ilegal de cargar de retroactividad las leyes penales para que los terroristas cumplan más condena de las que le corresponde según el código penal con el que fueron juzgados, se ha tenido que cumplir las leyes cosa que en España es algo bastante raro. Y se ha cumplido con la legalidad en un asunto que da verdadero asco: que unos asesinos puedan salir a la calle a convivir con las personas a las que han hecho daño y sin haber sido rehabilitadas para la sociedad. Un fracaso más pues la función de las leyes penales no son el castigo de toda la sociedad sobre el delincuente sino la rehabilitación del penado.



Desde 1978 año que empieza la Constitución hasta 1996 año en el que se pone en marcha el primer código penal de la democracia cuando era ministro Alberto Belloch, donde las condenas no se pueden recortar por el buen comportamiento o el trabajo en prisión como sí sucedía en el código de la dictadura que contemplaba la pena de muerte, pasaron 18 años en los que el PSOE y el PP no se preocuparon de pactar una reforma de la norma franquista que ahora está poniendo en la calle a estos malnacidos a pesar que en esa época ETA ya se había distorsionado por completo haciendo atentados repugnantes como el de HiperCor. Sin duda, la bronca de estos años entre el PP y el PSOE sobre la negociación con los terroristas, aquí todo el mundo negoció con ETA y a buen seguro Felipe González fue la 'X' de los GAL, de debe a una estrategia más o menos planificada para desviar la atención sobre este asunto.
Como no puede ser de otra manera las víctimas del terrorismo merecen todo el respeto aunque, sinceramente, no más que las víctimas de la droga, de los accidentes de tráfico o de las mujeres azotadas por la violencia machista. Y claro, no todas las víctimas son iguales porque unas son de extrema derecha como a AVT, otras son más sensatas y otras son las de 11m que ya sabemos que nadie las quiere pese a que han sufrido multitud de infamias porque son de Al Qaeda. En pozos, cimas, barrancos y cunetas de todo el territorio nacional, ese que determinada gente dicen defender sobre todas las cosas aunque su dinero esté en Suiza, hay enterradas casi 200 mil que llevan ahí más de 76 años sin que el PSOE ni el PP hayan hecho mucho por recuperar su memoria ni por reconfortar a sus parientes que no saben dónde están sus muertos y que no están en un cementerio, como es la tradición de nuestra sociedad, sino en una cuneta pues la transición fue un asqueroso borrón y cuenta nueva con todo lo anterior. Quizá estas víctimas reaccionarias, afines a la ultraderecha del PP y que durante lustros han configurado el programa electoral del PP, tendrían mucho que aprender de las gentes humildes que tienen a un familiar asesinado por el fascismo español en el fondo de un barranco y que durante muchos años han vivido en soledad su dolor y desconsuelo mientras la AVT ha recibido todo tipo de prebendas de los mismos gobiernos que han hundido más a los asesinados y represaliados por la dictadura franquista. Nadie les ha pedido que perdonen, a pesar de arrogarse en su dios cristiano, sino que se comporten con un mínimo de humildad como han hecho estas familias que un día el fascismo partió a la mitad.

27 mayo 2013

La caverna de Aznar

Esta foto, tomada por Jesús Guerra con una cámara de emulsión química pocos días después del 11 de marzo de 2004, simboliza el final de la segunda legislatura de José María Aznar con los muertos del atentado de Atocha sobre la mesa del expresidente y el final de una era que este sujeto trata ahora de rescatar. 

El 14 de marzo de 2004 José María Aznar López salió del gobierno por la puerta grande de las cloacas del estado ante la derrota de su mandado designado a dedo, Mariano Rajoy Brey, por un incapaz como José Luis Rodríguez Zapatero al que los electores le dieron la victoria por ser un mal menor en lo que estaba sucediendo. Hay que recordar el contexto: ante el mayor atentado terrorista de la historia de España llevado a cabo por Al Qaeda el 11 de marzo, que dejó sobre la mesa del despacho de Aznar casi 200 muertos como culminación de haber sido el lacayo de su amigo George Bush en la Segunda Guerra de Irak, el gobierno del PP comenzó una campaña de intoxicación y mentiras de destrucción masivas en un intento burdo, patético y a la desesperada de convencer a la ciudadanía que la autoría de dicho atentado recaía en ETA que tuviera validez al menos los cuatro días posteriores al atentado. Aznar abandonó La Moncloa desarrollando un complejo de resentimiento contra todos y contra todo, llamó a ciertas puertas para que le contrataran en trabajitos bien remunerados, Endesa, Rupert Murdoch y el buffet de abogados DLA Pier al que pagó 2 millones de dólares de nuestros impuestos para que el Congreso Americano le diera una medallita para alimentar su ego por haber sido el lameculos de Bush, se afeitó el bigote y volvió a ejercer del chico falangista que siempre fue antes de que le diera por la política y acatara una Constitución a la que siempre criticó.
Si bien es verdad que durante los 7 años transcurridos desde el atentado y las elecciones de marzo de 2004 Aznar ha sacado la patita alguna que otra vez de la caverna en la que vive, memorables son aquellas declaraciones alabando el vino y su derecho a emborracharse como un piojo al volante en un país que ha costado mucho eliminar esta cultura que ha supuesto decenas de miles de muertes inútiles, ninguna había tenido la repercusión mediática en España que ha tenido la entrevista del pasado 21 de mayo en Antena 3 Televisión propiedad del Grupo Editorial Planeta que tan bien se ha portado con el PP históricamente. Ni siquiera esas muestras de alta traición que han significado las docenas de entrevistas a medios internacionales con las que, en este tiempo, el expresidente se ha dedicado en enfangar la Marca España para dar buena cuenta de su ego estando siempre atento a su axioma favorito: el mundo es perfecto sí y sólo sí mi ombligo es redondo. Casi una semana se lleva hablando de las ocurrencias de Ansar, es una labor que se hace repugnante pues se llega a límites altamente escatológicos y que, además, no debería hacer nadie, menos yo con este modesto e intranscendente texto, pues todo lo que se diga de él, lo poco bueno que tiene pero sobre todo lo malo, es hacerle el juego a un ser que desde cualquier punto de vista representa, mejor que nadie, lo grande que puede ser la miseria humana.
La psicología y la psiquiatría moderna tienen una fuente muy valiosa, y probablemente inagotable, de diagnóstico comparado en la entrevista de 36 minutos que dedicó el expresidente Aznar a sus enemigos, y al inepto de Rajoy en especial, y que está filtrada en la red pero que por cuestiones de higiene mental ya tuve bastante con la vez que la vi entera y no la voy a enlazar aquí. Esto se puede decir desde la hilaridad, como probablemente se ha hecho, pero el perfil de José María Aznar, toda su gestualidad y el lenguaje no verbal que se emana en ella, encajan perfectamente en los de un enfermo mental al que, probablemente, su entorno haya pedido alguna vez que se pusiera en tratamiento pero que su arrogancia y el yo controlo propios, también, de un cocainómano haya logrado evitar el tratamiento que ese hombre necesita. Como no voy a perder mucho más el tiempo con este tipo no me voy a mirar un manual diagnóstico como el DSM para ver lo que tiene porque su sintomatología se ve más clara en una clasificación decimonónica, abandonada por peyorativa eso sí, como es la de la oligofrenia. Y es que su perfil correspondería incuestionablemente a la cuarta de las categorías, Idiot-savant, cuyos sujetos tienen habilidad para tareas manuales básicas aunque son carentes de todo criterio a pesar de tener un cierto discurso hilado de más de cuatro palabras aunque imposible de entender.
Con un personaje de esta calaña, metidos en la mayor recesión económica de la historia de España en muchísimo tiempo, con un Partido Popular huyendo hacia adelante aprovechando el despiste para privatizar servicios públicos para sus amigos al tiempo que ejecutan el programa ultra de la iglesia católica que ha estado siempre a poco que le rayásemos la costra de progresía a muchos de sus dirigentes y con un cobarde y miserable como Rajoy, que cobró durante décadas de su partido en negro a pesar de presumir que es multimillonario y que la política le ha traído pérdidas, escondido de todos y de todo en La Moncloa la simple amenaza de que José María Aznar se pueda atrever a volver a la política, para eso ya tiene a una sufrida esperanza como es la señora Aguirre, hace que a muchos se nos encoja en estómago y recordemos la infamia tan grande a la que este personaje nos sometió por aquellos días de marzo de 2004. Si no fuera porque su destino debe ser otro, Aznar nos haría un gran favor poniéndose en tratamiento e ingresando en una institución psiquiátrica en la que no se le escuche, nunca más, uno de sus rebuznos y, mucho menos, la amenaza de volver a la política activa cosa que, por otra parte, nunca ha abandonado con su escuela de difusión de las ideas ultraliberales que es FAES.

El destino de José María Aznar López, también de George Bush, Tony Blair y Durao Barroso, debería ser un Tribunal Penal Internacional que le juzgase como criminal de guerra, junto a los otros sujetos, por iniciar en Las Azores la Segunda Guerra del Golfo bajo la mentira que el cruel régimen iraquí tenia armas de destrucción masiva, cosa que se ha demostrado que era rotundamente falsa a pesar de que Saddam Hussein era cualquier cosa menos un santo. Esa guerra, que fue la que dejó las casi doscientas víctimas de Atocha de clase trabajadora muchas veces despreciadas por las organizaciones de víctimas del terrorismo etarra cercanas a las posiciones ultras del PP, ha significado un punto de inflexión que el mundo entero no se ha recuperado todavía, seguramente tardarán otra década más en hacerlo, y cuyo conflicto continúa todavía con más de cien mil muertos civiles e inocentes que parece que a un amoral y oligofrénico como José maría Aznar lo que quitan el sueño. Aunque esto es muy difícil que esto suceda la muerte de otro genocida dentro de prisión como el asesino Videla, dicen que lo encontraron caído en el suelo del cuarto de baño imagen que resulta la metáfora más absoluta de lo que significó la mierda moral que era este personaje responsable último de 30 mil asesinatos, nos deja por lo menos la esperanza que la ley de punto y final que este sistema representa pueda acabar algún día. 

31 octubre 2007

SENTENCIA DEL JUICIO DEL 11M

Finalmente, y después de que pasaran casi 4 meses desde que el 2 de junio quedara visto para sentencia, el juicio más importante de la historia de España, el de los atentados de Atocha ocurridos el 11 de marzo de 2004 que dejaron 191 muertos y 2.062 heridos, ya tiene una sentencia emitida. Cientos de miles de años de cárcel han sido impuestos a 21 de los 28 imputados pues siete de ellos han salido absueltos debido a la aplicación del sentido de prevención en beneficio del reo. Al Egipcio las pruebas no eran totalmente concluyentes o no se le puede juzgar dos veces por la misma cosa mientras que a los otros las pruebas no eran lo suficientemente concluyentes o ya han cumplido preventivamente sus condenas. Estas absoluciones han dejado a las víctimas, también a todos, un amargo sabor de boca pues se esperaba que algunas penas fueran más duras. Lo que si esta sentencia ha dejando bien claro es que ha sido una célula yihadista de Al Qaeda y no ETA la autora material e intelectual de los atentados de Madrid.

Mucho se ha hablado, y se seguirá hablando, después de aquellos tristes días de marzo en los que nos vimos envueltos en el mayor ataque terrorista en suelo europeo tras la Segunda Guerra Mundial porque unos sanguinarios iluminados quisieron salpicar de muerte al errado cambio de política internacional que hizo Aznar para meternos de lleno en la Guerra de Irak cosa que por aquí apenas nadie quería. Esta sentencia trata de hacer justicia, en la medida de que los 191 fallecidos nunca les serán devueltos a sus familias, hasta donde el Estado de Derecho ha podido llegar y al que siempre hay que pedirle más. A pesar de lo contundente del preámbulo que despeja toda duda de la autoría de ETA lo más posible es que no se conseguirá acallar los rumores del burdo montaje que, conocido como teoría de la conspiración, ha alimentado la ultraderecha del PP y el sector mediático que lo mantiene hasta crear un ambiente guerra civilista que recuerda mucho a la caída de la República en 1936. Con esta sentencia se sentencia a los asesinos pero no se conseguirá apagar nunca los ecos de esta teoría conspiratoria. Prueba de ellos son las primeras declaraciones de Mariano Rajoy volviendo a insistir mezquinamente en que desde el PP se apoyarán otro tipo de investigaciones posibles sobre el atentado.

En todos y cada uno de los 1.329 días que han pasado desde la terrible matanza el Partido Popular, diarios como El Mundo, radios como La COPE y centenares de libelos publicados editorialmente se han dedicado a crear una burda patraña que ha tratado de implicar a ETA en los atentados de Atocha. Esta estrategia se ha hecho no sólo para salvar la cara del gobierno de entonces sino porque en todo este tiempo los altos dirigentes del PP no han digerido el trago de que el 14 de marzo perdieron las elecciones. En los días previos a esta sentencia fallada, sin embargo, la estrategia de la ultraderecha que manda en este partido ha sido la de desmarcarse de toda la vergonzosa trama y decir que como buen partido democrático el PP respetará siempre las sentencias que vienen desde instancias judiciales. Hasta un mentiroso patológico como Ángel Acebes, que era Ministro del Interior cuando el atentado y si hubiera militado en una organización más decente alguien se hubiera encargado de expulsarlo del partido y no de promocionarlo hasta número dos, ha llegado al culmen del cinismo estos días al decir que el PP no ha utilizado electoralmente el terrorismo cuando no han hecho otra cosa en todo este tiempo.

Este juicio y el hecho de que ya haya una sentencia firme ha sido muy importante no sólo porque el objetivo es hacer justicia a las víctimas y sus familias sino porque es un ejemplo a seguir en esta guerra que, provocada porque vivimos en el momento más injusto de la historia de la humanidad en un mundo donde más de 4 mil millones de personas viven en la miseria mientras que sólo unas cuantas miles controlan más del 70 por ciento de las riquezas del planeta, se ha declarado contra el terrorismo radical de corte islamista internacional. Sin ningún tipo de exclusión ni limbo legal como Guantánamo los imputados, que no son todos lo que debieran estar pero los que están son los autores en diversos grados de la matanza, han gozado de todas las garantías legales y procesales que un Estado que se dice de Derecho tiene obligación de dar y ha dictado una sentencia que tratan de ser ejemplar y justa. La justicia española, sin duda, tiene sus defectos. Es de destacar que hasta 1975, hace sólo 32 años, todavía se condenaba a la pena de muerte por garrote vil sin ningún tipo de garantía jurídica a presos anarquistas por orden de un dictador agónico. Sin embargo, con la sentencia de este juicio no sólo la justica de España ha cobrado un inmenso prestigio sino que ojalá países como Estados Unidos, Inglaterra, Marruecos, Argelia, Irak y demás que han tenido atentados en una línea idéntica al de Madrid, incluso aquellos que desgraciadamente en los próximos años los puedan tener, se miren en ella para resolver y sentenciar los atentados que allí se puedan juzgar. Querámoslo o no, creamos en un estado fuerte o en la disolución de éste, en estos momentos el único sistema que tenemos los seres humanos para hacer justicia en estos casos es un sistema judicial garantista más o menos del estilo que ha emitido esta sentencia. Mientras busquemos formas para cambiar este mundo busquemos profundizar en lo bueno que tiene este sistema para mejorarlo.

El juicio del 11 M ha sido muy intenso no sólo por lo que allí se juzgaba la mayor matanza en la Europa contemporánea, sino porque a él acudieron determinados abogados en representación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo y otros que trataban de vincular a ETA en los atentados de las maneras más torticera y extravagantes posibles llegando hasta la manipulación de las pruebas por parte de alguno de los letrados. El juez Javier Gómez Bermúdez, consciente desde el primer momento del papel de estrella mediática que habría de tomar para que éste no se le fuera de las manos, se mostró duro y estricto como no debía ser de otra manera. Que ahora esta sentencia haya salido por fin ha dependido de que las sesiones del juicio hayan sido las que fueron y no se dilataran en el tiempo, como pretendía los integrantes de la teoría de la conspiración, que hubiera hecho que algunos de estos culpables hubieran tenido que salir de prisión por garantías judiciales.

Hay una cosa que muchas veces se han olvidado tanto el Gobierno, como el PSOE, el PP y los medios en general. Este juicio ha sido hecho porque el sistema del Estado de Derecho tiene que mostrarse inflexible y obrar con justicia ante matanzas de este tipo. Los muertos no deberían nunca quedar impunes. Este derecho es algo que a las víctimas del atentado les debemos todas y todos en tanto que formamos parte de esta sociedad. Allí se juzgaba estas 191 muertes y las secuelas de miles de heridos y no otras cosas. Desde aquí deseo mostrar el más de lo humildes respetos por todas estas personas que han tenido que sufrir cada minuto del juicio por el cinismo de los asesinos, el malsano interés de los partidos y sus representantes, la desfachatez de algunos abogados, los inultos de algún miembro de la AVT y los intereses mezquinos de muchos medios de comunicación. Pese a toda la basura mediática y política que ha habido sobre este tema parece justo recordar ahora que los que se juzgaban eran asesinatos y no una guerra política que ha hecho mucho más daño a las víctimas que, si cabe, el propio atentado.

Canarias 24 Horas, 31 de octubre de 2007.

15 enero 2007

LEMAS Y MANIFESTACIONES

Las manifestaciones son, ni más ni menos, que muestras, como si fueran radiografías médicas, que sirven para evaluar un momento o un sentir determinado de la sociedad o de parte de ella. Luego éstas pueden estar organizadas con más o menos mala intención, pensemos en las que le gusta montar al PP y a la conferencia episcopal como buena ultraderecha que son a base de bocadillos y guaguas para traer a todo dios hasta Madrid, y pueden expresar o no buenos sentimientos o causas justas. En este sentido las convocadas por la Federación Nacional de Asociaciones de Ecuatorianos en España, FNAEE, en Madrid y por el Lehendakari en Bilbao en contra de ETA tenían los mejores propósitos cada una de ellas. Se trataba de manifestar el rechazo de gran parte de la sociedad por la ruptura del proceso de paz abierto entre ETA y el gobierno de España tras el atentado de la T4 en Barajas que produjo la muerte de dos personas de origen ecuatoriano que dormían en el aparcamiento donde explotó un coche bomba. Éstas eran, además, muy importantes

El partido popular, pese a haber exigido un cambio de los lemas de las dos manifestaciones y haberse hecho esto, no acudió a ninguna argumentando las excusas más torticeras que se hayan dado nunca en la historia de la democracia reciente. Sin duda el PP no desea el final del terrorismo de ETA porque todo el discurso que han montado después de los atentados de Atocha del 11 de marzo de 2004, que ha consistido en un feroz ataque al PSOE con cuestionamientos de su legitimidad para gobernar incluidos, está configurado en torno al terrorismo de ETA y en hacer creer, todavía de manera tristemente tenaz, que aquéllos estuvieron organizados por los separatistas vascos y no por radicales islámicos. Si ahora el terrorismo desapareciera de la sociedad española el partido popular se quedaría totalmente vacío y sin discurso y hasta Ángel Acebes que siempre tiene una respuesta mentirosa y cínica para todo, y cuyos asesores deben de ser miembros honorarios de la secta esclavos de cristo como él, se quedaría mudo.

Lo que ha sucedido la semana anterior al sábado 13 referente a las disputas por los lemas de las manifestaciones para incluir al PP y excluir a Batasuna ha sido algo realmente patético. Batasuna ha tenido tiempo y se le han dado miles de oportunidades para desmarcarse de ETA y pedir que acabe el terrorismo, sobre todo después del atentado del 30 de diciembre en Barajas. Sus dirigentes no lo han entendido así y se han acabado auto excluyendo del proceso de paz y de la mayor parte de la sociedad a la que dicen pertenecer. Probablemente muchos de sus militantes que quieren que acabe el terrorismo deben estar muy decepcionados con la dirección por esto mismo. Además a la marcha que en principio había sido pensada por la FNAEE se le sumó de manera oportunista los sindicatos, por llamarlos de alguna manera, CC OO y UGT que sin duda después de llevar décadas trabajando para que la patronal gane más que nunca y tras haber vendido a la clase obrera, estas organizaciones hacen el trabajo sucio que los gobiernos prefieren no hacer y por eso reciben subvenciones, han visto en el atentado de una buena excusa para ponerse al lado de lo trabajadores en vista de que están perdiendo importancia sindical. La conferencia episcopal ha dedicado una triste misa a las víctimas de Barajas el domingo siguiente a las manifestaciones de Madrid y Bilbao pero no han acudido a éstas pese a que en los últimos años han cogido el gustito de salir a defender sus rancios puntos de vista de cómo debería ser la sociedad con marchas que más parecen procesiones. Mientras tanto el partido popular ha dado sobradas muestras de que a esta formación debería aplicársele la actual ley de partidos, la misma que crearon para sacar del arco político a Batasuna, para que el PP sea ilegalizado de una vez por todas como se pedía en las manifestaciones en contra de la guerra de Irak o en las concentraciones de la jornada de reflexión del 13 de marzo de 2004.

El peso de la inmigración es tan fuerte en España que no sólo ésta ayuda a que el PIB crezca por encima de la media europea, que la población aumente, que se evite el peligroso envejecimiento al que el país estaba abocado, que hayan más cotizantes a la seguridad social y que sus impuestos sirvan para pagar la sanidad o la educación sino que, además, están muriendo en atentados porque la basura que se dedica al terrorismo busca sólo presas fáciles y atentados de impacto mediático. El 11 de marzo murieron por las bombas de Al-qaeda en los trenes de Madrid 6 trabajadores ecuatorianos y en este último atentado de ETA cayeron dos personas de esta comunidad. Unas víctimas que vienen a trabajar a España como salvación a las penurias y al hambre que pasan en sus países y que como es el caso de uno de los asesinados por ETA, que trabajaba en Valencia, toda una familia dependía en el Ecuador del dinero que este hombre mandaba y que se ganaba trabajando honradamente todos los días de la semana. Estas son unas víctimas que, lo más seguro, la ultraderechista formación AVT rechazarán porque en el fondo no son de su clase y por eso no les invitan a sus concentraciones en donde se exhiben todo tipo de simbología fascista y se gritan consignas nazis.

Mirando los antecedentes de otras protestas por el estilo en Madrid la manifestación del 13 fue bastante reducida: parece que habían como 175 mil personas. Sin duda toda la polémica suscitada los días antes y el enmierdamiento que el PP lleva haciendo sobre la vida pública estos casi tres años han podido más en los ánimos de la gente que todas las ganas de protestar. Además los organizadores, la asociación de asociaciones de ecuatorianos gestionada con humildad y buen hacer por Santiago Morales un indígena que viene de la lucha social en su país y que huyó hasta España por persecuciones políticas, no tenía la capacidad de Esperanza Aguirre o de Gallardón para fletar guaguas y traer manifestantes de toda la geografía española como suelen hacer en connivencia con los obispos cuando hay que protestar porque la familia está herida, según estos falsos guardianes de las buenas costumbres, cuando se reconoce el derecho a que dos personas del mismo sexo se puedan casar.

El éxito o no de una manifestación es siempre relativo, se pueden dar siempre argumentos a favor en contra de una de las dos posturas. En Canarias sabemos muy bien de esas cosas cuando en Tenerife ha habido cada noviembre de los últimos tres años manifestaciones en contra de la construcción del puerto industrial de Granadilla que han tenido una media conjunta de 70 mil personas y han recibido un silencio mediático escandaloso mientras que otra que pedía una ley de residencia para el archipiélago, y que era apoyada por la ultraderecha fascista, llenó páginas y horas de televisión y radio. El caso es que en el sistema de cosas actual una de las pocas fórmulas que nos dejan a los ciudadanos para participar activamente en un sistema cuestionablemente democrático es la de manifestarnos de forma libre en las calles. De seguro que si las personas pudiéramos intervenir más directamente en la vida política, y no delegando en personajes como un Zapatero que por su buen rollito ha perdido una oportunidad única de acabar con ETA al estar más pendiente del PP que de abrir el dialogo y de un segundón manipulado por Aznar como es Rajoy que cada vez que habla escupe mierda, el tema del terrorismo vasco ya se habría acabado hace mucho tiempo porque los ciudadanos estamos más preocupados por vivir mientras que los políticos lo están por sacar rentabilidad a todo lo que hacen.

Canarias Digital, 15 de enero de 2007.